La cosecha de Uruguay muy afectada por la sequía

En tierras uruguayas, al igual que ocurrió en nuestro país, la falta de lluvias generó grandes pérdidas productivas en diferentes puntos importantes.
Se habla de mermas, que en algunos casos, oscilarían entre un 60 y 70 %, lo cual indudablemente pone en jaque a los productores del aquel país.
Además, las primeras mieles del monte natural, que se recogen entre Octubre y Noviembre no pudieron ser acopiadas por las colmenas debido a las frecuentes lluvias que ocurrían entre dos y tres veces por semana, perjudicando que las abejas no pudiesen trabajar tranquilar y ocasionando que la flor se lavara.
A partir del mes de diciembre se instaló un período de sequía con altas temperaturas que afectaron la oferta del néctar necesario para la producción de miel. Esta asociación de falta de lluvias y alta temperatura disminuyó drásticamente la secreción de néctar por las flores.
Debido a ello, prácticamente todo el territorio al Norte del Rio Negro y muchas zonas de Florida, San José, Durazno y Cerro Largo, a fines del pasado mes de enero solo tenían una producción de entre 5 y 8 kilos por colmena. Aquellas zonas del país donde se produjeron lluvias en dicho mes permitieron una cosecha de 20 a 25 kilos por colmena.
La utilización de agrotóxicos y las variaciones del clima siguen complicando la existencia de los productores apícolas uruguayos. Los pronósticos para la cosecha de este año resultan poco alentadores: el rendimiento sería de 15 kilos de miel por colmena, muy por debajo de los 22 kilos registrados hace un par de años. A esa situación se suma una caída en los precios de venta motivada por “variables “ del mercado y porque “la miel uruguaya es la más contaminada de América”, según advirtió el presidente de la Sociedad Apícola del Uruguay, Ruben Riera.
En cuanto a la comercialización se refiere las exportaciones van a paso muy lento, hay interés de compra por parte del mercado europeo, aunque existen muchas trabas entre ellas las relacionadas a la presencia de glifosato en las mieles, aunque este año los resultados habrían sido bastante mejores.
El 90% de la producción de miel uruguaya tiene destino de exportación. “Los exportadores de Uruguay enfrentan los mismos problemas que nosotros. En Alemania, Uruguay es el país peor posicionado por la presencia de glifosatos, y eso ha determinado que la analítica sobre la miel se realice con mucha frecuencia. Esto tiene un costo elevadísimo, que lo termina pagando el productor”. “No se puede exportar un contenedor si no hay certeza de que la miel no contiene rastros de glifosato en cincuenta partes por billón”, y en 2015 esa cifra fue ampliamente superada dijo el productor.
Hasta ése año el principal destino de las mieles fue Alemania, pero dejó de serlo tras constatarse esos altos niveles de contaminación. Durante el 2017, Estados Unidos tomó 60% de la miel exportada por Uruguay. Le siguieron en orden de importancia España y Alemania, con 15% cada uno.

 

¿Cuánto cuesta mantener una colmena?

El costo de mantenimiento de una colmena está fijado en 42 dólares anuales. Si se tiene en cuenta que la productividad prevista para este 2018 ronda los 15 kilos de miel en cada una de ellas y que el precio oscilará los 1,6 dólares por kilogramo (El pasado año, el kilo de miel se cotizó a 2 dólares), los resultados estarán por debajo de las expectativas.
En 2018, los números finales podrán otorgar “alguna ganancia a costa de un gran sacrificio”, que implicaría pérdida de puestos de trabajo.
Según explicó Riera, de los 42 dólares que cuesta mantener una colmena “una persona no puede atender más de 500 colmenas de forma solitaria”. Entonces, “el máximo que podrá obtener un productor son 11.500 dólares por año, a partir de una inversión de 100.000 dólares”. “Dado el esfuerzo del cual estamos hablando, eso no significa un negocio brillante”, concluyó el presidente de la gremial de apicultores.

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