Apicultura del Monte Nativo en Córdoba

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“La apicultura del monte nativo es un camino hacia el desarrollo económico, social y ambiental del Noroeste Cordobés”, afirmó en dialogó con nuestro medio Nery Martínez, guardaparques, y apicultor de San Marcos Sierras integrante de la Cooperativa APINOC.

La misma tiene lugar en la zona comprendida por las localidades de Villa Dolores, Mina Clavero, San Carlos Minas, La Higuera, Serrezuela, El Guaico, Cachiyuyo, El Quebrachal, El Duraznal, Los Escalones, Cruz del Eje y San Marcos Sierras.

Precisamente buscando el crecimiento están trabajando y al respecto el productor se mostró muy crítico del sistema de trashumancia. “Acá somos en la mayoría pequeños productores y vienen los más grandes, bajan sus colmenas y sobrepasan la capacidad productiva. En consecuencia tenemos cosechas cada vez con menos rindes. Debe existir un mayor control para no vernos afectados nosotros”.

“La apis melífera es muy nueva en el ecosistema y tiene una competencia muy fuerte con insectos y abejas nativas. Si le seguimos metiendo cada vez más carga, vamos a perjudicar al bosque nativo, porque las otras especies van a tender a desaparecer”.

Además, resaltó que la Melífera representa solo el 20 por ciento de la polinización y en consecuencia no se debe perjudicar a otros polinizadores. En una zona de llanos se calcula que se mueve entre dos y tres kilómetros para conseguir recursos, mientras que en sierra alrededor de un kilómetro y medio. “Si nosotros marcamos zonas en un manejo integral y no permitimos el ingreso desmedido de apis, vamos a seguir manteniendo diversidad y las especies podrán convivir”.

En tanto que explicó que hay un proyecto muy grande en cuanto a la conservación del Chaco Americano que es la segunda región boscosa después del Amazonas, para preservar no solo la biodiversidad, sino además agua y suelo. “En Córdoba la región chaqueña se esta perdiendo principalmente por el avance de la frontera ganadera, la idea en consecuencia es crear un gran parque natural”.

Martínez destacó que aprovechando el contacto que tuvo durante la semana de la miel realizada a mediados de Agosto, dialogó sobre estos temas con las diferentes autoridades y añadió “no solamente hace falta esto para mantener la apicultura, sino que es un camino a seguir en cuanto a fuentes de trabajo y a la obtención alimentos de excelente calidad”.

Concepto erróneo

El productor señaló que existe un pedido erróneo del sector apícola de solicitar que en los parques nacionales y las reservas provinciales sea permitido hacer apicultura, porque es algo que va en contra posición de la misma apicultura. “Las especies que son introducidas y que pertenecen a otro ecosistema pueden generar problemas que no se observarán hasta que ya estén en desarrollo”, profundizó.

Cada área protegida tiene una zona de transición, amortiguamiento y en esa zona sí se puede realizar apicultura de manera controlada por los propios apicultores. En las zonas de corredores biogeográficos por ejemplo, y nosotros tenemos uno que tiene 120 mil hectáreas que es el del Chaco Árido, y en otras regiones el del Caldén, por ejemplo, tiene 600 mil hectáreas.

La diferencia

Un rasgo distintivo de las mieles producidas en monte nativo es la mayor diversidad de pólenes, por lo tanto mayor contenido proteico en relación a las obtenidas en monocultivos.

Además, según señaló Martínez la miel en San Marcos Sierras se obtiene de los árboles Orco-quebrachos y contiene los aminoácidos esenciales para la vida.

Plagas

En cuanto a las principales plagas de la zona, se destacan fundamentalmente tres:

Langosta Quebrachera: Apareció hace unos años en la zona norte de la provincia de Córdoba. Mide entre 10 y 13 centímetros.

Se alimenta de hojas del bosque nativo, especialmente de quebracho blanco y tiene un ciclo de vida de 240 días.

Gusano Rupa Chico: Es muy perjudicial, ya que en pleno momento de floración se come los brotes.

Bicho Taladro: Esta especie es considerada mundialmente como la plaga más importante de las maderas blandas elaboradas después de las termitas.

La duración del ciclo compuesto es variable, y puede ir desde 3 a 11 años dependiendo de la temperatura, e incluso, bajo circunstancias ambientales muy determinadas, el ciclo puede llegar a durar hasta 17 años.

En la zona afecta las plantaciones principalmente de algarrobo negro.

Sobre el tema, Martínez enfatizó “en la Ley de Bosques esta contemplado en el pago que recibe la provincia un recurso económico para hacer investigación científica sobre está problemática y avanzar en soluciones y acá en Córdoba todavía no se ha realizado nada”.