Cómo nacen las nuevas colmenas de abejas

abejas

Las abejas tienen una capacidad adaptativa impresionante, por lo general su colmena está situada dentro de un tronco caído (horizontal), pero también se puede adaptar a diversas formas de colmena que el hombre o la naturaleza han dispuesto para ellas, desde la campana de paja de los campos de girasoles hasta las colmenas verticales y apiladas, con paneles verticales y horizontales en desorden. Sea cual sea la forma del lugar donde se construirá la colmena, si está libre de malos olores, las abejas se adaptarán y construirán allí su hogar.

Cuando el multitudinario racimo es introducido dentro de su nuevo hogar, pronto sucede un fenómeno característico que indica la aceptación del lugar y el comienzo de las labores: las abejas comienzan a formar una columna por una de las paredes de la caja hasta que las primeras alcanzan la cúpula, aquellas pioneras avanzan un poco y se agarran firmemente del techo con sus patas traseras mientras más abejas van formando cadenas agarradas una a una hasta los 2/3 del techo al piso, formando un cono suspendido del techo que no llega hasta la base. Cuando el resto de las abejas no pareciera sumarse al rito, empieza la limpieza del piso y paredes de la colmena, mientras el cono permanece perfectamente inmóvil.

Cada abeja limpiadora va sacando del hogar pedazos de paja de tierra o de lo que haya, hasta dejar el piso totalmente limpio. Después de la limpieza de la planta baja, las abejas revisten el piso con cera; examinan una a una las rendijas del edificio cubriéndolas con propóleo para luego dedicarse a barnizar las paredes del edificio de arriba abajo; la guardia del edificio es reorganizada y una parte de las trabajadoras sale de su colmena con el objetivo de conseguir néctar y polen en las floraciones adyacentes.

Las colmenas modernas tienen marcos incrustados formando paredes horizontales y verticales. Las abejas los cubrirán de cera únicamente si el trabajo ya está empezado, lo mismo, si ya existen alvéolos en las paredes, ellas los enderezarán minuciosamente a su medida y en una semana tendrán un panal perfecto que sin la ayuda del hombre habría tomado al menos dos o tres meses en terminar (para alcanzar tal cantidad de almacenes).

El cono suspendido permanece colgado e inmóvil mientras la densidad de abejas al interior de la colmena aumenta considerablemente la temperatura del interior. Después de 16 a 24 horas de inmovilidad de las cadenas colgantes del techo, se comienzan a apreciar cuatro manchas blancas en cada uno de los dos lados del abdomen de las abejas, es una exudación solidificada, en forma de pequeñas láminas, se trata de la cera que producen las abejas, en su inmovilidad, a partir del néctar.

De pronto se ve a una de ellas salirse del cono, para ir volando hacia el techo; agarrándose firmemente a él, desprende con su lengua y la ayuda de sus patas, una de las ocho láminas de cera de sus anillos, comienza a humedecerla y a moldearla con su lengua y sus patas, cuando considera que el estado y la forma de la lámina están correctas la pega al techo y en seguida toma otra lámina, y hace lo mismo, pegándola justo al lado de la anterior. Repite el trabajo con las láminas de cera restantes, le da un toque final con su lengua y antenas y desaparece tan rápidamente como llegó.

Inmediatamente después llega otra de las abejas del cono a proseguir el trabajo de la anterior, añadiendo más láminas junto a las primeras, rectifica y se va. Así se va construyendo el panal, de abeja en abeja y lámina a lámina.

Cuando la pequeña pared interior laminada y colgante ha alcanzado cierto tamaño y grosor, se desprende del cono una abeja de otro tipo. Pertenece a la clase de las escultoras o cinceladoras, que no producen cera pero que si labran lo que sus compañeras han adosado; hunde la cera formando una primera celda, de la hendidura va sacando material para dar forma a los bordes, luego se va. Dos abejas más terminarán de darle la forma hexagonal y ahuecada (en forma de pirámide hacia adentro), mientras otras, por el otro lado de la nueva pared de cera harán lo mismo. Tan pronto como las primeras celdas están formadas, las obreras fundadoras emprenden el establecimiento de un nuevo bloque de cera (panal) en el interior de la bóveda. De esa manera, van formando panales paralelos al interior de la colmena.

 

Tipos de celdas…

Las abejas construyen cuatro tipos de celdas o alvéolos:

Los reales: Son del tamaño de una bellota.

Los grandes: Reservados a los zánganos o al almacenamiento cuando hay sobreabundancia de flores.

Los pequeños: Son cunas de obreras, y los almacenes ordinarios (8/10 partes de la superficie edificada de la colmena)

De transición: Unen los grandes con los pequeños.

Cada una de las celdas es un hueco hexagonal de forma piramidal (en punta); dicha base de cada celda sirve de pared para otras tres celdas del lado anverso del panal. Todos los ángulos del panal están afianzados, lo que le da robustez a la obra. Cada una de las celdas, que son tubos prismáticos (llamados también alvéolos) servirá para almacenar la miel, pero también para que la reina deposite sus huevos. La forma hexagonal de los alvéolos, los ángulos y disposición de las bases, están admirablemente construidos en función del ahorro de energía y de tiempo, algo que no ocurre con todos los insectos sociales.

 

Otras especies…

Las avispas, por ejemplo, recubren con celdas una sola faz de sus panales y no las dos como las abejas. Lo mismo las trigonas y las meliponas, que además de recubrir por un solo lado los panales, los disponen horizontalmente, debiendo construir gruesas columnas de cera para sostenerlos.

En consecuencia se resalta la prodigiosa economía de recursos, donde el espacio de la colmena es aprovechado al máximo (entre panal y panal hay 11milimetros de distancia). También se destaca un hecho misterioso; al principio de la elaboración de los panales, el bloque de cera es bastante grueso y lo asombroso es que a uno y otro lado del panal que empieza a formarse, las celdas son perfectamente recíprocas, ¿cómo es que las escultoras llegan a ponerse de acuerdo? Aún no se sabe cómo.

Una vez avanzada la labor, la reina da unas vueltas por la colmena como revisando el trabajo de las obreras, encuentra las habitaciones terminadas en una superficie ovalada. Allí, acompañada por sus escoltas elige un punto donde pondrá el primer huevecito azul (todos sus huevos son diminutos y azules); para ello, encorva su espalda y deposita con la extremidad de su abdomen un huevo en uno de los alvéolos vírgenes. Mientras, las escoltas forma un círculo alrededor de ella, le sostienen las patas, le acarician las alas y agitan sobre ella sus antenas.

Luego da unos pasos hasta la celda vecina, mete su cabeza en el alvéolo para cerciorarse que no haya ya un huevo y si es así, pone un nuevo huevo; dos o tres de sus escoltas, en seguidilla, se cercioran de que la abeja reina haya cumplido con su deber, mirando hacia el interior.

La abeja reina no para de desovar celda a celda, ni siquiera cuando duerme, hasta el otoño. La reina desova de mala gana en las celdas para los zánganos y por eso exige siempre a sus obreras que tengan preparadas celdas pequeñas (para obreras). Cuando estas últimas faltan, la reina pone huevos en las celdas anchas. Lo que es inmensamente curioso, es que los huevos que pone en las celdas grandes son invariablemente machos, como si los eligiera, y así parece ser: la abeja reina elige el género de los huevos que pone (mediante algún procedimiento muscular).

En efecto, una reina virgen no es estéril sino que está cargada de huevos macho; es en el baile nupcial, durante la fecundación, cuando el zángano le entrega espermios capaces de engendrar abejas hembras, obreras. Así, la abeja reina posee una espermateca, que se llena una sola vez en su vida, durante la fecundación por el macho (más que fecundación, entrega de espermios, puesto que huevos y espermios al parecer se juntan en el momento del desove), donde el zángano le entrega un estimado de 25 millones de espermios.

 

¿Querés publicitar en nuestro portal?

Quiero Publicitar