Alimentación artificial

Para mantener una colmena con buen estatus sanitario y con buenos índices productivos es fundamental la evaluación nutricional y suministro de recurso en caso de ser necesario. Bajo las actuales condiciones climáticas y disminución de recursos entre algunas floraciones se hace necesaria la alimentación artificial.

La lectura de las variantes climatológicas y el consecuente suministro de recurso alimenticio a las abejas son fundamentales para planificar la intervención del apicultor sobre estas. La lectura de piquera es el primer indicio para saber sobre el funcionamiento de la colmena, por ejemplo es una piquera a la que entran abejas con polen indica la presencia de cría que está siendo alimentada con este recurso.

A continuación, se brindan detalles sobre la preparación de masa seca para la alimentación de las abejas. La misma se prepara mezclando la levadura de cerveza  (tres partes)  y harina de soja tradicional (una parte), más polen (una parte).

Otra forma de alimentar es mediante la preparación del jarabe. El mismo se prepara calentando el agua (dos partes) sin que esta llegue a hervir y agregando el azúcar (una parte) de forma paulatina y revolviendo en una frecuencia menor a 10 minutos. Luego se deja entibiar y posteriormente se incorpora el polen, para lo cual se puede disgregar el polen con un mortero o revolviendo de forma vigorosa para disolver los granos  y formar una mezcla homogénea y uniforme.

 

 

Alimentación en otoño e invierno

En otoño, no sería necesaria la alimentación si se dejaran reservas propias de la colmena, si no es así se debe de alimentar para que tenga reservas para pasar la invernada. Es importante descartar el uso de jarabes en climas donde el otoño sea muy lluvioso.

En invierno se trata de una alimentación, básicamente de mantenimiento. En invierno se sugiere colocar el alimento en zonas de fácil acceso para las abejas. Se utilizarán jarabes muy concentrados para evitar el exceso de humedad.