Diferentes consideraciones sobre la Polinización

La polinización es una práctica que en nuestro país todavía se encuentra en vías de desarrollo y a continuación desde nuestra redacción brindamos aportes importantes del servicio teniendo en cuenta el cultivo en cuestión.

ALFALFA. En un lote para producción de semilla de alfalfa, las colmenas deben ser manejadas “pensando sólo en la obtención de semillas” y no en obtener miel. La diferencia se establece porque para la producción de miel se debe colocar un número reducido de colmenas por hectárea y se limita la cámara de cría por medio de la rejilla excluidora. Todo esto hace que, cuando se produce el flujo de néctar, que brinda la alfalfa, las abejas reducen el área de cría. A medida que emergen las crías las celdas vacías son llenadas inmediatamente con miel. No hay hambre de polen y por lo tanto las recolectoras prefieren el néctar y de esa forma desenlazan menos flores. Este manejo de las colmenas, generalizado en la zona, contribuye a la realización de una ineficiente polinización.
Al mismo tiempo la floración de gran cantidad de malezas junto con la alfalfa, crea un problema de flora competitiva negativo para la polinización de la alfalfa.
Para lograr un buen servicio, es fundamental tener en cuenta varias cuestiones importantes:
Colonias fuertes y en un buen estado sanitario. La fuerza de una colonia se mide por la superficie cubierta con la cría, los panales que están con cría y con el número de panales cubiertos con abejas. Un standard a los fines de la polinización es considerar como una colmena fuerte, aquella que extiende la producción de crías a más allá de la cámara. Al ingresar la colmena en el lote a polinizar debe disponer de seis a ocho panales con cría y la misma abarcar cuatrocientos cincuenta centímetros cuadrados por panal, y espacio disponible para la postura de la reina.
Colmenas recolectoras de polen. Esto se logra teniendo un elevado porcentaje de crías abiertas en la cámara de cría. La trampa de polen puede crear un “hambre de polen” relativo, pero sólo por un par de días, ya que la abeja logra pasar con su carga a través de la misma.
Reina vigorosa y con gran capacidad de postura. La postura en ningún momento debe ser restringida con el uso de la rejilla excluidora. El uso de ésta no debe ser permitido mientras las abejas permanezcan en el semillero.
Provisión de miel. Debe existir una buena provisión de miel en la colonia, una crianza intensa demanda mayor consumo de miel. No se debe descuidar este aspecto, por cuanto en cultivos densamente poblados de abejas es probable que falte néctar. Si este fenómeno se produce, se deberá recurrir a la alimentación artificial con jarabe.
Evitar el bloqueo de la cámara de cría. Las abejas realizan la recolección de néctar y lo almacenan en los marcos laterales de la cámara de cría. Esto puede tener como consecuencia el “bloqueo” de las mismas, restringiendo así el área de postura de la reina. Esto hace imprescindible la realización de revisiones y reemplazo de los marcos con miel, por labrados o con cera estampada, en forma sistemática.
De esa manera se soluciona esta situación y mantienen superficies libres para el aovado de la reina.
Momento para instalar las colmenas. La colocación de las colmenas en el campo se decide cuando existe un 10 a 15 % de floración. En este momento se observa la parcela a polinizar de un color azul. Si las colmenas las instalamos cuando la floración es escasa debemos comenzar colocando dos o tres, aumentando paulatinamente el número de éstas hasta llegar al total previsto. Si se colocan pasado el grado de floración ideal, favorecemos la radicación del polinizador en el semillero, pero perdemos producción de semillas al abortar las flores que se abrieron antes de la llegada del polinizador.
Colocar las colmenas orientadas hacia el cultivo.
Las colmenas se deben agrupar de a diez para evitar el incremento de la agresividad cuando se las revisa. La distancia máxima que requiera recorrer la abeja no debe ser mayor de 180 metros. Esta distancia favorece la efectividad de la abeja. El número depende de la cantidad de flora competitiva del lugar, en una relación directa, a mayor flora mayor número de colmenas.
Se debe cambiar las colmenas de ubicación, siempre y cuando la distancia a recorrer supere los 2.000 metros.
Otra alternativa sería disponer de suficiente cantidad de colmenas como para renovar en su totalidad las ya ubicadas en el cultivo. Esta rotación debe realizarse cada diez a doce días.

PERA. La mayoría de las variedades de pera son autoestériles y por lo tanto no producen frutos sin la participación del polen de una variedad compatible. Es necesario que el productor intercale plantas de variedades de polen compatibles o injertos de variedades de polen compatibles en partes de la planta cultivada.
Para una buena polinización y por ende para una buena producción de peras de calidad se requiere de 4 a 6 colmenas fuertes por hectárea para polinizar. La flor del peral tiene un néctar poco dulce y por tanto poco atractivo para la abeja, lo que hace importante la colocación oportuna de las colmenas para evitar que visiten otras floraciones. De constatarse de otras floraciones en los alrededores hay que aumentar el número de colmenas por hectárea.
Según los expertos reconocidos y que han estudiado el tema, la incidencia que puede lograrse con una correcta polinización en frutales de pepita y particularmente en algunas variedades como la Red Delicious o la pera Packhain’s, puede llegar a oscilar en un incremento de calidad y cantidad de entre un 20 y un 30 %. Por lo tanto se recomienda a los productores de estas frutas emplear más abejas que las necesarias para otros cultivos, debido a que un menor porcentaje de las abejas que visitan las flores resultan polinizadoras efectivas. Para ello las colonias deberán ser muy fuertes, con una gran demanda de polen para lograr un máximo de visitas de abejas que sean efectivamente recolectoras de polen.
Lógicamente si ello no sucede, como en la mayor parte de las plantaciones de la región, el resultado será obtener una fruta de menor calidad, menor tamaño y en última instancia de inferior valor comercial ya que seguramente en la mayor parte de los casos esta fruta mal polinizada tendrá como destino la industria.

CÍTRICOS. Todas las investigaciones de polinización en citrus indican que la visita de la abeja mejora la polinización y con ello el tamaño del fruto, cantidad de semillas y calidad del mismo. A nivel mundial se discute sobre la real necesidad de la polinización cruzada en citrus ya que la mayoría de las especies son autofértiles y autopolinizables pero por otro lado es reconocido que la producción de néctar es para atraer a los insectos que tendrían como única finalidad favorecer la polinización cruzada. Todos los reportes conocidos en polinización con abejas en cultivares de limón dan como resultado incrementos en cantidad y calidad de los frutos producidos que varían de un 10% a un 42% de producción.
También se reporta disminución en la caída del fruto y uniformidad en la fecha de maduración y cosecha. En híbridos y en variedades de mandarinas se reporta autoesterilidad y la presencia de abejas consigue hasta 16 veces más producción comparado con quintas sin abejas.

FRUTILLA. Existe autocompatibilidad y autopolinización en la frutilla y por tanto pueden formarse frutos mal polinizados defectuosos. Para la obtención de frutos de alta calidad es necesaria la polinización cruzada para estimular la metaxenia, que es el desarrollo elevado de los frutos en plantas autopolinizables que reciben polen de otras flores. Por lo anterior el uso de colmenas para polinizar es obligado si se quiere obtener frutos de alta calidad. Las flores de fresa son receptivas hasta el séptimo día pero el periodo para una polinización efectiva va del primer día hasta el cuarto.
Una eficiente polinización se puede comprobar a las 24/48 horas después de la polinización ya que los pétalos se caen y los pistilos de la flor se secan. Por el contrario una fresa con deficiente polinización presenta una mezcla de pistilos frescos de color amarillo verdoso con pistilos secos y con los pétalos aún presentes.Se necesitan colocar de 2 a 3 colmenas por hectárea para una correcta polinización.

MELÓN. Durante el día las abejas hacen su aparición a partir de las ocho de la mañana y su número se incrementa cuando transcurre la mañana alcanzando su máximo a las
11, se sostiene casi constante hasta las 15. En esta hora su número inicia su descenso hasta cesar su presencia al anochecer. Al observar la actividad de las abejas en las flores del melón se encontraron en mayor número a mayor cercanía del apiario. A los primeros 50 metros se encuentra el mayor número de abejas y disminuye a mayor distancia para encontrar el menor número a los 100 metros. Cuando se analizaron los datos promedio de la cantidad de abejas presentes en el cultivo al incrementar el número de colmenas por hectárea, se observa que las abejas están presentes en el mayor número con tres colmenas por hectárea. Al aumentar a cuatro colmenas por hectárea disminuyen ligeramente y al elevar a cinco su número las abejas se retiran del cultivo.

Sandía. Las plantas de sandía tienen flores de dos tipos, claramente diferenciadas: masculinas y femeninas, pocas veces hermafroditas Son estas últimas, que al crecer el ovario después de la fecundación, darán lugar al fruto. Tienen una distribución en la planta similar a la del melón. La relación de flores masculinas a femeninas es de 7 (siete) a 1(una) flores masculinas por cada flor femenina. Los granos de polen deben llegar desde las flores masculinas a las femeninas (de la misma o de otra planta) y de esa operación se encargan normalmente los insectos, abejas y abejorros especialmente. Sólo se forma un buen fruto si la flor femenina se ha polinizado con un número elevado de granos de polen (500-1000), lo que supone unas 10 visitas de abejas a la misma flor y, además, que el polen sea fértil. Cuando la polinización es deficiente en alguna de sus fases el fruto será pequeño, deformado o inexistente. En un proceso normal, los óvulos fecundados se transforman en semillas y el ovario en el fruto. El número de colmenas puede variar de 3 a 6 por hectárea, e incluso puede ser superior, dependiendo del marco de plantación, del estado vegetativo del cultivo y de la climatología. El incremento de producción como efecto de una buena polinización intensiva con colmenas puede llegar al 26%.

2 Comentarios están listos

  1. Muy buen informe. podría agregar que las colmenas no deben pasar de los 27 días en el cultivo de los frutales, al dejar mas tiempo las colmenas en el predio afecta el cuaje de las flores aumentando el numero de frutos por rama lo que traduce en frutos mas pequeños .En el caso de plantas donde lo comestible es la semilla y no el endoscarpio del fruto con lo cual la consigna es al revés cuanto mas cuaje mas semillas .

  2. Faltaría el pequeño detalle de la rentabilidad !!!!