Manejo de los apiarios durante el otoño – invierno

Después de que finaliza la temporada de cosecha y ya al comenzar el otoño, la reina empieza a disminuir la intensidad de la postura y simultáneamente van muriendo las abejas viejas agotadas por la difícil tarea del pecoreo intensivo llevado adelante durante el transcurso del verano.

Prin-11-06-10

A medida que se reduce el trabajo de pecoreo, también decae la actividad de las nodrizas que ya no tienen que alimentar tanta cría. El desgaste de proteínas corporales disminuye y se acumula en las abejas nuevas, que a medida que no tienen que alimentar mas larvas van adquiriendo mayor fortaleza y dotación de reservas adiposas y proteicas que redundarán en una mayor longevidad de las mismas, señala un artículo elaborado por Orlando Valega que El Apicultor presenta en versión periodística y donde se trata de analizar cual es el mejor manejo para lograr que esas abejas longevas sean de una óptima calidad y así puedan llegar a la primavera siguiente en condiciones de alimentar con jalea real a las nuevas crías.

Las larvas son alimentadas con una ración de jalea real los tres primeros días y después con una dieta rica en proteínas hecha con polen, jalea y miel, pero después de que nacen las abejas todavía necesitan una alimentación con alto contenido proteico provisto por el polen que utilizan en su alimentación. Es evidente que tanto la nutrición de las nodrizas que alimentan las larvas que se transformarán en las abejas longevas, como la alimentación de estas, hasta llegar a la etapa de abejas adultas, es de vital importancia para un correcto despegue primaveral.

Las abejas acumulan proteínas corporales, y de allí la importancia de la alimentación de otoño, lo cual representará una correcta invernada y un buen despegue primaveral.

Es evidente que para pasar el invierno y por sobre todo para cumplir con la agotadora tarea de reiniciar el ciclo de reproducción primaveral se requiere de gran cantidad de reservas energéticas que en la colmena son encontradas en forma de miel.

Buena nutrición…

Una buena nutrición es muy importante para lograr una invernada sin sobresaltos, pero si se descuida el aspecto sanitario y la colonia se infesta con Nosemosis, por mas reservas que le dejemos a la colonia, esta no va a poder desarrollarse en la primavera o lo que sería lo mismo, una tasa alta de infesta de Varroa puede producir la pérdida de la colonia por debilitamiento de las abejas o por el efecto de enfermedades asociadas a Varroa como son las virosis.

La Varroa se debe controlar si la tasa de infesta es alta y lo justifica y para evitar la Nosemosis debemos colocar a las colmenas en lugares soleados y con buena ventilación, dotando a las colmenas de buena ventilación interna que elimina la humedad producto de la combustión de la miel que consumen.

En consecuencia, para una buena invernada se debe asegurar una buena alimentación proteica de todos los ciclos de vida de las abejas a fin de dotarlas de una buena tasa de proteína corporal. Es muy probable que no sea una mala inversión aportar suplementos proteicos o sustitutos de polen a las colmenas en el periodo otoñal a fin de asegurar una muy buena nutrición de las abejas longevas.

Se deben   revisar las colmenas en la pre-primavera a fin de asegurar que a ninguna le falte alimentación calórica.

Se debe hacer un testeo de la prevalecía de Varroa y si fuera necesario, hacer un tratamiento.

Dejar suficiente espacio para ventilar la colmena por dentro, y en este aspecto puede ser de gran utilidad dejar las alzas vacías sobre la colmena para que las cuiden de las polillas y a su vez que aporten espacio para la correcta ventilación de la colonia.

Si no hay pillaje, las piqueras se pueden dejar abiertas y así las mismas abejas cerrarán con propóleos la entrada de tal forma que la proteja pero permita la correcta ventilación.

No invernar colonias débiles…

Si son colonias venidas a menos después de la cosecha y que no se recuperan se las puede fusionar con núcleos con reinas nuevas y en un solo paso, cambiamos la reina y fortalecemos la colonia.

Para fusionarlas se coloca a las dos colonias juntas con las piqueras en sentido opuestos, y después de un par de días se elimina la reina venida a menos y se las junta sin mas trámite que colocar los cuadros de cría al medio y las reservas a los costados. Sin anestesia y jamás tendrán problemas si la reina del núcleo tiene mas de un mes de postura.

Es muy importante disponer siempre de panales con miel para asistir a las colonias que se fusionaron.

Reservas adecuadas de alimentos

El hambre es la causa principal de muerte de colonias durante el invierno. Este puede ser consecuencia directa de la escasez de alimentos (miel) o bien, ser consecuencia de un resultado indirecto, como que los alimentos sean suficientes pero mal distribuidos  dentro de la colmena, o también que la  población de abejas sea muy reducida y no alcance a los mismos.

  • El consumo otoño – invierno – primaveral de miel o azúcares de una colonia varía, dependiendo en gran parte del tamaño de su población, de la cantidad de cría existente, de la entrada natural de néctar, del polen de que disponga y de las condiciones climáticas, de la latitud y la altitud.
  • Durante el invierno el consumo de reservas de miel es mínimo en razón de la inactividad de las abejas y la reducción o ausencia de cría.
  • Cuando la temperatura aumenta, la bola se hace menos compacta generando un aumento en el consumo de miel.
  • En primavera, el consumo aumenta a medida que crece el área de cría.

El otro alimento  que debe encontrarse en la colmena tanto en otoño como en invierno y al finalizar el mismo, es el polen. Una colonia debe reemplazar su población de otoño con abejas jóvenes y tener una cámara de cría activa en la época en que hay disponibilidad de polen natural (fines de invierno – principios de primavera).

Cantidad de reservas energéticas

Esta cantidad permitirá que las colonias se desenvuelvan bien desde fines de verano hasta fines de invierno. Proveer a las colonias en otoño con reservas adecuadas de miel, reduce los costos de mano de obra más adelante, en invierno o a principios de primavera, cuando por carecer de la cantidad de miel necesaria tengan que alimentarse de emergencia estas familias. Sin embargo, en estos últimos años muchos apicultores cosechan toda la miel de las colmenas, de manera tal  que debe darse a las mismas un sustituto que reemplace a la miel: jarabe de azúcar, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF). Estos se suministrarán en  cantidad suficiente y en el momento adecuado  para que la abeja pueda transformarlo (jarabe de azúcar) y almacenarlo en los panales  como reserva de invierno. De usarse  jarabe de azúcar, deberá prepararse al 66 por ciento (2 partes de azúcar y 1 parte de agua) y en el caso del JMAF se usará puro, es decir sin diluir.

Para mayor seguridad la colonia debería  quedar con tantos panales de miel y/o sustituto de ella como cuadros cubiertos de abejas tenga, y éstas no deberán ocupar menos del 60% del hábitat para que el medio ambiente interno sea fácilmente acondicionado por las abejas con poco consumo durante el tiempo frío.

Cantidad de reservas de polen

  • Colonias fuertes (doble cámara de cría) cuatro cuadros de polen.
  • Colonias fuertes en cámara de cría dos cuadros de polen.

La posición de las reservas de miel y polen dentro de la colmena debe estar en armonía con el comportamiento normal del racimo de abejas en invierno. Las abejas deben poder circundar la miel o por lo menos tener amplio contacto con ésta.

Las colonias sometidas a bajas temperaturas por lapsos de tiempo muy prolongados con frecuencia padecen de hambre a pesar de tener miel en la colmena cuando esa miel es muy poca o cuando ésta se encuentra en exceso pero mal distribuida.

De igual manera, una colonia cuya población es muy reducida, puede formar un racimo tan estrecho que se encuentre alejado por completo de las reservas de alimento.

 

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