El ácaro Varroa destructor imita dos tipos de abejas

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Las abejas son capaces de reconocer la composición de una cutícula y, por lo tanto, identificar la especie o la edad de un individuo.

Un grupo de investigadores franceses en conjunto con especialistas estadounidenses y chinos demostraron hace un tiempo atrás que el ácaro Varroa Destructor, que como ya publicó en varias oportunidades nuestro medio puede imitar la composición química de la cutícula de su huésped, también es capaz de adaptar está composición según la especie de abeja que infesta, mostrando una nueva virtud por la cual es tan difícil de combatir y sigue generando tantas dificultades en la apicultura moderna, ya que no se puede establecer un parámetro general de defensa o método para combatir el problema.
Esta enorme capacidad de adaptación podría explicar cómo este parásito originariamente de la abeja asiática pudo colonizar la abeja europea a lo largo del siglo XX, avanzando constantemente y pese a los intentos incontables continúa siendo un problema sin solución.
Es importante remarcar que el ácaro penetra en las células de cría que contienen larvas de abejas y se alimentan de su hemolinfa, además parasita las pupas y las abejas adultas, contribuyendo a la disminución prolongada del número de abejas dentro de las colmenas y provocando que las mismas se desestabilicen y en consecuencia baje considerablemente el rendimiento de cada apiario.
Haciendo un poco de historia hay que remarcar que el huésped original del ácaro es la abeja asiática, pero a partir de la década del 40 comenzó a encontrarse en la europea, la cual incluso es mucho menos resistente y más vulnerable al ataque de la Varroa.
El comportamiento de las abejas asiáticas (preparación de adultos y verificación de larvas por las abejas obreras) les permite detectar y eliminar el parásito.
Estos comportamientos son menos frecuentes en las abejas melíferas europeas y sus colonias pueden ser aniquiladas por el parásito en dos o tres años si no se aplica ningún tratamiento químico u orgánico.
Las cutículas de abeja están compuestas por unos cincuenta compuestos de hidrocarburos, que se utilizan para la comunicación química, entre otros fines. Las abejas son capaces de reconocer la composición de una cutícula y, por lo tanto, identificar la especie o la edad de un individuo. Esto también les permite detectar la presencia de parásitos, que tienen una cutícula diferente. Estudios previos han demostrado que los ácaros Varroa destructor pueden imitar los hidrocarburos cuticulares de su huésped y así escapar del comportamiento higiénico de las abejas. En este nuevo estudio, los investigadores transfirieron los ácaros de una colonia asiática de abejas a larvas de abeja europeas y viceversa, y analizaron cómo la capacidad de los parásitos para imitar la composición de la cutícula de un nuevo huésped depende de las especies de abejas que los originan.
Investigaciones anteriores incluso demostraron que la Varroa cambia su hidrocarburo cuticular según las etapas de desarrollo del huésped, de modo que el parásito químicamente coincide con la etapa de desarrollo actual de su anfitrión.
Resultados
Los resultados muestran que los parásitos son capaces de imitar a ambos huéspedes, incluso cuando se transfieren artificialmente. De hecho, las proporciones de hidrocarburos cuticulares de los ácaros cambiaron después de la transferencia para imitar la cutícula de su nuevo huésped. Por lo tanto, se mantiene el mimetismo químico y su notable adaptabilidad podría explicar cómo este parásito de la abeja asiática pudo colonizar la abeja doméstica europea, sin que ésta prácticamente pudiera ponerle algún tipo de resistencia.
El análisis de las cutículas también reveló que los ácaros de las colonias de abejas asiáticas eran mejores para imitar que los ácaros de las abejas europeas. Por lo tanto, parece que la larga coevolución entre Varroa destructor y Apis cerana ha permitido que los ácaros sean más efectivos en su mimetismo químico y que las abejas asiáticas desarrollen estrategias de comportamiento más adecuadas en su lucha contra este parásito. Por el contrario, la transferencia relativamente reciente del ácaro a Apis mellifera explica por qué a la abeja europea le resulta difícil detectar el parásito. Este sistema huésped-parásito proporciona un buen ejemplo de una “carrera de armamentos” entre un parásito y su huésped en el curso de su evolución común.
Vale mencionar que los especialistas continúan en proceso de investigación y seguramente en el corto tiempo habrá más novedades al respecto.

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  1. Siempre que aparece un artículo sobre la Varroa, me permito recordar que existe la alternativa de utilizar aceites esenciales, específicamente el aceite esencial de aguaribay, para el combate de la varroasis. Es un producto natural, no deja residuos objetables en la miel.

    • El aguaribay, o anacahuita aquí en uruguguay, lo estuve googleando el nombre es shinus molle, usted sabe como se obtiene el aceite esencial, y como se aplica en la colmena para combatir la varroa?

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