La Pampa apuesta a crecer desde la diferenciación

Con el agregado de valor como uno de los ejes principales, el Plan Apícola busca que los apicultores puedan mejorar su rentabilidad.

Lejos del auge de hace una década atrás, hoy la Provincia de La Pampa perdió muchos apicultores por diferentes cuestiones, aunque la capacidad productiva intenta mantenerse.
Según datos oficiales, en la actualidad existen aproximadamente unos 300 apicultores registrados que reúnen cerca de 180 mil colmenas distribuidas en alrededor de 1300 apiarios.
Para tener un panorama más certero, nuestro medio dialogó con la Ingeniera María Belén Paesani, Directora General de Planificación Productiva, quien destacó que desde el 2016 vienen trabajando en la implementación del Plan Apícola Provincial, el cual surge como política del Ministerio de la Producción a cargo de Ricardo Moralejo.
Según Paesani, la idea es fomentar y promover la actividad apícola y para tal fin se dictan diferentes cursos, con el objetivo de ir perfeccionando a los apicultores, pero además buscando que se sumen nuevos y pueda darse el recambio generacional tan necesario y el cual cuesta muchísimo en la actividad apícola. “Los cursos que lanzamos este año tuvieron buena concurrencia con una importante aparición de gente nueva que se mostró interesada en la apicultura y eso indudablemente es fundamental”, expresó la funcionaria. “Generalmente estos nuevos apicultores son orientados e iniciados por apicultores más grandes que los van guiando para que puedan insertarse”, redondeó.

Parque Apícola

Sin dudas que uno de los aspectos más importantes para la actividad en tierras pampeanas es el Parque Apícola de General Pico.
El mismo cuenta con una sala de extracción comunitaria que es manejada por la Cooperativa Patagonia y donde se establece mediante convenio que no se les cobra la extracción a los nuevos apicultores como una forma de incitarlos a meterse de lleno con las colmenas. Tiene una superficie de 2000 metros cuadrados cubiertos y 400 semicubiertos. Cuenta con una capacidad de 960 cuadros por hora para trabajar con 26 mil toneladas de miel diarias equivalentes a 1300 alzas de 20 kg cada una por día.
Esta sala tiene implementado el sistema de trazabilidad desde 2016, es decir que está bajo las nuevas exigencias desde antes que saliera la obligatoriedad, y a fines del año pasado fue certificada para extractar miel orgánica con destino a exportar hacia Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. La idea es que el productor tenga una diferenciación y agregado de valor para que mejore su rentabilidad. “Este año saldrá la primera miel orgánica, ya que se comenzó a acompañar el año pasado a los interesados en el proceso de transición que tiene que ser al menos de un año”, profundizó Paesani.
Es importante mencionar que se trata de productores apícolas radicados en la zona de monte del noreste provincial, en la zona rural de Rucanelo Estos cuentan con apiarios convencionales y han dedicado una parte de sus colmenas a la producción orgánica, y además se están ordenando para conformarse como exportadores y de ésta manera aumentar la rentabilidad evitando a los acopiadores.

Salas de extracción

Actualmente los técnicos del gobierno se encuentran realizando las inspecciones correspondientes para la habilitación de las salas que estarán disponibles para la cosecha pronta a comenzar. Cabe destacar que para la zafra pasada se habilitaron setenta, y además existen cuatro salas de fraccionado cuya producción se vende directamente en el mercado interno. “El Ministerio fomenta para todas las actividades el agregar valor desde la parte de diferenciación de calidad, y que el productor lo vea como una salida interesante”, resaltó Paesani.
Al respecto durante Noviembre en la localidad de Santa Rosa se dictará un taller de caracterización de mieles y el objetivo además de todas estas capacitaciones es que el apicultor pueda crecer y no se dedique solamente a producir miel, sino que pueda interesarse por otros subproductos de la colmena.

Trashumancia

Como viene ocurriendo en todo el país, con los incrementos constantes del combustible, el movimiento de colmenas de una provincia a la otra se vio notablemente disminuido y en La Pampa no es la excepción. Lejos está la Provincia de recibir la gran cantidad de unidades que desembarcaban tiempo atrás, sino que por el contrario el número va en franco descenso de una temporada a la otra, en tanto que los pampeanos suelen mover sus colmenas a San Luis o Tucumán, pero obviamente teniendo en cuesta los costos cada vez más elevados para realizar dicho movimiento.
Para finalizar, es importante remarcar que a través del Banco de La Pampa hay una línea crediticia para apicultura con tasa subsidiada. Estos generalmente los toman los apicultores más grandes que están bancarizados. Después para los que son más pequeños se ha realizado alguna ayuda a través de municipios o microcréditos directamente con fondos provinciales.

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