El calor y la sequía complicaron el panorama

Tras la recuperación y varias semanas promisorias, las complicaciones climáticas jugaron un papel determinante en el cierre de la cosecha.

Tras la recuperación sostenida desde mediados de Diciembre hasta la tercer semana de Enero que hacia presagiar un buen desarrollo de cosecha, la sequía se intensificó sustancialmente y en consecuencia el panorama apícola se volvió preocupante, tal como había aparecido hacia el inicio de la primavera, mostrando una vez más la fluctuabilidad del sector y la dependencia extrema de los factores climáticos.
En líneas generales los pronósticos de tormentas durante Febrero pasaron por alto en regiones importantes para la actividad y en consecuencia la falta de humedad se acentuó notoriamente provocando un cierre de cosecha cargado de preocupaciones.
A lo expuesto debemos agregarle que los calores fueron muy intensos, con registros térmicos continuados que se mantuvieron en el orden de los 33 a 35 grados en la zona núcleo de la actividad, con el agregado de vientos muy calientes que generaron una especie de “soplete” que causaron que las flores se secaran y en consecuencia se redujera considerablemente el ingreso de néctar.
Sin embargo, no fue la única dificultad climática que debió soportar la apicultura en nuestro país, porque en algunas provincias del norte como por ejemplo Chaco los fuertes temporales con cientos de milímetros en poco tiempo provocaron que las colmenas quedaran literalmente sepultadas bajo agua, que fueran arrastradas por la corriente debido al desborde de ríos y arroyos, en tanto que las que lograron sobrevivir se quedaron sin recursos florales.
Consultados por nuestro medio, los apicultores en general hablaron de promedios que rondarían los 20 a 25 kilos aproximadamente, con algunos casos puntuales arriba de los 30 kilos, fundamentalmente porque tuvieron una buena primera vuelta, y otros donde no alcanzarían los 15.
En algunas regiones del país recién se tendrá un panorama más concreto y con números más detallados hacia fines de Marzo, cuando la cosecha haya terminado completamente y las colmenas comiencen a prepararse para la invernada.

Buenos Aires: Consultado por nuestro medio y con contundencia el encargado del Programa de Miel Bonaerense, Ariel Guardia López, resaltó que todavía no maneja los números definitivos, pero estimó una merma productiva en relación a otros años como consecuencia de la sequía principalmente.
En principio se hablaría de una caída productiva de aproximadamente un 25 %, pasando de los 30 kilos por unidad que se hicieron durante la zafra pasada a promedios que estarían en el orden de los 22 a 23 kilos, por supuesto con zona algo mejores, pero también con otras bastante más complicadas.
Como conoce todo el mundo el éxito o el fracaso de una temporada apícola depende en buena parte del desarrollo de la zafra en Buenos Aires, porque es la Provincia con mayor cantidad de colmenas y productores, y en consecuencia en la más influyente en el número total que se pueda obtener a nivel país, que según indican los productores estaría en el orden de las 55 mil toneladas.
Una de las zonas más complicadas fue la costa bonaerense, que viene arrastrando varias temporadas con promedios irregulares, y no puede meter una buena cosecha para recuperar a sus productores.
Aunque aún espera por el cierre de la flor amarilla, el sudoeste también tiene dificultades, con una falta de agua en algunas partes sumamente importante que repercutió y tiró por la borda las esperanzas de una buena cosecha.
Sin embargo, en algunos puntos como Ayacucho y alrededores se habla de una temporada que estuvo dentro de la normalidad, tal como lo afirmó Darío Stato quien destacó que a comienzos de Marzo estarían terminando y que en algunos casos se superarán los 30 kilos por colmena, algo similar ocurre en Tandil y Rauch.
Por su parte desde la localidad de Tapalqué, Mariano Chaparro indicó que la cosecha fue muy despareja con algunos lugares donde anduvo bien y otros donde fue directamente muy mala e incluso adelantó que estaba pensando en comenzar a alimentar.
En tanto que hacia la zona del Delta la temporada viene floja pero además con un marcado retraso, por lo cual no se esperan grandes rendimientos.
Para finalizar, Marcelo Salas con colmenas en varios puntos de la Provincia remarcó que se dieron varias complicaciones durante la primavera y luego en el verano, donde la sequía intensa fue determinante. Los promedios estarían en el orden de los 20 a 25 kilos, y para culminar hizo una comparación con respecto a los valores que se manejan actualmente por el kilo de miel. “En 2014 para comprar una camioneta cero kilómetro precisaba 35 tambores y hoy para comprar la misma preciso 70”.

Entre Ríos: Es una de las provincias más afectadas por diversas dificultades climáticas a lo largo de toda la temporada de cosecha, tal como ya adelantó nuestro medio en ediciones anteriores.
El promedio general está en el orden de los 10 a 15 kilos aproximadamente, aunque con zonas donde directamente el fracaso de la primera vuelta fue rotundo.
Falta de temperatura en algún momento, luego calores intensos acompañado de dificultades por la ausencia de agua. Para graficar la situación desde la localidad de Viale Raquel Garayalde indicó “es bastante mala, fundamentalmente por la sequía. Muchos apicultores directamente abandonaron sus colmenas”.
Sin embargo, no todo está perdido, porque se avecinan semanas claves para intentar acomodar un poco el barco y para tal cuestión será fundamental como se comporten la chilca y el eucalipto, dos especies que en caso de andar bien pueden aportar entre 20 y 25 kilos por colmena e incluso un poco más, lo cual sería determinante para redondear una zafra interesante.

Santa Fe: Tal como reflejamos en la edición anterior, el territorio santafesino mostró realidades muy dispares desde el inicio hasta el final de la cosecha.
El norte cerró una zafra realmente muy pobre con apenas 10 kilos por unidad, alcanzando los 15 en el mejor de los casos.
Mientras tanto que hacia el centro y el sur, si bien tuvo algunas dificultades llegando al final de temporada, los rindes fueron dentro de todo favorables oscilando entre los 25 y 30 kilos aproximadamente. En tanto que en la zona de islas se habla de unos 35 kilos e incluso hasta 40, aunque en casos ya mucho más puntuales.

Córdoba: Los parámetros generales en la Provincia mediterránea hablan de una caída en los rendimientos de aproximadamente un 30 % en relación al año pasado.
Esto responde principalmente a las complicaciones que surgieron a partir de la sequía intensa de Enero en puntos importantes para la actividad cordobesa.
Desde el centro-sur, Raúl Putero indicó que se cosechó la mitad en relación al año pasado y agregó que las colmenas se desabejaron muy temprano y remató “la primavera fue muy seca en varios lugares y el verano también lo cual fue negativo”.
En concordancia desde Villa María Federico Ezenga resaltó que esperaban sacar un poco más de miel pero la seca quemó la floración, aunque aclaró “igualmente hubo diferencia de 80 milímetros a algunos kilómetros de distancia que modificaron el panorama”. “Los promedios que se esperan sacar estarán entre los 15 y 25 kilos”.
Para cerrar, vale agregar que todavía no terminaron de cosechar aunque no esperan obtener mucho más porque la soja está muy complicada con ataques de arañuela y en consecuencia se están dando muchas fumigaciones.

La Pampa: El panorama no cambió en nada con respecto al mes pasado, sino que por el contrario los calores intensificaron las complicaciones y el cierre fue bastante pobre.
Si bien todavía no puede hablarse de promedios generales, existe mucha preocupación entre los apicultores frente a la difícil realidad que deben afrontar.
Tal como destacó nuestro medio, aquellos productores que movieron las colmenas hacia el monte estuvieron un poco mejor, pero en líneas generales La Pampa cierre con el pulgar hacia abajo y muy lejos de los rindes obtenidos durante 2016, una de las mejores cosechas de los últimos diez años.

Mendoza: Como en gran parte del país, la cosecha venía bastante bien hasta Enero donde se cortó sustancialmente el ingreso de néctar como consecuencia principalmente de los calores intensos, tal como manifestó Alberto García Carbajo quien indicó que se cortó el ingreso de néctar como consecuencia de registros térmicos que alcanzaron los 40 grados aproximadamente y prosiguió “pensamos sacar entre 12 y 15 kilos, aunque es bastante heterogéneo ya que hay zonas donde las lluvias acompañaron un poco más y la situación es algo mejor.
También desde suelo mendocino Sergio Torez indicó que por suerte pudieron sacar algo en la primera vuelta lo cual ya es favorable, al tiempo que destacó que los calores intensos afectaron bastante la flor de Pájaro Bobo y la Pichana, aunque todavía es medio pronto ya que eso recién se cosecha a fines de Marzo.

Chaco: Sin dudas es una de las provincias que peor la pasó en las últimas semanas como consecuencia de las graves inundaciones que sacudieron algunas regiones, lo cual repercutió negativamente en la apicultura.
La temporada ya había tenido un arranque muy pobre y las lluvias en exceso terminaron de darles el golpe de gracia a los productores.

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