¿Los apicultores monitorean sus colmenas?

La realidad indica que esta práctica no es utilizada por todos, pese a las recomendaciones de los especialistas.

Llevar adelante los monitoreos correspondientes de las colmenas es fundamental para controlar el estatus sanitario que tenemos en nuestros apiarios y de esta manera evitar algún dolor de cabeza en el futuro.

La carga de ácaros presente en las colmenas nos indica la gravedad de la parasitosis. A su vez, a través de la carga parasitaria podremos evaluar el éxito de los tratamientos aplicados y decidir en qué momento y con qué productos nos conviene curar.

Esta herramienta indudablemente toma mucha más relevancia en la última década, cuando explotó el tema de la resistencia de los ácaros Varroa a diferentes principios activos que hasta el momento venían funcionando correctamente y no generaban grandes controversias, en este sentido el amitraz y el cumafós fueron los apuntados directamente, y lo más preocupante es que desde diferentes regiones del país.
Los especialistas indican que deben efectuarse cuatro monitoreos anuales. Uno al finalizar la cosecha para evaluar el estado de la colmena, la cual puede quedar algo debilitada tras el esfuerzo durante el verano y en consecuencia puede quedar expuesta a algún brote de enfermedades. Otro una vez realizada precisamente la cura post-temporada, asegurando de ésta manera que las colmenas ingresen al otoño-invierno sin carga de ácaros.

La tercera aconsejada es previamente a la cura de primavera para evaluar y tratar de ser necesario a las unidades por algún posible desarrollo de enfermedades en el período en el cual estuvieron cerradas y el cuarto y definitivo antes de dar inicio a la temporada de cosecha, es decir tras efectuar, de ser necesario, una cura primaveral.

Frente a esto, nuestro medio dialogó con apicultores de distintos puntos del país, quienes brindaron su parecer al respecto. “Para mí es fundamental realizar los monitoreos porque después abrís la colmena y es un desastre y muchas veces no tenés vuelta atrás”, aseguró desde la Provincia de Buenos Aires Emilio Tissero, quien añadió que él realiza cura con Amitraz después de la cosecha y en caso de existir algún remanente se inclina por el uso de ácido oxálico, y agregó “creo que un 50 % hacemos monitoreos y otro % no lo realizan. Curan y las dejan y que sea lo que dios quiera, y después es cuando aparecen lamentablemente los problemas e incluso curan con productos caseros”. “El producto que utilizan libera muy rápido y no hacen el procedimiento que hacen los aprobados que abarcan al menos dos tandas de nacimiento”, redondeó la idea.

Por otra parte, desde tierras cordobesas Javier Cersósimo indicó que quienes se inclinan por el uso de productos caseros lo hacen principalmente por una cuestión de costos, y agregó que en su caso personal tienen un umbral de varroa muy bajo, pero que igualmente siempre está atento al respecto y que prefiere no descuidarse.

Con respecto a estas cuestiones Luis Pascuzzi, desde el sur de la Provincia de Córdoba manifestó “Primero realizo el monitoreo, después si hace falta  la cura. Hacemos el control de sanidad usando el laboratorio de la universidad de Río Cuarto que es gratuito y luego de eso nivelamos las colmenas hasta llegar a cosecha”, y añadió “Utilizo productos orgánicos aprobados, más precisamente oxálicos. Me da mejor resultado que los de síntesis e incluso le molesta menos a las abejas”, y para culminar resaltó que al realizar compras en conjunto en el marco de una asociación que integra, los costos son significativamente menores.
Pese a todas estas recomendaciones de las cuales venimos hablando, precisamente desde el área apícola de la Universidad de Río Cuarto (Córdoba), Paula Melegatti aseguró que la mayoría de los apicultores no efectúa los monitoreos anteriores y posteriores a un tratamiento, a pesar que el laboratorio ubicado en la casa de altos estudios hace diez años que realiza los análisis de manera gratuita, al mismo tiempo que resaltó que la mayoría de los apicultores se inclina por trabajar con productos caseros sintéticos, algunos usan orgánicos artesanales y añadió que escuchó que muchos apicultores se quejaban porque existen productos aprobados que no funcionan, aunque no existe ningún estudio que avale esto y para culminar ponderó la importancia de realizar al menos el monitoreo de otoño, para que los apicultores se aseguren que las colmenas ingresan sin dificultad al invierno. El monitoreo no lo realizan porque es un trabajo extra a lo que ya tienen.Ante esto, también es importante remarcar que existen aquellos productores que realizan controles todos los meses para verificar que los productos aplicados vienen funcionando correctamente y evitar algún dolor de cabeza, y para culminar hay apicultores que indicaron que utilizan caseros porque la eficacia de los productos aprobados depende mucho de la zona donde se apliquen, y en consecuencia entran en juego variables como la humedad o la temperatura.

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