Hormigas en las colmenas

Diferentes métodos para evitar que generen inconvenientes en nuestra producción.

Las hormigas suelen ser visitantes asiduos de las colmenas y en algunos casos pueden ocasionar graves inconvenientes productivos, dependiendo fundamentalmente de la especie y de cuanta atención le preste el apicultor.
Las negras buscan el calor de la colonia para depositar sus gigantescos huevos, utilizando la colmena como una especie de incubadora. En algunos casos, se ha comprobado que estos insectos resultan un visitante agradable para la abeja; esto se deduce porque ninguna de las dos especies ataca a la otra y hasta se cree que el ácido fórmico que libera la hormiga les sirve a las mieleras de acaricida contra la varroasis. Aunque la incomodidad puede llegar a ser para el apicultor al momento de revisar las colmenas.
Pero las comúnmente llamadas coloradas, las chiquitas, pueden provocar el estrés de una colonia, el abandono de la colmena y hasta destruir, en pocos días, una familia entera devorando larvas, pupas, abejas adultas y la miel que hay en los panales.

¿Cómo combatirlas?

Espolvorear alrededor de las colmenas, o dentro de ellas, productos naturales que son de sumo desagrado para las hormigas, como pimienta cayena en polvo, hojas de nébeda, de crisantemo, de nogal negro o azufre en polvo es una estrategia para alejar las hormigas del colmenar.
Mantener el terreno libre de vegetación también es válido ya que las hormigas prefieren anidar en suelos cubiertos y no les gusta recorrer grandes distancias sin protección, desde su nido a la fuente de alimento.
También es importante eliminar las cajas deterioradas o abandonadas y los panales viejos con restos de miel y polen. Un colmenar limpio no es muy atrayente para las hormigas, y uno fuerte puede reaccionar ante ellas y aniquilarlas, sin que sea necesaria la intervención del hombre.
Otra estrategia valida es la utilización de los caballetes donde muchos productores colocan las colmenas.
Un método consiste en fabricar embudos de lata, que se pueden hacer con recipientes de aceite para autos.
Se saca el fondo y la parte de arriba del envase y luego se lo lava bien para eliminar los residuos que puedan haber quedado. Con este material se hacen conos y se colocan en las patas de los caballetes. La boca del embudo se ubica para abajo, es decir queda como un embudo invertido, y de esta manera no hay posibilidad de que las hormigas trepen.
Otra estrategia es envolver las patas de los caballetes con lana, pero tiene la desventaja que cuando llueve se apelmaza y las hormigas pueden subir con facilidad.
Otra de las formas de prevenir que las hormigas lleguen a las colonias de abejas, es colocar las patas de los caballetes adentro de una lata con agua o kerosén, en este caso hay que evitar que el pasto alto se apoye con las colmenas ya que así las hormigas también podrán acceder a la presa.

Utilización de hormiguicidas

Cuando se recurre a estos productos se recomienda que sean biodegradables. Los mismos se pueden aplicar en la base de los caballetes o hasta en las mismas colmenas, pero no en todas.
Una colmena, que ha sido previamente invadida, puede servir de carnada para mantener a las hormigas atareadas y evitar que molesten a las demás colonias.
Los insectos continuarán en esta colmena y se concentrarán en la misma. Una vez que la víctima ya está con una cantidad considerable de hormigas se aplica hormiguicida, y se matan los insectos. Esta colonia estará dañada pero no el resto del colmenar.

Poco recomendados

Aunque efectivos, hay métodos que son poco recomendados por el daño ecológico que pueden ocasionar.
El aceite usado para motores de autos que algunos utilizan contra las hormigas es eficaz pero es altamente contaminante, y además tiene la desventaja que hay que estar atento a su reposición y evitar que alguna rama o hierba entre en contacto con la colmena ya que las hormigas la utilizarán como puente, evitando el contacto con el aceite.
Se aconseja sustituir el aceite usado por grasa para vehículos, la cual se coloca en vasos invertidos en las patas de la colmena.
Enterrar trozos de carburo en el suelo, en orificios profundos, es una alternativa. Cuando este elemento entra en contacto con la humedad emana un gas tóxico que ahuyenta o asfixia a las hormigas. Si el suelo es muy seco es conveniente mojarlo.
Ciento cincuenta ó 180 centímetros cúbicos de detergente diluido en un litro de agua, vertido en un hormiguero, es altamente efectivo.

 

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