Los cabañeros se mostraron conformes con la demanda recibida

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Al menos esto expresaron al ser consultados por nuestro medio sobre la situación actual. Se estima que en las próximas semanas se cierren los pedidos.
“Hace tres años que vengo esperando que la crisis repercuta en la demanda de material vivo y por suerte eso no se está dando”, aseguró el santafesino Antonio Fabbro para sintetizar el pensamiento de buena parte de sus colegas cabañeros. “Por suerte tenemos una muy buena demanda de material vivo, estamos realmente muy conformes hasta el momento”, confirmó desde Mendoza Daniel Avena.
Como ocurre cada año, en estos meses comienza a realizarse una evaluación en cuanto a la demanda de material vivo, para tener un panorama más o menos cercano a la realidad que se avecina, aunque obviamente luego pueden aparecer diferentes vicisitudes que modifican sustancialmente todo y en consecuencia esto puede cambiar.
Pese a lo que muchos supondrían, las cabañas están recibiendo consultas constantes, pero además hay que destacar que ya tienen varias reservas realizadas para comenzar a entregar el material en los próximos meses (por lo general lo hacen entre Octubre y Noviembre, aunque depende de varias cuestiones y una de ellas es la zona hacia cual va dirigida la reina.
“El cliente que compró una vez y quedó conforme, elige no cambiar y seguir apostando a lo que le dio resultado”, expresó Fabbro, quien añadió que desde hace años trabaja en un alto porcentaje con la misma gente y ya se va generando un vínculo de confianza.

Cubiertos en un 80 por ciento
La mayoría de las empresas dedicadas a la venta de material vivo consultadas por nuestra redacción, afirmaron que ya están cubiertos en un 70 u 80 % en su capacidad productiva, por lo cual estiman que en las próximas semanas estarían dejando de tomar pedidos para de esta manera poder cumplir como corresponde con todos los requerimientos, tanto en tiempo como en forma y evitar de ésta manera tomar pedidos que después por cuestiones operativas no podrán cubrir.
En cuanto a la modalidad de pago, esta varía de una cabaña a otra, aunque en el último tiempo se está cobrando a cosecha, por lo cual recién en Febrero, Marzo se realizan los pagos correspondientes. Esto si bien supone una dificultad para el cabañero, fue implementado como una alternativa para seguir en el negocio aún en momentos complicados como el que se viene atravesando desde hace ya un par de años.
La importancia de estar
Sin dudarlo, los cabañeros afirmaron que el mantenerse vigentes a pesar de la crisis que afronta la actividad es clave para que la cantidad de demanda no disminuya. “Hacemos esfuerzo por estar en las Exposiciones Apícolas de diferentes puntos del país, porque ahí es donde se mantiene el vínculo con los compradores y pueden aparecer nuevos clientes”, remarcaron.
Uruguay, una puerta importante
Hace apenas algunas semanas se conoció oficialmente que Uruguay abrió sus puertas para la importación de material vivo proveniente de Argentina. Esto, según la palabra de los dueños de las cabañas, es un paso muy importante porque se abre un nuevo nicho comercial, aunque vale la salvedad según pudo averiguar nuestra redacción ya se hacían ventas hacia el país vecino, aunque por supuesto en menor escala.
Por otra parte, vale aclarar, que también está a punto de abrirse el mismo tema con Ecuador y con Brasil, por lo cual las demandas del exterior crecerían paulatinamente, dándoles nuevas posibilidades a los empresarios.
Precios
En cuanto a los valores que se manejan en la actualidad, existe una especie de unificación, y en consecuencia hoy las reinas fecundadas pueden conseguirse a valores que rondan entre los 250 y 280 pesos de promedio, mientras que las celdas están en el orden de los 60 a 70 pesos y los núcleos van desde los 1150 pesos hasta los 1300.
Para cerrar la charla, nuestro medio consultó sobre la disminución en la cantidad de apicultores que se viene dando en todo el país, al menos, en los últimos cinco años y el porqué de la no incidencia de esto en la venta de material vivo, a lo cual sin dudarlo destacaron que más allá que esta caída es real y totalmente pronunciada, el número de colmenas no se ha reducido, sino que los apicultores más grandes fueron absorbiendo a los más pequeños, algo que nuestro medio ya reflejó en otras oportunidades.

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