Combustible a base de miel

Un reconocido apicultor brasileño descubrió una inédita forma de producir combustible utilizando como base la miel que sobra de los controles de calidad que se le realizan al producto.
En 2012 comenzó a experimentar con estas “sobras”, con el objetivo de producir por ejemplo agua ardiente, pero finalmente derivó en la elaboración de éste combustible.
El proceso
Durante el proceso quimico, el descarte de miel entra en fermentación en un tanque de 250 litros durante un período de cinco a quince días.
En su primera producción elaboró agua ardiente, pero no estaba satisfecho con el producto, porque todavía tenía miel sobrante que podía aprovechar de ninguna manera, y tras casi tres años de prueba envió una muestra de miel a un laboratorio para determinar exactamente su composición y los resultados arrojaron que tenía una graduación alcohólica de 80%, cercana a las normas de la ANP (Agencia Nacional de Petróleo) para el etanol que se utiliza en vehículos, que es del 94.5%.
Las primeras pruebas que se realizaron funcionaron correctamente, aunque se notaba una reducción en la potencia del motor a medida que avanzaba, sobre todo en subidas o al intentar aumentar bruscamente la velocidad.
Tras varios ensayos más, comprobó que el etanol de caña de azúcar rendía siete kilómetros por litro, mientras que el etanol de miel cinco, y tras una serie de perfecciones más le dijo adiós definitivamente a la gasolina tradicional. En la actualidad produce alrededor de cincuenta litros semanales, los cuales los utiliza para consumo personal.
Para finalizar, especialistas en la materia destacaron que éste producto puede ser mejorado con algunas técnicas especializadas y que no descartan que en el futuro puede ser lanzado al mercado paulatinamente para ser utilizado de manera más masiva, aunque por supuesto hay muchos interés en juego y demasiadas empresas que no pretenden que esto ocurra.

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