Diferentes estrategias implementadas para pasar la invernada

La abeja melífera no puede regular la temperatura corporal como lo hacen los mamíferos, pero si puede regular la temperatura interna de la colmena, produciendo calor a partir del consumo de miel.

Cuando la temperatura ambiente desciende por debajo de los 14 grados forman un racimo que les permite conservar una temperatura de unos 30 grados en el interior del mismo.

De manera que contamos con un volumen de abejas importante y reservas para la invernada. La magnitud dependerá de la duración del período invernal y la relación del volumen de abejas y el tamaño de la habitación que ocupen, y de esto último surgen las estrategias de invernada a utilizar.

Tradicional: La forma clásica de invernar colmenas consiste en dejar reservas adicionales a las que pudiera tener en la cámara de cría. Esto significa dejar una media alza con miel o en el caso de usar alza entera, cinco o seis cuadros, que representan unos 10 a 15 kilos adicionales de miel. Esta práctica si bien da una mayor tranquilidad para el apicultor, tiene un costo elevado, si el precio de la miel es bueno.

En cuanto a las ventajas, no requiere alimentación suplementaria, en tanto como aspecto negativo además de dejar kilos que podrían ser vendidos, muchas veces puede dificultar la revisión primaveral.

Dejar más reservas no significa despreocuparse por completo de la necesidad de alimentar, en especial al desarrollarse la temporada de cría, momento en que el consumo se eleva en forma violenta.

En cámara: Se trata de lograr la invernada de las colonias con las reservas de miel y polen que puedan acopiar en la cámara de cría. Para lograr esto se debe provocar un cierto bloqueo de la postura aprovechando el final del flujo de néctar con el objetivo de reducir la actividad de cría y aumentar la cantidad de reservas acopiadas. Esto permite cosechar entre 10 y 15 kilos más de miel por temporada y facilita la revisación de primavera, en cuanto al aspecto negativo requiere mayor control de reservas y alimentación a comienzo de la primavera.

Independientemente del método utilizado para invernar, se debe verificar que la cámara posea un orificio de ventilación superior para eliminar el vapor de agua y el dióxido de carbono producido por la transformación de la miel en calor; evitando la condensación en el interior de la colmena.

 

Acondicionamiento de la colmena

Los espacios ociosos de los cajones nucleros o cámaras de cría deben ser cubiertos por guardapiqueras o partidores con el fin evitar de ese modo la condensación de humedad. También se colocan bases o caballetes sobre los cuales son ubicadas las colmenas ya que de estar situadas sobre el terreno el panal absorbe la humedad derivando en la pudrición de la base. Se ha comprobado que las colmenas aisladas del suelo comienzan a trabajar antes que las que se encuentran apoyadas en el piso.

La metabolización de la miel por las abejas favorece la eliminación de humedad que se condensa sobre las superficies fría de la colmena. Eso se puede disminuir colocando guarda piqueras, con entradas en ambos extremos, y así propiciar la circulación de una corriente interna que evacúa gases, regula la temperatura y elimina la humedad.

 

Consumo mensual de una colonia durante la invernada

Es importante tener referencia de cuál es el consumo promedio durante la invernada. A continuación se presentan valores orientativos (en kilos): Abril 2, Mayo 1,4, Junio 1, Julio 1, Agosto 1,3, Septiembre 2,5, Octubre 4,5, Noviembre 6, lo que arroja un total de 19.7 kilos.

Usando estos valores como referencia se puede realizar un cálculo de las reservas durante la invernada y fundamentalmente a la salida de ella, que como se observa en los datos de consumo, estos niveles crecen en forma violenta en la primavera, coincidiendo con el comienzo de la actividad de cría.

 

Alimentación

Es común que los requerimientos superen a las reservas de la colmena, lo que hace imprescindible encarar una alimentación artificial con el objetivo de asegurar la subsistencia y cubrir las necesidades alimenticias básicas, durante la invernada. Los alimentos utilizados deben cubrir los requerimientos energéticos solamente sin tener en cuenta el aporte proteico, ya que el propósito es mantener la colonia hasta la temporada de desarrollo poblacional.

Para este fin se pueden utilizar: sacarosa o azúcar común de caña, que es el sustituto de la miel más utilizado, su calidad depende del grado de refinación, la utilización de azucares no refinados, azúcar rubia o melaza no es aconsejable ya que por acumulación de desechos en la ampolla rectal, puede provocar graves trastornos digestivos en las abejas. La relación de azúcar-agua para alimentar es de 2 partes a 1.

En tanto que también se puede usar jarabe de maíz de alta fructosa, que se obtiene a partir del almidón del maíz, contiene entre un 26 a 29 % de agua, 36 % de fructosa y 33% de glucosa.

 

Actividades previas a la invernada

La manera de preparar las colmenas para el invierno depende de cada zona, y, como es lógico no todas las sugerencias que se muestran a continuación serán aplicables a tu caso. Sin embargo, la lista puede dar algunas ideas.

– Recambiar la mayor cantidad de reinas posible. Una reina fecundada introducida al inicio del otoño expresará todo su potencial en la primavera siguiente y te dará enjambres muy fuertes

– Retirar las alzas vacías. Se debe lograr que el espacio dentro de la colmena sea acorde con el tamaño de la colonia. Si es necesario, reducir el volumen de la colmena con divisores o ponchos plásticos. Un tamaño interior adecuado significa menos corrientes de aire y menos probabilidades de albergar intrusos.

– Comprobar el tamaño de las colonias y fusionar los enjambres pequeños.

– Comprobar las reservas de alimento. Si las colmenas pesan poco, es señal de que ha llegado la hora de alimentar.

– Asegurarse que los cuadros de miel están en el lugar correcto, es decir, que estén a los lados del racimo. Reagrupar los cuadros si es necesario. De esta manera se permite que las abejas puedan moverse lateralmente para encontrar la comida.

– Reducir las entradas de la colmena. Esta es la hora en que ratas, ratones y otros roedores del campo andan buscando cobijo también, y una colmena cómoda, cálida y llena de miel es siempre un sitio atractivo.

– Si los apiarios están en una zona húmeda, debemos asegurarnos de que las tapas protejan a las colmenas de la lluvia. Además se debe evitar los eucaliptos y los asentamientos poco soleados y húmedos.

– Proporcionar ventilación adecuada a las colmenas. El aire debe ser capaz de entrar por la parte inferior y salir por la parte superior sin congelar a las abejas en el proceso. La idea es permitir que se evapore el agua condensada y evitar una excesiva humedad en el interior de la colmena.

 

Pillaje

Para que las abejas cuenten con reservas de alimentos, se debe dejar suficiente reserva de miel, según el estado de cada colmena durante el otoño; al entrar el invierno se origina una marcada desigualdad en el potencial de las colmenas.

Cuando los potenciales no son parejos, al cortarse el flujo de néctar en otoño y la demanda de miel supera al abastecimiento del néctar, manifestándose en las abejas el instinto de supervivencia, lo cual hace que las mismas traten de almacenar la cantidad necesaria de alimentos.

Como no existe cantidad suficiente de néctar, la colonia trata de sustraer la miel almacenada en las colmenas débiles, originándose el pillaje.

Cuanto más débil es una colmena, corre mayor riesgo de ser atacada por abejas pilladoras.

Una vez originado el pillaje, se da una dura lucha entre las abejas que atacan a las colmenas más débiles, llegando incluso a ser aniquilada dicha colmena en unos pocos minutos.

Los híbridos de la raza italiana con las africanizadas, al parecer, son más propensos a originar el pillaje que las demás razas puras.

Para evitar el pillaje es fundamental tener en cuenta los siguientes puntos:

  • A) Mantener parejos los potenciales de las colmenas (población y reserva).
  • B) Alimentar suficientemente las colmenas antes del ingreso del invierno (que la colmena pese aproximadamente 30 kilos bruto).
  • C) Alimentar solamente a la tarde; si es necesario, un poco antes de la entrada del sol y en una cantidad tal que las abejas puedan transportar al panal la totalidad del jarabe de azúcar suministrado. Nunca el alimento debe quedar en el alimentador hasta el día siguiente, como también se deberá alimentar a plena luz del día.
  • D) Usando un trozo de madera o papel diario doblado, se debe reducir la abertura de la piquera, a fin de reducir el espacio que deben defender las abejas y así aumentar la capacidad de defensa en caso de ataque de la colmena.
  • E) Cuando la temperatura ambiental disminuye por debajo de los 15 grados centígrados, se deberán suspender todas las actividades de revisión, incluyendo la alimentación.
  • F) Los panales sobrantes y sin abejas deberán ser sacadas y tratadas para su conservación, a fin de reducir el espacio que tengan que mantener caliente. Este hará que se conserve mejor el calor interno de la colmena y que se consuma menos alimento de reserva.
  • G) Al primer síntoma de pillaje suspender la revisión.
  • H) Cuando el ataque de las pilladoras es severo, cerrar la piquera de la colmena atacada y ahumar suficientemente su entorno para ahuyentar a las abejas atacantes.

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