El aumento de los insumos dejó la rentabilidad al límite

El incremento no es proporcional con la suba de la miel y en consecuencia se reduce sustancialmente la ganancia del apicultor, que depende exclusivamente de una buena a muy buena campaña para mantenerse en actividad.

El balance general del año en diferentes zonas del país habla de una realidad muy compleja donde las condiciones climáticas fueron muy variables y generaron diferentes tipos de dificultades ya sea por excesos de lluvias y el consecuente anegamiento de caminos o por sequía que terminó quemando la floración y provocando un stress hídrico muy complejo.
El 2017 llegó a su fin y nuestro medio dialogó con apicultores de distintas regiones que manifestaron su enorme preocupación por el aumento sostenido en el precio de los insumos que provoca muchas dificultades para conseguir un mínimo de rentabilidad y año tras año los hace replantearse si continuar o no en la actividad.
Desde la localidad santafesina de Venado Tuerto, Aníbal Audikana remarcó que está muy complicado para reponer material y principalmente para moverse en busca de mejores terrenos para las abejas. “En el caso mío que hago una apicultura trashumante hacia San Luis está bravo porque los costos actualmente son altos”, y añadió “es un número bastante importante y te termina bajando la rentabilidad. Hablan de un cierre de año con un 24 % de inflación y la miel apenas aumentó dos o tres pesos el kilo. El año pasado vendí a 34 y éste a 36, lo cual muestra claramente la inequidad existente”.
Finalmente el productor santafesino expresó “hoy la miel debería estar en 40 pesos para poder trabajar tranquilo. No tenemos margen de error, te tienen que rendir bastante bien las colmenas para seguir funcionando y poder mantenerte”.
Por otra parte, se refirió al aspecto sanitario y explicó que quienes curaron con productos caseros o lo hicieron fuera de tiempo tuvieron porcentajes altos de Varroa.
También desde Santa Fe, pero hacia el norte Antonio Fabbro indicó que en lo personal puede sostenerse en la actividad gracias a la venta de material vivo y a que realiza otra actividad más allá de la apicultura, porque los rindes flojos y el aumento de insumos genera enormes dificultades y añadió “acá es fundamental realizar el recambio de reinas como corresponde y ese apicultor sacará miel, en cambio el resto seguramente tendrá menos producción”. “La gente cuando está ajustada lo primero que deja es de alimentar, curar y cambiar material vivo y ahí aparecen las dificultades”.
Para continuar la conversación Fabbro manifestó que si debe desarmar una colmena para realizar material vivo porque ve que no dará miel directamente lo hace sin pensar.
Desde la localidad bonaerense de Zárate, Daniel Biscaiburo destacó que el insumo que más aumentó fue el combustible, aunque agregó que ellos no lo sufren tanto porque se mueven en distancias más bien cortas y añadió que uno de los mayores problemas actuales pasa por la aplicación de agrotóxicos sin ningún tipo de control, una realidad que lamentablemente se replica en diferentes zonas del país y a la cual los apicultores no pueden escapar, pero además no hay protección de ningún tipo.
Hoy existe una dificultad muy grande para conseguir terrenos óptimos donde instalar los apiarios y ni siquiera se puede pensar en los costados de los campos, porque las fumigaciones son totales, abarcando inclusive las banquinas y caminos rurales.
Siguiendo por la misma vía de análisis desde Felipe Sola, Provincia de Buenos Aires, Hugo Schelenker manifestó “la apicultura tiene poca producción y mal precio y todo lo que nos rodea aumentó una barbaridad. Hace mucho que ando en la apicultura y realmente me tiene muy preocupado el tema”, y profundizó “el azúcar actualmente está en 620 pesos y estaba en 500 pesos no hace mucho la bolsa de cincuenta kilos”.
Continuando con su relato el productor bonaerense aseguró que la rentabilidad está al límite y que no hay margen para una temporada floja. “Si cosechas miel seguís en vigencia, pero si erras es muy difícil levantarse”.
Además, apuntó directamente a las autoridades de turno y afirmó que estamos en presencia de funcionarios de oficina, que no salen al campo y desconocen largamente la realidad del sector. “Con esta realidad no aparecen apicultores nuevos y en consecuencia no se da el recambio generacional, otra de las grandes falencias de la actividad”.
Para concluir le apuntó a los agroquímicos. “Acá por suerte todavía hay mucha vaca de cría pero hay zonas cercanas donde con el glifosato mata todo y nadie controla nada”. “Los funcionarios ven al apicultor como una piedra en el zapato. Los que cortan la torta son claramente otros”, remató.
Viajando a tierras mendocinas dialogamos con Rubén Mercado de Lavalle quien en principio se refirió a las fumigaciones contra la polilla de la vid y destacó que por el momento no hubo complicaciones, así que confían que siga así y que no afecte a las abejas en el mediano o largo plazo y luego efectuó un balance general del año. “La cosecha pasada fue pésima con una disminución del 80 %, tuvimos varios factores climáticos que nos perjudicaron. Este año arrancó medianamente bien, pero la rentabilidad está siempre al límite” y agregó “Subió mucho el combustible y los gastos de logística para mover las colmenas así que la mayoría decide no mover. Tenemos 100 kilómetros para trasladar con caminos muy malos por lo que muchos deciden quedarse como fijistas”.
Mientras tanto que desde la Cuenca del Salado, Emilio Tissera resaltó que terminaron muy complicados el 2017 y que el inicio del 2018 también lo será. El productor señaló que la cosecha pasada fue escasa con promedios que estuvieron en el orden de los 17 kilos como consecuencia principalmente de un verano muy seco, y prosiguió “después tuvimos un invierno con mucha agua que generó la imposibilidad a la salida del invierno de llegar a las colmenas para alimentar. Ahora hace varios meses que no llueve una buena cantidad de milímetros, pero además no tenemos temperatura y a la noche refresca mucho. Con suerte se sacarán 20 kilos”.
Referido al tema de los costos indicó que los tambores no subieron demasiado, pero sí lo hicieron el azúcar, el combustible y la mano de obra.
Mientras tanto que desde el sur de la Provincia de Córdoba, Javier Cersósimo expresó que tuvieron muchas dificultades climáticas a lo largo del año, principalmente por las lluvias excesivas y graficó “la cosecha directamente se sacó con tractor e incluso en algunos campos no se pudo ingresar directamente y la cosecha se terminó perdiendo en el campo”, y añadió “nos perdimos rindes interesantes porque otros sectores donde se pudo llegar a los colmenares ofrecieron una interesante cantidad de miel”.
En cuanto a rentabilidad a pesar que se cosechó menos miel los precios fueron más altos comparados con los valores de años atrás. “Nuestros costos subieron mucho más pero la miel también. No se si fue un año para ganar plata pero al menos no perdimos”, enfatizó.
En cuanto al tema enfermedades manifestó que desde que se achicó el número de colmenas y hay menos apicultores cada vez tienen menos problemas sanitarios, además agregó que están utilizando ácido oxálico el cual viene funcionando realmente bien.
Para concluir la recorrida, desde Entre Ríos Leandro Bernhardt afirmó que están trabajando a pérdida y solamente refinanciando las deudas y añadió “nos prometieron ayudas para el sector y solamente fueron palabras y promesas al aire porque la verdad es que nadie se acerca a tendernos una mano”.

Proyectos

En cuanto al desarrollo de actividades en conjunto con los gobiernos de turno, Biscaiburo resaltó que están trabajando en una planta cervecera en conjunto con el Ministerio de la Producción de la Provincia, y además tienen un proyecto de instalar una envasadora de polen y propóleos mediante un convenio que ya fue aprobado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El mismo comenzaría a ejecutarse en Marzo.
Ambos buscan diversificar la actividad y otorgarle valor agregado a la producción para de ésta manera intentar conseguir algo más de rentabilidad.

Sin sobresaltos sanitarios

A modo de resumen es importante ponderar que el invierno se atravesó sin grandes sobresaltos sanitarios y con un porcentaje de pérdidas dentro de los parámetros normales.
Quien tuvo complicaciones fue por alguna falencia en la práctica principalmente o dificultades para acceder a los apiarios como consecuencia del anegamiento de caminos.

Mesa de Buenas Prácticas

Este año se implementó en la Provincia de Córdoba la Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias, la cual reúne a más de 50 sectores e instituciones y donde la apicultura está representada por el Consejo Asesor en la figura de Javier Cersosimo.
La Mesa dispuso este año de 70 millones de pesos para repartir según la adecuación del productor a las Buenas Prácticas y en el caso apícola el máximo a recibir fue de 17.600 pesos siempre y cuando se acomodará a las exigencias en cuanto a capacitación, asociativismo y la parte pecuaria.
Para el año próximo el presupuesto ascenderá a los 100 millones de pesos que se sumarán a los casi 20 que sobraron este año.

1 Comentario está listo

  1. El mercado de la miel es poco claro y el Gobierno tendría que intervenir pos cartelización de precios y competencia desleal, ya que los combustibles aumentan porque aumentó el dólar y lo mismo tendría que suceder con el precio de la miel

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