El negocio de la polinización

El almendro, como especie que no se autopoliniza, requiere de las abejas para su fruto.

Hasta 1960 la región mediterránea (España, Italia, Francia) era la principal abastecedora de almendra del mundo, pero los sistemas de producción tradicionales con variedades locales y técnicas anticuadas le cedieron el puesto al estado de California en EEUU, actualmente líder en producción gracias al cultivo intensivo en regadío de variedades seleccionadas.

Probablemente el almendro sea el cultivo frutal con más tradición en el uso de abejas para la polinización de sus flores puesto que desde mucho antes que se usaran colmenas en forma habitual en otros cultivos frutales, ya se sabía que las abejas eran muy importantes para lograr buenos rendimientos de almendras.

En 1990 California tenía 162.000 hectáreas de almendras. Ahora  tiene más de 404.685 hectáreas.

La polinización de almendros es el conductor financiero clave en la industria apícola de este momento. La miel no está pagando sus cuentas, no está siendo redituable. Muchos apicultores no podrían ser rentables si produjeran solo miel.

A 200 dólares por colmena, un apicultor puede hacer decenas de miles de dólares en unas pocas semanas. Suficiente para que no fracase su negocio de la miel.

Arrancan otros cultivos y en su lugar ponen almendros, hay mercado para eso aunque no se sabe cuánto durará. Lo más probable es que dure un tiempo ya que  las tendencias en comida sana llevan a la gente a consumir leche y harina de almendras. Eso fue una ganancia inesperada para el negocio de los almendros y esos miles de árboles no pueden hacer almendras si sus flores no son visitadas por las abejas.

Se colocan 2 colmenas por hectárea. Antes de dejarlas se revisan  y complementa con jarabe de azúcar  porque el almendro no produce mucho néctar, sí mucho polen, queman más calorías de las que consiguen por lo que comienzan a usar sus reservas en esta época del año. Si la floración avanza rápido, estarán allí entre 10 días a 2 semanas.

La naturaleza provee suficientes abejas para polinizar cualquier huerto normal pero miles de árboles requieren de muchas abejas.

Hay cerca de 2.500.000 colmenas en Estados Unidos. Cada Enero la mayoría de ellas se cargan en camiones y son llevadas a polinizar los almendros a California.

Muchos apicultores son nómadas, llegan desde Pennsylvania, Florida, etc.. La mayoría de los grandes apicultores comerciales sienten que es necesario migrar sus abejas al Valle Central de California entre Febrero y Marzo de cada año.

Sin embargo, esta demanda no ha logrado ser satisfecha por la gran cantidad de colmenas que se mueren todos los años, de manera de que tienen que importar abejas de países tales como Nueva Zelanda y Australia. Esto ha significado un alto costo no sólo en la compra y envío de las colmenas, sino también por las nuevas enfermedades que se han introducido de estos países, que han complicado aún más la sanidad de las abejas en USA y elevado los costos de mantención de colmenas. El valor de arriendo por colmena para polinizar almendros en California se ha incrementado más de 10 veces en los últimos 40 años, desde 15 dólares (1973) a 200 dólares (2017).

A medida que la superficie de cultivo de almendras en California continúa creciendo, también lo hace la demanda de servicios de polinización. Las cifras de la encuesta de polinización del USDA sugieren que este año se necesitron 1.9 millones de colonias de abejas melíferas, aproximadamente tres cuartas partes de las colonias del país, para la polinización de almendras.

El suministro de abejas podría verse comprometido. Los apicultores de California reportaron pérdidas de al menos un 20 por ciento de colmenas, llegando en algunos casos hasta el 50 por ciento. El consenso dice,  que no hay una sola causa para las pérdidas, sino una combinación de infestaciones de ácaros y pesticidas.

Esta migración puede salvar el negocio de la miel pero también le pone un riesgo muy real.

Durante un mes al año, gran parte del poder de polinización en EEUU, fundamental para los alimentos quedan en el bolsillo de un pequeño sector del país. Se juntan abejas de todo el país y se pueden pasar las enfermedades entre ellas,  también es un área intensamente agrícola y se utilizan muchos productos químicos, se rocían fungicidas en los almendros en el momento que las abejas están polinizándolos. Puede ser letal para la colonia y más costoso aún para el apicultor. Otro peligro que debe enfrentar el apicultor es el riesgo por el robo de colmenas, algo que también sucede en el país del norte.

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