El trabajo cooperativo en La Pampa

 

Actualmente apenas existen dos entidades en toda la Provincia. Destacan la importancia de pertenecer para poder dedicarse solo al aspecto productivo.

Desde hace varios años viene creciendo el debate sobre los beneficios que trae aparejado el trabajo en conjunto entre los apicultores, tratando de esta manera mejorar las condiciones de producción, pero principalmente afrontar los distintos problemas surgidos a partir del aumento imparable de insumos y su consecuente repercusión en la rentabilidad.
Al respecto el Subsecretario de Cooperativas de La Pampa, Claudio Gordillo, dialogó con nuestro medio y explicó que actualmente en la Provincia hay solamente dos cooperativas apícolas funcionando. “La de Doblas que presta el servicio de apicultura que es la más importante y después la cooperativa Patagonia que está en General Pico y tiene a su cargo el Parque Apícola de dicha localidad”. “Después hay algún proyecto incipiente y otras entidades que actualmente no están funcionando como tal”, prosiguió el funcionario.
En principio, y según los datos que pudo recoger nuestra redacción, la mayoría de los grupos de apicultores que trabajan en suelo pampeano se encuentran actualmente funcionando como asociación, aunque existen muchos productores que directamente trabajan de manera independiente. Esto debe entenderse además desde la baja de varios apicultores que fue ocasionando que los grupos de trabajo se fueran disolviendo paulatinamente.
“Siempre fue así, hubo alguna cooperativa dedicada a otro rubro que intentó armar la parte apícola para realizar la extracción, pero que finalmente por distintas cuestiones no prosperó”, remarcó Gordillo, aunque al mismo tiempo aclaró “la apicultura entró en una meseta después de la debacle comercial y climática que tuvimos. Hoy en día no creo que haga falta la conformación de otra cooperativa en nuestra Provincia”.

La importancia de trabajar en conjunto

Gordillo remarcó que actualmente los apicultores toman a la actividad como una segunda fuente de ingreso y en consecuencia al no tener demasiado tiempo para dedicarles, es primordial que trabajen de manera asociada. “La cooperativa te resuelve cuestiones en común como el acopio, la extracción o la compra de insumos y en consecuencia el apicultor debe dedicarle el poco tiempo que tiene solamente a trabajar en el campo y atender sus colmenas”, sentenció. “Se puede tratar de armar grupos para trabajar de manera conjunta, pero no es fácil juntar a los apicultores, sino que se agrupan para casos puntuales solamente”, redondeó la idea.
Por otra parte, Gordillo destacó que otro de los grandes inconvenientes es que no aparecen nuevos apicultores y los que están hace años que vienen trabajando de una determinada manera y en consecuencia es muy difícil convencerlos para que la modifiquen.

Aportes

En cuanto al apoyo estatal que reciben los apicultores en territorio pampeano, Gordillo señaló que actualmente cuentan con líneas de créditos impulsados desde la propia Subsecretaría y además siempre aparece algún subsidio para el movimiento cooperativo.
En cuanto a los créditos se refiere, el funcionario remarcó que depende del proyecto para el cual se solicite el mismo las condiciones de devolución y los montos a entregar.
Por lo general son aportes con un año de gracia, 18 meses para efectivizar la devolución y tasa de cero interés.
También existe una línea de promoción de actividades económicas, cuyo monto máximo que se entrega es de 500 mil pesos y la devolución puede extenderse hasta los 10 años.

Una provincia complicada

Para finalizar, es importante remarcar que la Provincia de La Pampa es una de las más afectadas desde el plano productivo apícola en los últimos años.
Muchos apicultores pasaron de cosechar hasta 50 o 60 kilos de promedio hace apenas cinco o seis años atrás a tener que conformarse con 20 a 25 kilos en el mejor de los casos.
Las condiciones climáticas adversas durante varias temporadas jugaron un papel determinante para que se den estas cuestiones, con calores muy intensos que provocaron mucha perdida de floración.
Además, como sucedió en casi todo el polo productivo del centro del país, quedan muy pocos terrenos aptos para el desarrollo de la apicultura, debido al crecimiento sostenido de la agricultura, con el monocultivo de soja como bandera y la aplicación de cada vez más litros de agroquímicos.
Frente a esta realidad descripta es totalmente entendible que el número de apicultores haya disminuido considerablemente, pero además con el agravante que no aparecen nuevos para lograr el recambio generacional, provocando que la actividad directamente pende de un hilo.

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