La Varroa como aliada de los virus

El ácaro es uno de los vectores principales para la transmisión del virus de alas deformadas, el de mayor influencia en nuestro país.

Sin dudas que aquellas colonias que atraviesan complicaciones de índole sanitaria ven reducidas sustancialmente su productividad y en consecuencia se viene realizando constantemente estudios para tratar de disminuir los efectos causados.
Otra arista importante a considerar es que generalmente la actividad apícola es asociada con la producción de miel, polen, jalea real y propóleo, sin embargo, la actividad también es muy importante por la polinización que realizan las abejas en plantas silvestres y cultivadas. Se calcula que la tercera parte de los alimentos de origen vegetal que consume el ser humano son polinizados por insectos, principalmente abejas. La polinización que realizan las abejas en plantas cultivadas es fundamental para la producción agrícola y asegura la producción de alimentos. Por otro lado, las abejas participan en la conservación de los ecosistemas, ya que la actividad polinizadora que realizan las abejas en plantas silvestres es fundamental para el mantenimiento y la regeneración natural de los ecosistemas.

Argentina se encuentra entre los principales países productores y exportadores de miel. Uno de los principales obstáculos en la actividad apícola son las enfermedades, las cuales pueden generar innumerables pérdidas que van desde la disminución de la producción hasta una marcada mortalidad en las colmenas.

Las enfermedades están asociadas a patógenos (virus, hongos, bacterias), parásitos (ácaros) y fenómenos ambientales que resultan estresantes como los productos químicos, cambios climáticos, intensificación de la agricultura, los cuales van a contribuir a que el impacto de los virus que las afectan sea mayor.

La transmisión de los virus en las abejas parece implicar diferentes vías, tanto horizontales como verticales. Los virus pueden afectar los diferentes estadíos de desarrollo de las abejas de una misma generación por transmisión horizontal a través de los siguientes medios: alimento, transmisión oral-fecal, transmisión venérea (semen infectado), aerosoles o por vectores. Los virus también pueden transmitirse en forma vertical de una reina infectada a su descendencia. Ambas vías de transmisión, se cree son estrategias de supervivencia importantes para la persistencia y el establecimiento de los virus en las poblaciones de abejas.

La inspección de las colonias para detectar enfermedades es una actividad importante dentro del manejo general de las abejas. A través la inspección de las colonias se puede identificar signos que indiquen que las abejas están enfermas y en algunos casos es posible relacionar estos signos con el agente causal de la enfermedad.

Sobre todas estas cuestiones, María José Dus Santos, especialista del tema, manifestó que las infecciones virales pueden pasar inaparentes sin que se vea ningún efecto en la producción a tener efectos muy severos e indudablemente una disminución del rendimiento. Hay múltiples factores que van a influir a que la afección del virus sea asintomática o genere signos clínicos (deformidades, parálisis o muerte). Estos son la coinfección con otros patógenos, el tipo de virus que está circulando, el estado inmunitario de las abejas, la genética, la edad y también el efecto de los pesticidas.

El primer virus que afecta a las abejas se descubrió en 1913, y es el virus de la cría ensacada y desde entonces    se describieron 18 virus distintos, dentro de los cuales hay seis o siete que son los mas comunes al menos en esta parte del continente.

Vale señalar, que en los últimos años hubo muchos avances en cuanto a virología en general y en consecuencia se mejoraron las técnicas de detección de virus en las abejas. El aumento de la información de genes y la bioinformática permitieron organizar toda esta información genética que se genera, con grandes adelantos entre 2015 y 2018,  se puede resaltar que los virus que afectan a las abejas tienen características generales:

     –  Infectan las distintas castas y estadios

  • Pueden causar infecciones que no muestran signos u otras que pueden llevar directamente a la muerte. 
  • Las infecciones virales son bastante complejas en estos hospedadores.
  • Pueden incorporar muchas variaciones en su material genético.
  • Tienen una gran velocidad de replicación
  • Tienen alta capacidad de ir mutando
  • Además tiene la capacidad de recombinación. Es decir que porciones genéticas de un virus pueden pasar a otro.

Cuasiespecies

Es importante mencionar que dentro de un mismo hospedador pueden convivir muchas variantes virales, las cuales pueden combinarse, en lo que comúnmente es conocido como Cuasiespecies.
Esto complica bastante la situación porque esta gran diversidad le otorga a los virus la capacidad de adaptarse a situaciones diferentes, como puede ser adaptarse al sistema de   defensa del hospedador y frente a la presión que ejerce la respuesta inmune para defenderse del virus, el virus puede rápidamente evadirlo y encontrar alguna variante para escapar de la presión. Esto también complica las técnicas de profilaxis y diagnóstico.

En el caso de las abejas se complejiza porque los virus de abejas son transmitidos entre distintas especies de abejas o incluso desde otros insectos que rodeen a las abejas, entre colonias por las visitas a las flores, por pillaje,  por lo cual el panorama es realmente complejo.

Los adultos se pueden contaminarse por varroa o por contacto directo, pudiendo contaminar las larvas al alimentarlas a través de la saliva y puede también enfermarse en la conducta higiénica si hay huevos, larvas o pupas infectadas.

La transmisión horizontal favorece la virulencia porque durante la progenie se genera gran cantidad de progenie viral.

La transmisión vertical va a desfavorecer la virulencia porque la supervivencia del virus depende de la de su hospedador y si el virus que se transmite al huevo es muy virulento ese huevo no va a sobrevivir, son estrategias del virus para sobrevivir. Esta transferencia está asociada a baja virulencia e infecciones latentes.

Cuando las colonias están saludables prevalece la transmisión vertical, pero cuando las colonias pasan situaciones de estrés lo hacen de manera horizontal y pueden causar signos clínicos severos, porque se vuelven sumamente virulentos.

Es recomendable realizar un manejo integral de las colmenas para disminuir los efectos causados por los virus. Esto incluye un diagnostico rápido y certero para tomar medidas de profilaxis y prevención.

Es fundamental llevar adelante buenas prácticas apícolas para tratar de aumentar la respuesta inmune de las colonias, la cual se potencia si existe una buena nutrición y un control de otras patologías.
Podemos tener un diagnostico basado en signos clínicos. Este es robusto, simple y económico, pero en el caso de las virus de las abejas tenemos dificultades es que muchas no presentan signos clínicos, otros tienen los mismos y la sintomatología se vuelve compleja si hay mas de un agente.

Entonces el diagnostico certero se da mediante técnicas especificas. Técnicos moleculares, que detectan el genoma del virus y en base a esto se identifica el agente que está presente.

Virus más comunes

Dentro de los virus más comunes que se encuentran en nuestro país, podemos mencionar los siguientes:

Celdas reales negras: Ataca la larva de la reina en desarrollo, si la reina logra completar el desarrollo tiene una coloración marrón oscura. Se han encontrado abejas obreras contaminadas con partículas víricas, no presentando éstas sintomatología alguna. La acción del virus provoca la muerte de las reinas en los estadios de larva o prepupa, en estos casos los animales en desarrollo se vuelven oscuros y finalmente se descomponen, presentando las celdas reales manchas negras en sus paredes.

Virus Kashmir: Se considera como uno de los virus más virulentos, ya que pueden matar en pocos días a las abejas. También causa la muerte en sólo tres días de las pupas a las que se les inyectan 35 partículas víricas. También es importante indicar que se puede encontrar en muchas colonias sin producir síntomas evidentes. De hecho la infección de este virus nunca se ha asociado con la aparición de unos síntomas clínicos específicos.

Parálisis lenta: Cuando ataca a las abejas adultas, estas mueren a los 12 días. Un síntoma típico de la acción de este virus es que el día anterior a la muerte, o dos días antes, las abejas sufren parálisis en los dos pares anteriores de patas.

Parálisis aguda: Su presencia en las colmenas no se asocia en la mayoría de los casos a la aparición de ninguna sintomatología específica, debido probablemente a su reproducción en tejidos no imprescindibles para el mantenimiento de la actividad vital, o bien a que su tasa reproductiva sea baja.

El virus de la parálisis aguda puede llegar a exterminar un colmenar, pero lo más frecuente es que la sintomatología que desencadena su acción aparezca bruscamente, mate algunas colonias y debilite otras, produciéndose a continuación una lenta recuperación.

Parálisis crónica: Este virus es frecuente en colonias en las que las abejas están confinadas durante largos períodos de tiempo.

Presentan temblores y alas dislocadas y fallas al volar, no pueden volar y se arrastran por el suelo o cerca de la piquera, a veces en masas de cientos de individuos.

En muchos casos el abdomen se encuentra hinchado (debido a una distensión del buche de la miel) y pueden presentar diarreas. Las abejas enfermas suelen morir a los pocos días de la aparición de los síntomas.

También presentan caída del pelo y oscurecimiento del cuerpo; también afecta a larvas y pupas y es muy agresivo.

Cría ensacada: El virus afecta el estadio larval o cría en desarrollo, y la sintomatología visible aparece cuando las larvas están operculadas, resultando difícil la identificación del proceso patológico. Las larvas enfermas no terminan su desarrollo; mueren quedando adheridas a las paredes y presentando el cuerpo extendido. La principal vía de transmisión son las nodrizas.

Alas deformadas

El virus de alas deformadas, actualmente uno de las más desarrolladas en nuestro país y que afecta a la mayor cantidad de colmenas.
Sobre esto la especialista Fernanda González indicó que la Varroa es uno de los principales vectores de transmisión.
“Es muy común escuchar a los apicultores decir que encontraron Varroa y abejas con alas achicharradas”, graficó al tiempo que añadió que genera malformaciones en las alas, puede provocar una reducción en la edad media de las colmenas, y empieza a verse mortandad y no se sabe el motivo. Están nutridas, el clima está bien pero faltan abejas y esto puede ser por este virus, afecta a todas las castas y estadíos de la abeja  (desde huevo hasta adulto)y lo transmite la varroa, y otro vector que puede transmitir la enfermedad es el Escarabajo de la Colmena, que por suerte todavía no ha sido detectado en nuestro país.

Este virus tiene tres subtipos:
A: Se lo detectó por primera vez en la abeja.
B: Se lo detectó por primera vez en la Varroa.

Tanto el A como el B pueden estar tanto en abeja como en varroa.
C: Ambos pueden convivir dentro de una misma abeja. El problema es que generan recombinación. Empiezan a cambiar segmentos del genoma para escabullirse y seguir infectando las colmenas, en lo que es conocido como el subtipo C.

La dispersión de varroa ha generado la dispersión de el virus de Alas Deformadas, no hay país libre de este virus, en cambio en Australia no tiene varroa pero sí virus de Alas Deformadas con baja prevalencia en comparación con países de Europa y de EEUU donde hay alta infección de varroa y presencia de Alas Deformadas.

Un dato realmente importante y a considerar, es que no se encontraron signos asociados a estas enfermedades, quiere decir que el virus está circulando pero sin presentar signos clínicos. “Nosotros sabemos que si no controlamos la varroa antes de la invernada es probable que no sobreviva, pero el tema es que el colapso puede ser por alas deformadas y no directamente por acción del ácaro”, y agregó que a fin de temporada es cuando se detectó mayor prevalencia del virus.

La influencia del zángano

Para cerrar, González destacó que el zángano es clave para diseminar el virus y lo justificó. “Es el hospedador preferido del ácaro Varroa, y es la casta que tiene abierta la entrada a cualquier colmena, por eso es fundamental en toda esta lucha que llevamos adelante”.

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