Abejas nativas del norte cordobés

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Las abejas sin aguijón (ASA) son insectos eusociales que viven en colonias permanentes, encontradas en regiones tropicales y subtropicales del mundo, desde los 30 grados Latitud Norte hasta los 30 grados Latitud Sur.

Pertenecen a la misma familia de la Apis mellifera, a diferencia de que son nativas, no presentan aguijón y corresponden a la Tribu Meliponini, por lo que comúnmente son llamadas meliponas, señala un trabajo de investigación desarrollado por la Bióloga de Córdoba Melisa Geisa (IDACOR, CONICET-UNC)y que nuestro medio presenta en versión periodística.

Al respecto, la especialista remarcó que en Córdoba sólo está citada la abeja melipona Plebeiacatamarcensis en la bibliografía científica, sin embargo la abeja que han identificado hasta el momento en el noroeste de Córdoba, corresponde a la especie Plebeia molesta, no registrada previamente en la región. Localmente es reconocida por los pobladores rurales como “abeja chiquita”, “quella”, “negrita”, “abeja de la miel rosada”, “abejita de los palos”, “molesta”, “abejita de la colmena”, “vira-vira”, “abejita de colmena de árbol”.

Desde hace más de dos años se encuentra desarrollando una investigación sobre los usos locales y la calidad de sus mieles, dirigido por la Doctora Norma Hilgert (IBS, CONICET – UnaM). Uno de los principales actores de este estudio son las familias campesinas rurales que consumen esta miel, la utilizan con diferentes fines (al igual que el polen, cría y cera), mantienen sus métodos de búsqueda de nidos, y muchas realizan un manejo de cría en cajones rústicos o precarios. Además, en el territorio trabajan en red con otras instituciones en Meliponicultura. Así fue como, en 2015, se involucraron en un proyecto PROCODAS financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación para el “fortalecimiento del apicultor de monte nativo a través de la incorporación de la Meliponicultura”, en conjunto con la Cooperativa Apícola APINOC Ltda., INTA AER Cruz del Eje, el Doctor Fernando Zamudio (IMBiV – UNC) y la Bióloga Julieta Badini (Maestría en Vida Silvestre –UNC), y la colaboración de la Bióloga Cristina Costa y el Guadaparque Eduardo Martínez de Áreas Naturales Protegidas de Córdoba. El proyecto permitió avanzar en dos investigaciones concernientes a analizar y comparar cajas de cría adaptadas a la especie local con diferentes grados de aislamiento, y analizar usos y propiedades nutricionales de las mieles silvestres. A la vez que se estableció un meliponario con los nidos recuperados  y se capacitó sobre técnicas de manejo a los apicultores.

Los resultados etnobiológicos que obtuvieron hasta ahora, afirman que la “miel rosada” se usa principalmente con fines medicinales en un 67%, para afecciones respiratorias y febriles, y en segundo orden con fines alimenticios. Lo que lleva a que este recurso -que además conserva elevada calidad nutricional relacionada a su contenido polínico- sea muy preciada culturalmente y conlleve un valor agregado auténtico. En relación a su contenido polínico, estas mieles contienen más de 1.000.000 de granos de polen por cada 10gr de miel, por lo que se clasifican en Categoría 5 según la escala propuesta para cuantificación de polen por peso de miel. Esto corresponde a la más alta categoría y se relaciona con su elevada calidad nutricional, ya que el polen aporta contenido proteico. No sucede lo mismo en las mieles de Apis mellifera que no superan las categorías 3 o 4 según el método de extracción utilizado. En cuanto a las especies vegetales visitadas, se observó por medio de análisis cualitativos, una alta diversidad de tipos polínicos presentes en las mieles, y a su vez, se detectaron mieles monoflorales de Prosopissp. (representando el 76% del polen presente en la muestra) para ambientes de bosques de llanura, y monoflorales de especies Zigophylaceaes (Larrea divaricata y  Bulnesia retamo) en ambientes de la costa de Salinas Grandes. Esto podría interpretarse como una concentración en la búsqueda de ciertas especies, para la elaboración de la miel. Además, esta miel es preferida tanto por sus propiedades medicinales como por su sabor, frente a otras mieles producidas por avispas u otras abejas. Sumado a ello, registramos el empleo de los demás componentes de la colmena (cera, polen, discos de cría) con fines medicinales y domésticos.

En contraste, los pobladores locales reconocen una importante disminución en la densidad de nidos naturales a lo largo del tiempo en el monte nativo, ligado al desmonte que sufre esta región acelerado e intensificado en los últimos años.

Al respecto consideraron que el interés de manejo de estas abejas por parte de los productores del noroeste, la preferencia de la miel rosada respecto de otras mieles de insectos nativos o de Apis Mellifera y el uso medicinal que le proporcionan los pobladores locales, fundamentan trabajar en la conservación de los bosques nativos de Córdoba, con objetivos de diversificar los sistemas productivos y permitir la continuidad biológica de estas abejas.

 

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