Complicaciones en diferentes puntos del país

Desde hace poco más de una década, el cultivo de soja en nuestro país ha crecido exponencialmente, coincidiendo con la caída en la cantidad de apicultores, aunque por supuesto no es la única causa de esta merma.

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Desde la región costera de la Provincia de Buenos Aires (más precisamente desde Mar del Plata), Marcos Fidanza realizó un análisis a nuestro medio sobre la realidad apícola actual. “En mi zona han ido desapareciendo los que veían en la apicultura un futuro promisorio. Solo quedamos los históricos y complicados”, y fundamentó “las áreas de sembrado son cada vez mayores y los campos ganaderos pocos. Además tenemos que lidiar con las fumigaciones sin control y los problemas de siempre de nuestra actividad: cuando hay rinde no hay precio y si hay buen precio no hay cosecha”.

Solo mantenerse

El productor radicado en Mar del Plata agregó “la mayoría de los que quedamos optamos por mantener el numero de colmenas o achicar un poco buscando bajar los costos de la logística, atención y demás que requiere la colmena”.

“Desde el año 1973 que vamos a Tucumán para hacer núcleos. Antes era para la venta y para crecer. Hoy en día lo hacemos solo para reponer las muertas y para mantener el número de unidades y esto está relacionado directamente con que cada vez existe menos monte ya que fueron reemplazados por la siembra de cultivos”.

Promedios

Hace alrededor de diez años atrás era normal un rinde de 30 a 40 kilos y la realidad actual indica que “nos ponemos contentos si pasamos los 20 kilos. Ya no hay lotes de cardo como antes y eso sin dudas (entre otras cuestiones) se siente al momento de los rendimientos. Ahora todo trata de aprovecharse con soja o algún otro commodities”, se lamentó. “Este cultivo va ganándole terreno a todos los demás. Lo bueno es que hay variedades nectaríferas que permiten a algunos apicultores cosechar algunos kilos de miel. El problema es que si fumigan sin contemplar a las colmenas, hacen matanzas generalizadas y eso es un derivado de este enorme crecimiento sojero”.

Sudoeste…

En el sudoeste la soja no avanzó y eso es una gran ventaja. Sin embargo existe un problema fundamental con el trigo, tal como describió desde Tres Arroyos José Luis Cuesta. “Es lo único que se produce acá y actualmente no tiene precio, por lo cual  no se siembra. Entonces se embrutecen los campos y no viene el abrepuño, que es una especie mellifera fundamental para nosotros”.

Por otra parte el número de colmenas se redujo casi un 30 por ciento en los últimos años y no aparecen nuevos apicultores. “Quedamos solamente los viejos productores. No hay renovación y eso sin dudas es un gran problema a futuro”.

Para finalizar, Cuesta destacó que tiempo atrás hablar de 30 kilos era algo normal y hoy “debemos ponernos contentos si llegamos a esos promedios”. “Lo que antes era el piso, actualmente prácticamente es el techo”.

Por su parte, Lucas Carrozi manifestó “la cantidad de colmenas no cayó demasiado, pero sí abandonaron muchos productores en los últimos años”. “Deben haber dejado unos veinte apicultores y aparecieron dos o tres nuevos nada más”.

Sobre los promedios, destacó que en la última zafra se sacaron alrededor de 25 kilos por unidad. “No es malo el promedio a un precio razonable, es decir entre 27 a 30 pesos el kilo, pero con los valores actuales no alcanza”.

En caída libre

El nivel de siembra de trigo esperado por la Bolsa de Cereales de Rosario es el segundo más bajo de los últimos 100 años, sólo superado por el ciclo 2012/13.

Se proyecta una superficie de siembra del cereal de 3,5 millones de hectáreas a nivel nacional, lo que representaría una caída del 20% en comparación con el año pasado.

Las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires son algo más optimistas, de 3,7 millones de toneladas para el trigo, mientras que el Ministerio de Agricultura en su primera estimación, del mes de junio, estimó una siembra cercana a las 5 millones de toneladas.

Otras regiones

Desde el norte de la Provincia de Santa Fe, más precisamente en Malabrigo, dialogamos con Antonio Fabbro quien explicó “acá queda solamente bosque marginal, cuyo suelo no es productivo y en consecuencia no se desmonta”, y agregó “el avance de la soja se dio en su momento, pero ahora hace varios años que la superficie no crece, aunque sin dudas que nos perjudicó hace años atrás”.

En tanto que desde Laprida (Provincia de Buenos Aires), José Vega comentó “nuestro partido es más bien ganadero y en consecuencia no perdimos demasiado terreno en manos de la soja”, aunque aclaró “sin embargo los rindes cayeron principalmente por el uso de productos como el glifosato, el cual se aplica casi sin regulación alguna”.

Por su parte, desde Bell Ville (Provincia de Córdoba), Jorge Valenti graficó con claridad la situación actual en su zona. “Nuestra producción es inversamente proporcional al crecimiento del cultivo de soja”. “El avance de los cultivos ha implicado un desplazamiento de las colmenas y una baja en la productividad. Ambos aspectos se asocian con el uso cada vez más extensivo de agroquímicos”.

Sin ganadería se complica…

En la última década la agricultura, con la soja como cultivo casi hegemónico, fue sumando más superficie cultivada, en desmedro de la ganadería y de los escasos montes y bosques remanentes.

Los apicultores explican que las pasturas y forrajes dedicados a la ganadería son útiles para el ciclo de las abejas. Pero no los campos sojeros.

“Es común ver que se fumigue hasta a los alambrados, e inclusive hasta en las banquinas, eliminando cualquier vestigio de flora que pudiesen aprovechar las abejas”, aseguraron en general apicultores de varias regiones del país.

Hacia zonas marginales

La apicultura argentina desde hace unos 10 años afronta problemas derivados de la utilización abusiva de agroquímicos, al desaparecer variedad de vegetales proveedores de polen también eliminados por condiciones climáticas adversas como intensas sequías.

En la zona pampeana (por dar un ejemplo) existen “cientos de kilómetros cuadrados” sin posibilidad de realizar una “actividad apícola sustentable”, afirmó en su momento Osvaldo Atela (productor de material vivo), graficando claramente la realidad actual.

En consecuencia poco a poco se fue trasladando la apicultura a zonas marginales para enfrentar la adversidad que provocó el corrimiento de la frontera agropecuaria.

 

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