Importante mortandad de colmenas por hambre en Córdoba

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Los factores climáticos son sindicados como responsables de una considerable reducción en las poblaciones de abejas.

En una importante porción del sur de la Provincia de Córdoba la mortandad de colmenas sacudió fuerte a varios apicultores, que ya estaban preparando sus unidades de cara a la cosecha y ahora deberán pensar primero en sostener el material vivo que poseen, tratando que el daño sea lo menor posible.
Según datos recolectados desde nuestra redacción en diálogo con productores de la zona, las lluvias excesivas y el frío posterior, inusual para esta parte del año, fueron dos causantes fundamentales, aunque vale la salvedad que hay que agregar que en los días previos el clima acompañó sustancialmente lo que provocó que las colmenas se agranden, algo que finalmente les jugó en contra porque luego se comieron rápidamente las reservas y empezaron a morirse.
La mortandad en las localidades de Gigena, Elena y alrededores sería del 50 %, mientras que para el lado de Río Cuarto se habla de una merma que estaría en el orden del 30 %. “Empezamos a revisar las colmenas y veíamos que sacaban los zánganos directamente muertos hacia fuera, entonces tuvimos que abandonar todas las otras actividades y dedicarnos solamente a preparar jarabe y alimentar”, manifestaron los apicultores más afectados a nuestro medio. Según estimaciones en menos de un mes dieron a la colmena lo que habitualmente se les aporta en tres meses en materia de alimentación.
Las colmenas más grandes fueron las más afectadas, mientras que las más chicas pudieron salvarse, aunque la realidad indica que de cara a la temporada de cosecha habrá una faltante de abejas alarmante en buena parte de los colmenares que se vieron afectados por este factor, vale la salvedad puramente climático.
En tanto que un productor de la localidad de Sampacho indicó que perdió alrededor de 50 colmenas, un número que no parece tan importante si consideramos que posee más de 1500, aunque sin dudarlo agregó que estaba alimentando porque no quería encontrarse con ningún tipo de sorpresa en el futuro. “Viene todo un poco más lerdo de lo normal, pero lo que más aqueja es el frío. Los tréboles no crecen, el cardo demora mucho tiempo en abrir. Noches muy frescas lo que produce que la planta tampoco trabaje”, enfatizó y cerró “en un radio de aproximadamente 150 kilómetros estos inconvenientes se están dando en los cuatro puntos cardinales. En Las Albhacas y Suco también tengo apiarios comprometidos”.
Con claros signos de resignación, los apicultores destacaron que hacía muchos años que no vivían una situación similar, ni siquiera con algún brote importante de enfermedades y/o alguna fumigación con pesticidas.

2 Comentarios están listos

  1. Tal vez, el apicultor supuso haber realizado, antes del problema, una cosecha prudente, digamos el sobrante, dejando en la colmena lo “suficiente”. Tomar esta causa en consideración no es ir en contra del apicultor, sino todo lo contrario, y a partir de ella, buscar una actividad con menos incidencia del hombre y mayor lucro. Les sugiero que experimenten con las colmenas propuestas por Perone.

  2. No se, pero me da mucha pena que estos insectos tan encantadores y productores de una deliciosa mieles se mueran de hambre

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