Consideraciones sobre el uso comercial de la inseminación artificial

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Las abejas siguen siendo autosuficientes, animales salvajes. Su éxito y el nuestro a largo plazo dependen de que sean capaces de cuidarse a sí mismas. Las abejas han sobrevivido por su cuenta durante millones de años sin nuestro cuidado, y realmente no debemos interponernos en su constante adaptación a un mundo cada vez más cambiante, señala un artículo elaborado por el productor australiano Tom Glenn en Apimondia y que nuestro medio presenta a continuación.

El hecho de que los ácaros Varroa son ahora resistentes a varios de nuestros productos químicos debería ser una lección para nosotros. Nuestras abejas también pueden llegar a ser resistentes por el uso de los mismos mecanismos evolutivos. Los ácaros tienen cierta ventaja en esta carrera de armas debido a su corto tiempo de generación. Pero creo que podemos ayudar a las abejas mediante la aceleración de la propagación de genes de resistencia a ácaros, y la inseminación instrumental es una herramienta que se puede utilizar con ese fin.

Actualmente, se están aplicando las últimas tecnologías informáticas y de ADN a las abejas melíferas para conocerlas aún mejor. Se están empezando a hacer descubrimientos asombrosos, es una época muy interesante para los apicultores. Muchas de estas aplicaciones científicas requieren de un control preciso sobre la reproducción de las abejas mediante la inseminación instrumental.

Es importante señalar que la inseminación instrumental de las abejas reinas es diferente a la de otros animales. Nuestro objetivo no es fertilizar un huevo con un esperma, sino lograr que millones de espermas queden almacenados en la espermateca de la reina. La reina fertiliza los huevos liberando entre 5 y 10 espermas en el huevo en el momento en que lo pone. Por lo tanto, la espermateca debe tener al menos cinco millones de espermas para que la reina pueda poner aproximadamente medio millón de huevos en toda su vida. Afortunadamente, el esperma de abeja es muy bueno migrando hacia la espermateca, y ése es el motivo por el que la inseminación instrumental funciona con un alto grado de éxito.

Debemos recordar lo importante que es la reina. Todos los rasgos de la colonia están determinados por su genoma y el genoma de 10-20 zánganos con los que se reproduce. Es decir que en la reina fertilizada se encuentra toda la información que le ha permitido a las abejas sobrevivir por millones de años. Esta información almacenada en forma de ADN es un verdadero tesoro que debe ser preservado tanto como sea posible, aún cuando queremos criar abejas con rasgos específicos.

Es increíble pensar que todos nosotros, como apicultores, tenemos el poder de controlar el futuro de las abejas. Al elegir las reinas que dirigen nuestras colonias, estamos involucrados en el mismísimo proceso de evolución de las especies de abejas melíferas, y debemos tomar nuestro accionar con mucha seriedad.

Los Apiarios de Glenn están ubicados al sur de California, aproximadamente a 100 kilómetros de San Diego. El clima mediterráneo nos brinda una temporada larga para criar reinas, desde Febrero hasta Septiembre. Los cultivos disponibles en las cercanías incluyen cítricos y palta, pero la mayoría de las abejas dependen de las plantas nativas de los chaparrales.

Nuestro sistema de producción de reinas inseminadas es un flujo continuo de producción una vez que ha comenzado. Empezamos a injertar reinas cuando las colonias comienzan a criar zánganos. Hacen esto de acuerdo con su propio cronograma. Se inseminan reinas casi todos los días, o sea que todos los pasos del proceso deben hacerse también todos los días. Es similar al trabajo de un tambo, donde la rutina diaria debe mantenerse para que las cosas funcionen bien.

El sistema es complejo en cuanto a que hay muchos pasos, pero una vez que se divide en rutinas y sub-rutinas es manejable con un registro adecuado. Llevar un registro es muy importante, no solo para mantener la integridad de cualquier sistema de crianza, sino que también para hacer que todo sea más sencillo, y para ahorrarnos tiempo y frustración. Cuanta más lógica podemos incorporar en nuestros registros, menos habrá que pensar. Nuestro sistema es muy parecido a una biblioteca: cada reina está identificada con un número, su ubicación y su relación con otras reinas.

Cuando uno controla la reproducción no hay necesidad de tener linajes de abejas separadas geográficamente. Esta es una gran ventaja sobre los programas que utilizan la reproducción natural. Otra ventaja es que el clima de reproducción se vuelve irrelevante.

Criar abejas se parece un poco a escribir un software. El poder viene del hecho de que una vez que se desarrolla algo de valor, puede ser copiado y distribuido fácilmente. Aquí es cuando la inseminación instrumental se vuelve valiosa, como una forma de copiar y distribuir los rasgos genéticos de las abejas que se consideran beneficiosos. Hemos entrado en una era en la que podemos pensar en las abejas melíferas como una forma de biocontrol contra ácaros y enfermedades.

La cría de abejas reinas moderna es algo muy antinatural, en realidad. En la naturaleza, todas las reinas intentan reproducirse. Es un sistema que mantiene la diversidad genética muy bien pero produce cambios genéticos lentamente. Durante 150 años, desde que aprendimos a criar abejas artificialmente, hemos usado un número pequeño de nuestras mejores reinas para intentar lograr cambios deseados en las abejas, pero lo hacemos a costa de la diversidad genética.

Esto no es necesariamente malo si tenemos cuidado de usar esta diversidad de forma sabia para obtener las abejas que en verdad queremos. Cuanta más información tengamos, mejores serán las decisiones que podamos tomar. La decisión más importante que tomo cada día es qué abejas reinas implantar. La selección de la nueva generación se basa en el desempeño, así como también en el Pedigree.

El método

Mi método de cría de reinas es simplemente usar una colonia fuerte sin reina para comenzar y finalizar de 16 a 48 celdas por vez, dependiendo de las condiciones. Cuatro de estas colonias se usan en rotación, con un implante nuevo cada cuatro días mientras las celdas anteriores están siendo cubiertas. Se añaden crías de otras colonias cada dos o tres días para que la población se mantenga fuerte y joven.

A diferencia de las reinas que se reproducen naturalmente, estas reinas nunca volarán. Las celdas de las reinas se incuban en botellas y en una incubadora de reinas Vírgenes. Se coloca un pequeño pedazo de panal con miel en la botella para que la abeja tenga comida por algunas horas hasta que pueda ser transferida a un marco de reina.

El marco tiene pequeñas puertas para cada una de las 55 reinas. Hay una barra de metal que cierra las puertas de forma segura. La parte trasera del marco también está cubierta con mosquitero. Luego de aproximadamente una semana, cuando las reinas han madurado sexualmente, este marco se coloca sobre un cajón especial lleno de abejas que alimentarán a las reinas mientras están fuera de la colmena para el proceso de inseminación.

Estos marcos de reinas se mantienen en las mismas colonias en las que se crían las celdas de reinas. Requieren las mismas condiciones fuertes sin reinas, y sorpresivamente, no inhiben la cría de celdas de reinas a solo un marco de distancia.

La utilidad

El 50 % del aporte genético de los zánganos es muy determinante en las distintas características de las colonias de abejas productoras de miel y sin el control de esta variable, cualquier esfuerzo que se realice por fijar características “deseables” a las abejas pierde todo sentido.

Cuando las abejas reinas vírgenes realizan sus vuelos nupciales, pueden ser apareadas por 7 a 20 zánganos, de los cuales no se sabe su carga genética, ya que queda al libre albedrío y sin control de parte del apicultor. Esto explica el por qué parte de las obreras se ven diferentes a su madre o bien las reinas hijas se ven o se comportan de una manera diferente a la reina matriz.

La inseminación instrumental asegura que el semen de zánganos seleccionados, criados para tal efecto, aportarán las características que busca el apicultor que junto con la carga genética del 50 % de la reina, que ha sido seleccionada de madres óptimas, aportarán abejas con las mejores características para los apiarios.

Dentro de las características “deseables” que se buscan son: estándar de la raza base, productividad, mansedumbre, autohigiene, resistencia a enfermedades, baja enjambrazón, por citar algunas.