Cierre irregular de la cosecha

Sin dudas la cosecha que está finalizando será tristemente recordada como una de las peores de la historia, justo en el momento en el cual el precio había comenzado a subir tras un largo tiempo por debajo de los valores de rentabilidad.

Según pudo averiguar nuestro medio en diálogo con apicultores experimentados de diferentes regiones del país, la temporada arrojará un rinde final que rondará las 45 mil toneladas, es decir al menos unas 25 a 30 mil menos en relación con el año pasado, donde se dio un marcado repunte productivo, impulsado principalmente por una “resurrección” de las colmenas pampeanas y varias zonas importantes de Buenos Aires, donde se obtuvieron entre 40 y 50 kilos e incluso casos puntuales donde se llegó a los 80 kilos, rememorando las épocas doradas del sector.

Frente a esta realidad y tras un invierno sin grandes problemas y un inicio primaveral prometedor, los apicultores albergaban muchas ilusiones de cara a la zafra que está culminando, sin embargo hacia mediados de Noviembre todo comenzó a derrumbarse como consecuencia de accidentes climáticos de diferente envergadura.

Por un lado la seca extrema seguida de incendios, y por el otro las lluvias excesivas que en muchos casos produjeron el desborde de arroyos o el anegamiento de caminos que impidieron ir a visitar a las colmenas en tiempo y forma, lo que ocasionó que muchas abejas se comieran la miel e incluso ante la falta de floración (quedó bajo agua) se dio mucho pillaje.

Cuando los apicultores finalmente pudieron acceder a los apiarios, se encontraron con colmenas bastante debilitadas y con muchas dificultades, esto sumado a la escasez de recursos florales generaron un combo muy difícil de sobrellevar.

En varios regiones de la Provincia de Santa Fe se habla de rindes que están en el orden de los 15 a 20 kilos, con algunos casos puntuales hacia el norte donde anduvo un poco mejor.

Una de las provincias más complicadas fue Entre Ríos, donde debido a incontinencias de todos los “colores” al ser consultados por nuestro medio los apicultores no dudaron en afirmar que fue una cosecha de regular a pobre, con rindes generales que a duras penas llegaron a los 15 a 18 kilos aproximadamente, salvo casos puntuales donde se pudo obtener algo más.

El caso más significativo donde queda reflejada esta merma tan notoria se da en la Provincia de La Pampa, donde se venía de una de las mejores cosechas de la historia con apiarios colmados de miel y en consecuencia los productores sintieron el golpe durante esta temporada donde los rindes no acompañaron.

El monte fracasó en un 80 %, fundamentalmente por los excesos pluviométricos que ocasionaron que la flor se lave, y además algunos apicultores consultados por nuestro medio como por ejemplo Jorge Páez desde Doblas expresó que se dieron heladas tardías que también perjudicaron sustancialmente.

Luego las colmenas en la pradera tampoco anduvieron, principalmente por la sequía reinante y recordemos que se dieron varios casos de incendios, donde los apicultores debieron levantar las colmenas y salir “corriendo” a buscar terrenos aptos para instalar sus unidades, volcándose muchos de ellos en la zona del Delta Bonaerense. Precisamente en la zona de isla la cosecha fue buena al igual que en la Cuenca del Salado, donde se habla de unos 35 kilos aproximadamente.

Situación irregular se dio en la zona costera con rindes que estuvieron entre los 20 y 25 kilos, en tanto que hacia el sudoeste fue mala, según señaló desde la localidad de Tres Arroyos Lucas Carrozi, quien manifestó su desazón y la de sus colegas por rindes que estuvieron en el orden de los 15 a 18 kilos aproximadamente.

En la región cuyana el panorama no cambió demasiado, en tierras sanjuaninas el arranque se atrasó un par de semanas según explicó Alejandro Beja, y se hablar de una temporada regular a pobre, en tanto que Mendoza está sumergida en una profunda crisis apícola con regiones muy importantes como Lavalle que directamente no cosecharon casi nada y otros lugares donde se obtuvieron de 10 a 15 kilos. En consecuencia se decretó la emergencia y los apicultores se encuentran a la espera de algún tipo de ayuda.

 

El cierre

Tras una temporada floja en general, las mayores esperanzas se depositaban en el cierre de cosecha en distintas zonas importantes, sin embargo las noticias, aunque parciales, no son demasiado favorables.

La flor amarilla fracasó casi rotundamente ya sea en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires como así también en La Pampa, donde las abejas ni siquiera sacaron para bloquear e ingresar al invierno sin complicaciones.

Por otra parte la chilca todavía se encuentra en pleno desarrollo, aunque los apicultores consultados por nuestro medio en tierras entrerrianas no se mostraron demasiado entusiasmados y hablaron de promedios que estarán en el orden de los 10 a 12 kilos, redondeando un total de cosecha que será cercana a los 20 kilos por unidad, al menos en el 70/80 % de los casos. Salvo en algunos casos como Maciá, donde Fabricio Raticelli se mostró ilusionado y afirmó que por ahora se viene desarrollando dentro de los límites de la normalidad y agregó “de mantenerse así al menos podremos zafar, porque hasta el momento venimos complicados en cuanto a rindes”.

En cuanto al eucalipto los productores de Entre Ríos y Corrientes se mostraron precavidos aunque el panorama es muy alentador recién tendrán un panorama mucho más concreto hacia mediados de Abril.

Para finalizar desde Jujuy, Armando Cruz Arce destacó que el promedio apenas alcanzó los 13 kilos por unidad, esto principalmente responde a dificultades climáticas que tuvieron a lo largo de la zafra.

 

Ese maldito clima

Sin lugar a dudas el clima se convirtió en el actor principal de esta zafra, jugando un papel clave por diversas cuestiones.

Las heladas tardías complicaron la floración primaveral y evitaron que las colmenas crecieran tras un despegue a la salida del invierno que prometía.

Luego las lluvias excesivas con inundaciones tremendas en varias zonas del país como Entre Ríos, el sur de Córdoba y algunas zonas bonaerenses que provocaron no solamente pérdida de material vivo e inerte sino además la imposibilidad de ingresar a los campos para atender los apiarios.

Superado el tema aparecieron un par de semanas con un calor intenso y una sequía notable que también jugaron su papel y terminaron por tirar por el piso la esperanza de los apicultores.

 

¿Aparecerá el Estado?

La promesa de ayuda a las economías regionales quedó solamente en una estrategia de campaña que sirvió para acumular votos y nada más.

Sin acciones directas que revaloricen la actividad, los productores esperan, al menos, que ahora las autoridades se hagan presentes para intentar salir de una crisis productiva muy marcada y que seguramente se cobrara el trabajo de varios apicultores, que no tendrán otra opción más que abandonar la actividad.

¿Reaccionarán las autoridades de turno?, es la pregunta que se realizan todos, algo que por el momento parece poco probable.

1 Comentario está listo

  1. Muchos le echamos la culpa al clima pero no es así la culpa es de aquellos que desmontan y nadie hace nada no solo tendrían que parar los desmontes habría que obligar a todos los que tengan chacras que dejen el 30% de su superficie se vuelva monte natural de nuevo y estaríamos solucionando varios problemas no?