La mira en la polinización

 

Un contingente argentino estuvo en Chile para conocer diferentes aspectos relacionados a la polinización.

Durante varios días una delegación argentina integrada por el representante apícola bonaerense, Ariel Guardia López; Cecilia Alberto, del Ministerio de Agroindustria de Buenos Aires; Nahuel Kussrow, representante de la cooperativa CAUDAL y Hugo Schlencker, de la Cámara de Apicultores Pampero visitaron la Región Metropolitana de Chile para conocer principalmente cómo trabajan los trasandinos en cuanto al servicio de polinización.
Como dato principal, los presentes en este viaje remarcaron que en Chile lograron lo que en nuestro país se viene intentando hace muchos años pero todavía no se consigue y tiene que ver con remarcar la importancia de la abeja en el proceso de polinización y producción de los cultivos. “Ellos consiguieron trabajar en conjunto con los semilleros lo cual indudablemente es fundamental”, explicó a nuestro medio Hugo Schelencker.
Quienes se dedican a la polinización se encuentran dentro de un programa denominado APL (Acuerdo de Producción Limpia), que sería un equivalente a un certificado de protocolo de calidad que se maneja en nuestro país. Mediante éste se le brinda al apicultor un status fundamental para poder cobrar mejor el servicio de polinización por colmena.
Sobre el tema, Schelencker contó “fuimos a ver un apicultor que arranca con cuatro mil colmenas termina con ocho mil y hace un promedio de treinta mil polinizaciones anuales. La polinización la cobran alrededor de 25 dólares. La misma colmena quizás realice tres o cuatro polinizaciones por temporada”.

Seguro apícola

Otro dato relevante que surgió de esta experiencia fue el conocimiento del seguro con el cual trabajan los apicultores en Chile.
El mismo tiene una parte subsidiada por el Estado y le cuesta el valor de solamente dos kilos de miel anuales al productor. El mismo cubre pérdidas por nieve, lluvia y viento, mientras que después hay otro más abarcativo que incluye sequía, robos y complicaciones con erupciones volcánicas.
Además, se remarcó que el apoyo estatal al pequeño apicultor es muy importante y que los costos de producción son en proporción mucho menores a los que se manejan en nuestro país.
Además, se fija un precio base para negociar la miel y actualmente al productor chileno le está quedando de bolsillo alrededor de tres dólares por kilo de miel. Ellos le entregan toda la miel al exportador y poco a poco la van vendiendo.

Falencias

Pero como no todo es color de rosa, el principal inconveniente que tienen está vinculado con el aspecto sanitario.
El índice de mortandad (principalmente por Varroa) alcanza algunas temporadas el 40 %. Además, la mayoría utiliza productos de diferente fabricación casera.
Por otro lado, otra de las dificultades pasa por la poca capacidad para trabajar de manera asociada.
“El apicultor nuestro está mucho mas asesorado y con mucha más capacidad para resolver los problemas, nuestra apicultura es muy profesional, ellos tienen muy pocos productores con esas condiciones. Me parece que buscan información en la apicultura argentina”, destacó Schelencker.
Vale resaltar que la mayoría de los apicultores chilenos manejan no más de 200 colmenas, y son muy pocos aquellos productores que son considerados grandes.
Cabe mencionar que la visita será devuelta en Septiembre, cuando una delegación chilena visite Buenos Aires.