Alimentación y nutrición de las colmenas pensando en la primavera

La alimentación es el aporte de alimentos que un individuo ingiere, digiere y asimila para transformarlos en nutrientes a nivel de las células. Nutrición es el aporte de dichos nutrientes a nivel de tejidos.

Según el aporte al organismo, los alimentos pueden clasificarse en:

  • Energéticos: son aquellos que proveen la energía necesaria para el funcionamiento de los diferentes tejidos. En el caso de las abejas el alimento energético por excelencia es la miel.

Proteicos: Son los que contribuyen a la estructura de los tejidos, siendo la principal fuente el polen.

Solo cuatro recursos (néctar, polen, agua y resina) son necesarios para posibilitar la vida de una colonia de abejas. El néctar y el polen son los alimentos esenciales de las abejas, y constituyen la materia prima para la obtención de carbohidratos y proteínas respectivamente. El agua es colectada principalmente para el enfriamiento del interior de la colonia en los días cálidos y para la dilución de la miel en la alimentación de las larvas. En tanto que las resinas son utilizadas para sellar las aberturas y para contribuir a la asepsia de la colmena.

Las abejas obtienen la mayor parte de la energía que utilizan, de carbohidratos contenidos en el néctar proveniente de las flores y ocasionalmente de nectarios extraflorales o de excreciones de insectos que se alimentan de las plantas.

El néctar floral es una secreción acuosa que contiene entre 5 a 80 % de azúcares y pequeñas cantidades de componentes nitrogenados, minerales, ácidos orgánicos, vitaminas, lípidos, pigmentos y sustancias aromáticas. La sacarosa, glucosa y fructosa son los azúcares más frecuentes en el néctar. Uno de los elementos que determinan la calidad del néctar es la concentración y proporción de estos azúcares.

Pueden ser clasificados en tres grupos: 1) con predominio de sacarosa, 2) proporciones semejantes de glucosa, fructosa y sacarosa, 3) predominio de glucosa y/o fructosa. Existen evidencias que esa relación de azúcares puede determinar la preferencia de las abejas por ciertas plantas. El predominio de sacarosa estará relacionado con una mayor preferencia de las abejas hacia ese néctar. La relación G/F está relacionado al tiempo de cristalización de la miel obtenida.

El néctar recién recolectado puede ser usado directamente como alimento para la cría y/o adultos, aunque lo más frecuente es su previa transformación en miel.

La miel es el néctar recolectado, transformado y madurado por las abejas. En este proceso la sacarosa es transformada en partes aproximadamente iguales de glucosa y fructosa. Cuando el néctar es recolectado generalmente contiene entre 30-70% de agua y el resto corresponde a azúcares.

La cantidad de nitrógeno en la miel es baja (x = 0,04 %). Las proteínas que están presentes en la miel, son principalmente constitutivas de enzimas tales como la invertasa, amilasa, glucoxidasa, fosfatasa y catalasa. El origen de estas, está en las propias abejas, o pueden provenir del polen, del néctar o de microrganismos.

Para las abejas, el constituyente más importante del polen es la proteína. No todo el polen tiene igual valor nutricional, variando el contenido de proteínas entre 10 y 36 %.

El polen es consumido por las obreras adultas y dado a las larvas de obreras y zánganos con más de tres días después de la eclosión del huevo. En larvas con menos de tres días raramente son encontrados granos de polen. Para las obreras el polen es la materia prima esencial para el funcionamiento de la glándula hipofaríngea responsable de la producción de jalea real.

El polen también contiene lípidos, vitaminas y minerales que son importantes para la nutrición de las abejas. La mayoría de los pólenes contienen esteroles (menos del 0,5 %), que son esenciales para el metabolismo, ya que actúan como precursores del colesterol. La pared externa del grano de polen no es digerida por las abejas.

Es importante considerar que el polen almacenado en las celdas y denominado “pan de abejas” difiere mucho del presente en las flores, ya que se da un proceso de fermentación anaeróbica.

Uno de los factores desde el punto de vista de la calidad del polen es su palatabilidad, y en este sentido se considera que muchos pólenes contienen sustancias que estimulan el consumo por parte de las abejas. En relación a la calidad nutritiva del polen son importantes el contenido de proteína cruda (CP) y la relación que existe de los aminoácidos esenciales (aa/aa).

Los lípidos son necesarios para la reserva de energía, tiene funciones estructurales (los fosfolípidos en la membrana citoplasmática), componente de hormonas, hay algunos lípidos que tienen función atrayente a las abejas y otros como el ácido linoleico con funciones microbiológicas.

Los minerales mayores permiten mantener la presión osmótica, asegura neutralidad eléctrica, permite el equilibrio entre ácidos y bases, funciones en relación a la permeabilidad celular y transmisión de impulsos. Los minerales menores forman parte de muchas enzimas.

Las vitaminas también presentes en el polen tienen funciones específicas en relación al crecimiento y desarrollo y son reguladoras del metabolismo.

Finalmente el agua es importante para disolver el alimento, es componente estructural de la abeja en estado larval y adulta, permite regular la temperatura de la colmena.

Búsqueda del alimento

La abeja puede obtener el alimento de dos maneras diferentes:

  • De otra abeja a través del mecanismo de trofalaxis. Esta forma de aprovisionamiento es esencial para todas las castas y todas las edades. El nutriente que se transfiere puede estar en la jalea real o en la miel y la entrega del mismo es un mecanismo activo, es decir, una abeja solicita la entrega y la otra acepta o rechaza.
  • La abeja busca su alimento. En este caso la abeja encuentra el alimento gracias a las sustancias odoríferas que contienen y que le son atractivos; de esta manera las abejas son orientadas a las fuentes de alimento, que provocan el movimiento y la búsqueda.

Toma del alimento

La obrera toma los alimentos de forma diferente según la textura y composición del mismo.

  • Alimentos líquidos (néctar, miel, agua). En este caso las piezas bucales normalmente replegadas hacia la cabeza se extienden para formar la probóscide.

Cuando el volúmen de líquido a tomar es pequeño, solo utiliza la lengua y si el volumen es más importante se suman las maxilas en la formación del tubo de succión.

  • Alimento polvoriento (pan de abejas, polen, candí). En el caso especifico del polen, el mismo puede contener fago estimulantes que provoca la acción de las mandíbulas. La abeja humidifica el alimento con la saliva antes de la ingestión. Cuando los fago estimulantes están ausentes la abeja se comporta de igual manera cuando toma azúcar intentando diluir los alimentos con su saliva para luego absorverlos en forma líquida.
  • Alimentos sólidos (polen compacto, miel, azúcar). La abeja extiende su prosbóscide, diluye el alimento y lo absorbe en forma líquida. Si el alimento es muy duro también actúan sus mandíbulas.

Consumo mensual de una colonia durante la invernada

Es importante tener valores de referencia de cuál es el consumo promedio durante la invernada, estos valores son orientativos para una colmena invernada en cámara de cría.

Usando estos valores como referencia se puede realizar un cálculo de las reservas durante la invernada y fundamentalmente a la salida de ella, que como se observa en los datos de consumo, los niveles de consumo crecen en forma violenta en la primavera, que coincide con el comienzo de la actividad de cría.

Es común que los requerimientos superen a las reservas de la colmena, lo que hace imprescindible encarar una alimentación artificial con el objetivo de asegurar la subsistencia y cubrir las necesidades alimenticias básicas.

Los alimentos utilizados deben cubrir los requerimientos energéticos solamente sin tener en cuenta el aporte proteico, ya que el propósito es mantener la colonia hasta la temporada de desarrollo poblacional.

Para este fin se pueden utilizar:

Sacarosa o azúcar común de caña: es el sustituto de la miel mas utilizado, su calidad depende del grado de refinación, la utilización de azucares no refinados, azúcar rubia o melaza no es aconsejable ya que por acumulación de desechos en la ampolla rectal, puede provocar graves trastornos digestivos en las abejas.

Jarabe de maíz de alta fructosa: conocido como Levudex, se obtiene a partir del almidón del maíz, contiene entre un 26 a 29 % de agua, 36 % de fructosa y 33% de glucosa.

Requisitos proteicos de las abejas

Para poder desarrollar sus funciones vitales y perpetuar la especie la abeja requiere proteínas, carbohidratos, minerales, grasas, vitaminas y agua. Debe existir un balance y aporte adecuado de estos nutrientes, variando estos requisitos entre las diferentes castas y etapas de la vida de las abejas.

Las proteínas son necesarias para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de las estructuras corporales de todos los seres vivos, ya que están presentes como constituyentes de los tejidos, y cumplen funciones como catalizadores biológicos en numerosas funciones metabólicas. Las proteínas les resultan imprescindibles a las abejas para la alimentación de las larvas, el completo desarrollo de las abejas jóvenes y la reparación de las células y órganos en las abejas más viejas.

El polen es recolectado por las abejas de un gran número de plantas en floración. Aporta las proteínas y es el factor más importante en la población de la colonia y en la producción de miel. Su composición química y valor nutritivo varían de acuerdo a la fuente y otros factores, como la humedad, la temperatura, el pH y fertilidad del suelo y la fecha de recolección. Además de la proteína, el polen satisface también los requerimientos dietarios de minerales, lípidos y vitaminas.

El polen de una fuente monofloral será químicamente diferente de un polen similar recolectado en otra área. El nivel de proteína de polen recolectado de diferentes plantas varía entre 8 y 40 %, causando una gran variabilidad en el valor nutritivo para las abejas y como consecuencia en el efecto fisiológico producido. La cantidad de polen que una colonia consume dependerá de la disponibilidad de polen para el pecoreo y de las demandas de la colonia para desarrollar las larvas y las abejas jóvenes.

Los requerimientos anuales de polen para una colonia varían considerablemente dependiendo del estado de la misma y de las fuentes florales que disponga. Se han registrado consumos de 20 a 40 kilos de polen. Esta cantidad podría ser mayor si las colmenas son movidas con el flujo de néctar y las condiciones de cría se dan por más tiempo.

No sólo la cantidad de proteínas en el polen, sino su calidad, es decir, la proporción de aminoácidos, determina la calidad nutricional del polen para las abejas. Por ejemplo, los pólenes con un contenido de proteína cruda menor al 20% son sólo apropiados para las abejas si poseen un buen balance de aminoácidos. Las abejas necesitan de una dieta balanceada en aminoácidos para su satisfactorio desarrollo y crecimiento.

Requerimientos proteicos de acuerdo al desarrollo de las abejas

Las larvas, ya sean de obreras, zánganos o reinas, necesitan grandes cantidades de proteína para su desarrollo desde estadios tempranos, que son provistas por las secreciones de las glándulas hipofaríngeas de las nodrizas. Se ha calculado que la crianza de una larva requiere entre 4 y 6 miligramos de nitrógeno, unos 125 miligramos de polen. Las larvas jóvenes de obreras reciben jalea, que es blanco-grisácea y de consistencia pastosa, resultante de la mezcla de dos componentes alimentarios (uno claro, acuoso y otro blanco, lechoso) en una proporción 3:1 o 4:1, a diferencia de la jalea real que tiene una proporción 1:1. Las larvas de más de 3 días reciben, además de la secreción clara, un alimento amarillento que contiene polen.

En condiciones normales, la mortalidad de las larvas de obreras es baja, pero mayor en zánganos y reinas, que sufren más las fluctuaciones en la dieta. Cuando existen problemas nutricionales la mortalidad de las larvas crece e incluso, en ausencia de polen, el canibalismo de la cría puede convertirse en una importante fuente de proteínas.

Cuando una obrera emerge, su expectativa de vida puede variar desde unos pocos días hasta varios meses, dependiendo fundamentalmente de factores estacionales, entre los que se destacan la disponibilidad de alimentos en el periodo larval y el adulto.

Luego del nacimiento, el desarrollo de tejidos corporales, músculos y glándulas, como las hipofaríngeas, dependen de una adecuada cantidad de proteínas en la dieta. Si ha sido sometida a carencia de polen, las glándulas se desarrollan en forma incompleta y se reduce la vida media. Durante la vida adulta temprana de las obreras, todo el nitrógeno es derivado de las proteínas del polen, consecuentemente, las abejas jóvenes deben consumir una gran cantidad de polen en las dos primeras semanas de vida adulta. Algunas comienzan a consumir polen en las 2 primeras horas, y la mayoría consume polen continuamente a las 10 horas. El consumo alcanza un máximo cuando tienen 5 días. En ese periodo sus glándulas hipofaríngeas, cuerpos grasos y otros órganos internos se desarrollan. El grado de estos cambios, sin embargo, depende de las condiciones generales, tales como el estado, los requerimientos, y la fuerza de la colonia, la crianza, la presencia de reina, la entrada de néctar y polen, el clima y otros.

Las “guardias nodrizas” normalmente terminan cuando tienen 10 a 14 días, y comienzan las “guardias de campo”, momento en el que disminuye drásticamente el requerimiento de proteínas de polen, manteniendo una mínima ingesta para renovar proteínas corporales, encontrándose disminución en el peso. El constituyente dietario principal pasan a ser los carbohidratos, obtenidos principalmente del néctar y la miel, al comenzar las actividades de pecoreo.

Las abejas viejas necesitan sólo carbohidratos para obtener energía, derivando todos los materiales necesarios para reparar sus órganos vitales del catabolismo de las reservas corporales depositadas durante periodos más tempranos.

Evaluación del estado nutricional de las abejas

Los criterios fisiológicos para evaluar este estado son:

Consumo: Estudios realizados indican que aparentemente no hay relación entre el contenido de proteína cruda del polen y el consumo relativo por las obreras recientemente emergidas. Esto sugiere que las abejas jóvenes, particularmente las nodrizas, quizás no tengan un mecanismo a través del cual discriminen el contenido proteico de la dieta que consumen. Tampoco entre el consumo de polen y el número de crías.

Este parámetro se puede medir mediante la diferencia entre lo que se coloca en las cajas y lo que queda, o por el peso del estómago de las abejas, pero mide únicamente la cantidad y no la calidad nutritiva de las dietas.

Longevidad: La longevidad de las abejas recientemente emergidas en relación con diferentes dietas fue estudiada por varios autores que evaluaron la longevidad de abejas adultas y de las nodrizas criadas bajo diferentes dietas.

Área de cría: En cuanto la disponibilidad de polen se reduce, el área de cría disminuye. Sin embargo es un parámetro impreciso porque varía también en función de factores climáticos, duración del día y otros.

Proteína corporal: Es una buena medida de la capacidad de las colmenas de sobrevivir al invierno y de superar enfermedades. Cuanto más alto es el nivel de la proteína corporal, más capaces son las abejas de producir miel. En cuanto la disponibilidad de polen disminuye, baja también la proteína cruda corporal.

Proteína en la hemolinfa: El incremento de la secreción de vitelogenina en la hemolinfa de las nodrizas causa un incremento considerable de la proteína total. En las forrajeras el contenido de proteínas en hemolinfa disminuye al disminuir el consumo de polen. El contenido proteico de hemolinfa es un método útil, rápido, práctico, preciso y más simple que la medición de vitelogenina para determinar si la dieta es adecuada para las nodrizas.

Población de zánganos: resulta un buen indicador de la cantidad y calidad de polen disponible, ya que ante una disminución de la cantidad y/o la calidad del polen, la colonia regula casi inmediatamente la población de zánganos.

 

¿Querés publicitar en nuestro portal?

Quiero Publicitar