Fin a los plaguicidas en Áreas Ecológicas en Europa

A mediados de Junio, el Parlamento Europeo aceptó la propuesta de la Comisión Europea de poner fin al uso de plaguicidas en las Áreas Ecológicas de Europa, incluyendo especialmente a los Neonicotinoides.

Se trata de un paso coherente hacia un sistema agrícola más sostenible en el que los servicios ecosistémicos proporcionados por la biodiversidad, como el reciclaje de nutrientes o la polinización, pueden recuperar poco a poco el espacio en las zonas agrícolas, señalaron los impulsores de la medida en declaraciones periodísticas.

Un respaldo del Parlamento que se ha producido en contra del criterio de la Comisión de Agricultura, como recuerda Francesco Panella, presidente de la Coordinadora de Apicultura Europea Bee Life “la votación ha sido ajustada pero finalmente el sentido común ha prevalecido. El Parlamento Europeo no ha aceptado las mentiras de su Comisión de Agricultura y ha entendido que, al menos en los SIE debemos poner fin al ecocidio. Ahora es el momento de definir nuestro futuro”.

Los estudios realizados en todo el mundo mostraron un aumento potencial en el rendimiento de los cultivos dependientes de la polinización de un 25% en promedio, con un aumento de los rendimientos de, por ejemplo 12% para el trigo, 26% para los porotos y 32% para las zanahorias, sin la utilización de agroquímicos.

Esto significa que sólo con la gestión de nuestro ambiente en una forma más amigable para las abejas, los rendimientos pueden ser aumentados sin ninguna inversión adicional en cualquier otro insumo.

 

Entregaron 400 mil firmas

Greenpeace en conjunto con apicultores entregaron 400 mil firmas para que la Unión Europea prohíba los insecticidas, algo que finalmente se confirmó.

El responsable de agricultura de Greenpeace, Luis Ferreririm, aseguró ante el Ministerio que “la ciencia es tajante” y confirma que los neonicotinoides son “altamente peligrosos para las abejas y otras especies”.

La ONG aseguró que nueve de cada diez flores necesitan un insecto que las polinice y en consecuencia resaltaron la importancia de esta medida.

 

Estudio

No solo las abejas domésticas (Apis mellifera) sufren la acción de los modernos plaguicidas. Los neonicotinoides, que se aplican a las semillas ya antes de sembrarlas, también estarían reduciendo las poblaciones de decenas de especies de abejas silvestres. Esa es la principal conclusión de una investigación que ha abarcado toda Inglaterra durante casi dos décadas.

Ya hay muchos estudios que vinculan el declive de las abejas con el uso de los neonicotinoides. Pero la mayoría de estas investigaciones se habían realizado en el laboratorio o en terrenos acotados de unas cuantas hectáreas.

En este estudio se siguió la evolución de las poblaciones de 62 especies silvestres de polinizadores durante 18 años en Inglaterra y Gales. Para ellos usaron los campos dedicados al cultivo de colza, y finalmente se observó un declive sustancial que muestra el perjuicio que se le crea a los apiarios.