La producción de miel sigue siendo una actividad económicamente viable

El sector primario de la cadena apícola presenta diversidad de situaciones y envergaduras. En el sur de Córdoba, la apicultura sufrió transformaciones acompañando los cam¬bios de las últimas décadas del modelo productivo, siendo los ambientales los de mayor impacto sobre la actividad: No obstante sigue siendo una actividad de importancia que continúa desarrollándose en la región.

Los sistemas elegidos

Para este trabajo de investigación, se tomaron dos casos distintos, con realidades y objetivos diferentes, sin embar¬go ambos productores que participaron del análisis, se en¬cuadran dentro del tipo familiar, aplicando una clasificación utilizada para tipificar productores agropecuarios y consi¬derando las particularidades que enmarca a la actividad apícola.
El caso “A”, trata de un productor de tamaño “mediano”, fuertemente especializado con más de 35 años en la activi¬dad y proveedor directo de exportadores. Entre sus objeti¬vos e intereses, este productor asume que con el presente nivel productivo ha alcanzado el nivel óptimo de produc¬ción, de acuerdo a sus posibilidades, y se considera estabi¬lizado en esta escala. Por lo que, hacia futuro se orienta a facilitar y favorecer su trabajo, manteniendo la inversión en maquinaria y equipamiento actual. Cuenta con apiarios dis¬tribuidos en distintas provincias, algunos ubicados en proxi¬midades de la ciudad de Gigena, departamento Río Cuarto (Córdoba) (18 que representan el 75% de las colmenas) y otros 4 ubicados en las sierras de comechingones en proxi¬midades de la ciudad de Merlo (San Luis), representando el 25 % restante de las colmenas.
El otro caso (“B”), también de tipo familiar, involucra a dos productores que se consideran “hobbista”, tienen 5 años de antigüedad en la producción, con perspectivas de crecer en número de colmenas y orientado hacia la obtención de ingresos extras a sus otras actividades como proveedores de servicios y estudiantes. Las colmenas están ubicadas en el periurbano de la ciudad de Río Cuarto, distribuidas en 3 apiarios, en proximidad de su lugar de residencia.
Respecto a la mano de obra utilizada, en ambos casos es relevante la participación del propio apicultor, ya que son ellos mismos quienes realizan todas las actividades, además de contratar operarios de manera temporaria en los momentos críticos para la alimentación de los apiarios, acondicionamiento del material, zafra.

Descripción del proceso productivo en cada caso.

En el caso “A” la actividad es desarrollada en 22 apiarios, con un promedio de 30 colmenas cada uno, de esta manera se busca disminuir los riesgos distribuir de mejor manera el trabajo. En este caso, la producción se basa en la ob¬tención de miel y cera, formando núcleos para reposición a causa de la mortalidad invernal principalmente. El con¬trol sanitario de las colmenas se realiza desde 2016 con acaricidas orgánicos, en primavera y postcosecha, rea¬lizando monitoreos puntuales para determinar los niveles de prevalencia de Varroa. El recambio de reinas sólo se implementa a principio de primavera en aquellas unidades que lo requieran, utilizando celdas reales producidas por un proveedor local. La cosecha de miel comienza en la segunda quincena de Febrero hasta su culminación, rea¬lizando la extracción en una sala propia. Se seleccionan los tambores con mieles más claras para formar lotes que se comercializan a un precio diferenciado del resto. La miel se comercializa en su mayoría a granel, directamente al acopiador en tambores, mientras que la cera se canjea por cera estampada. Una pequeña parte de la producción se comercializa en tambores directamente a fraccionadores, con el recupero del tambor y, una muy pequeña parte la vende fraccionada. La invernada se realiza en cámaras de cría, utilizando sustituto energético y proteico en otoño y a la salida del invierno. El principal problema productivo ma¬nifestado por este apicultor, es conseguir campos ubicados convenientemente dónde instalar los apiarios.
Para los apicultores del caso “B”, la apicultura represen¬ta una actividad que les brinda un ingreso extra a su acti¬vidad como proveedores de servicios. Si bien tienen poca antigüedad en el rubro, se han formado trabajando con otros apicultores de cierta trayectoria. Su emprendimiento incluye la producción de miel y cera, con la diferencia que la totalidad de la miel obtenida se comercializa en forma frac¬cionada directamente al consumidor, participando de ferias y en eventos culinarios. La producción de núcleos se hace para reposición. El control sanitario es a base de ácidos or¬gánicos en primavera y postcosecha; implementando este año, el monitoreo mediante la técnica del frasco para deter¬minar la efectividad de los tratamientos aplicados. El mate¬rial genético utilizado es de producción propia y en algunos momentos, adquieren celdas reales de un proveedor zonal.
La cosecha se hace en Febrero o Marzo y la extracción la realizan en una sala de terceros. Para invernar las col¬menas en cámara de cría, les dejan miel de reserva y si es necesario incentivan con jarabe de azúcar en primavera. La principal dificultad manifestada es la de conseguir insumos como cera y azúcar a buen precio, además de lugares para instalar nuevos apiarios.

Resultados económicos

El resultado económico analizado es el Margen Bruto (MB) que se obtiene de restar a los Ingresos Brutos (IB) los Cos¬tos Directos (CD) de la actividad, según la metodología de¬sarrollada por el INTA. A su vez, los IB se calculan a partir del producto entre la cantidad producida por el precio al¬canzado según el canal de comercialización elegido. Mien¬tras que los CD representan la sumatoria de los gastos -ali¬mentación, sanidad, personal, viajes, entre otros-; más las depreciaciones de los bienes durables -colmenas, material vivo, herramientas en general e indumentaria. Cabe des¬tacar que el MB es positivo en los casos analizados. Sien¬do el más elevado el resultado del caso “B”, alcanzando $1.261,2 por colmena. Siguiendo en magnitud la actividad en Gigena con $1.159,6 por colmena y por último, Merlo con $840,4 por colmena, ambas del caso “A”.
En cuanto a los IB, destacamos que en el caso “B” de Río Cuarto, a pesar de obtener menor cantidad por colme¬na (24 kg promedio), obtiene un mayor precio final (90 $/kg) al venderse fraccionada y directamente al consumidor. En el caso “A” de Gigena y Merlo, el menor IB alcanzado se debe al menor precio de venta por kg (34 $/kg), aun cuando el rendimiento promedio por colmena fue superior (50 kg por colmena).
Dentro de los CD, en el caso “A” de Gigena, se des¬tacan en orden de importancia la alimentación (39% del costo total), seguida de gastos de comercialización -flete y tambores- (22,4%) y la reposición propia de núcleos (16%). Mientras en Merlo, los rubros de mayor relevancia son: la alimentación (26,3%), la movilidad y los viáticos (16,8%), la comercialización -flete y tambores- (15,1%), la reposición propia de núcleos y el personal (alrededor del 11% del total de costos cada uno). En tanto en el caso “B” de Río Cuarto, dentro de los costos, los rubros más elevados son: gastos de comercialización por presentación del producto (enva¬ses y etiquetas, 28,6%), ya que se vende la totalidad de la miel fraccionada; seguido de los gastos por servicios de extracción (21%) y por alquileres de instalación de apiarios (10%). En este caso, los gastos de alimentación se diluyen (7%) ya que no es una práctica relevante.
En las tres situaciones, las depreciaciones de los bie¬nes durables, varían entre un 10 y un 20% sobre los costos directos.
En cuanto a la eficiencia económica, el indicador utili¬zado es la relación entre el margen bruto y el costo directo (MB/CD), que indica el beneficio obtenido por cada peso in¬vertido. En el caso “A” de Gigena es de 1,73 que representa la mayor eficiencia y le sigue el caso “B” de Río Cuarto con 1,20 y Merlo, el de menor eficiencia económica, con 0,86. Vale mencionar que esto hace referencia a la ganancia una vez cubierto el peso invertido. El Rendimiento de Indiferen¬cia (RI), mostrado en la Tabla 2, nos permite conocer el rendimiento necesario para cubrir los costos directos de la actividad expresados en kilos por colmena. Se calcula a partir de la división de los costos directos por colmenas con el precio de venta del producto.
En ambos casos se requiere de aproximadamente la mitad del rendimiento por colmena para cubrir los costos respec¬tivos (es decir, 24,3 kilos promedio sobre 50 kilos obtenidos/ colmena en el caso “A” y 12 kilos de un rendimiento de 24 en el “B”).
Por último, mencionamos que el valor del Capital Total (Tabla 2) reafirma la denominación de productor mediano especializado en la actividad en el caso “A”, y de “hobbis¬tas” en el caso “B”, que complementan sus ingresos con esta actividad.
La relación entre costos de producción y precio de ven¬ta del producto es un concepto más bien teórico, pero a su vez una herramienta interesante ya que permite evaluar la conveniencia de seleccionar a que canales de comerciali¬zación destinar el producto compensar posibles caídas de rendimiento aprovechando mayor precio para mantener un nivel de ingreso que sostenga la actividad dependiendo de cómo se presente el año.
En la Tabla 3, se observa que en el corto plazo el caso “A” gasta $15,9 para producir un kilo de miel y obtiene $34 por kilo de miel vendida, lo que resulta en un beneficio de $18,1 por kilo. En el caso “B” dicha diferencia asciende a $48,2 ($90-$41,8). Esto significa que ambos apicultores se van a mantener en la actividad en el corto plazo dada la conveniencia en la relación de costos de producción y precios del producto. Asimismo, es esperable que se man¬tengan en la actividad también en el largo plazo, dado que si bien la diferencia entre costos y precios es menor, igual¬mente sigue siendo beneficiosa para ambos casos. El au¬mento de los costos en el largo plazo, se debe a que éstos incluyen el costo de oportunidad por el uso de los recursos asignados y el tiempo dedicado de los productores a esta actividad y no a otra.
A manera de síntesis.
En ambos casos los resultados son positivos y permiten cubrir los costos de distinta índole, demostrando que la pro¬ducción de miel es una actividad viable y con potencial para ser desarrollada en sistemas con distintas orientaciones y escalas productivas.
El caso “A” demuestra ser un sistema consolidado y es¬pecializado, con una escala que le permite orientarse hacia la venta a granel en canales de comercialización vincula¬dos a la exportación.
El caso “B” es un sistema complementario de otras ac¬tividades, con perspectivas de crecimiento, y aprovechan¬do el canal de comercialización de miel fraccionada como forma de agregado de valor que permite un mayor precio final del producto, compensando el menor volumen total obtenido.
Finalmente, al consumo de un alimento de calidad como es la miel, que además su producción está fuertemente vin¬culada con servicios ecosistémicos como la polinización realizada por las abejas, debería ser tema de análisis en la generación de políticas de fomento y estímulo a la api¬cultura
Autores: Mauricio José Vigliocco, Marcela Lilia¬na Peralta, Paula Melegatti, Natalia Pereyra.

1 Comentario está listo

  1. La campaña 2016/17 fue exepcional, hace 15 o 20 años no teníamos una así, lo normal o el prom de los ultimos años es la mitad o sea 25K y años de 10-12 kilos tampoco es tan raro.Por ahí los numeros de esta campaña no reflejan la realidad del sector