Paquetes de abejas para recuperar apiarios con Loque Americana

La recomendación general es no utilizar antibióticos como estrategia terapéutica en esta enfermedad y limitar este recurso solamente a casos excepcionales.

La Loque Americana (Paenibacillus larvae) es una enfermedad que ataca a la cría y poco a poco va debilitando la colmena donde se aloja.
Al respecto, nuestro medio dialogó con Mariano Bacci, responsable del programa de enfermedades para las abejas de SENASA, explicó “el basilo promotor de esta patología se caracteriza por producir esporos de resistencia los que no se ven afectados por el accionar de sustancias con efecto antimicrobiano. El material de las colmenas se contamina progresivamente con los esporos incrementando la probabilidad de contagio intra-extra colonia; de esta forma la Loque Americana revista ser la enfermedad infectocontagiosa más importante de las colmenas”.
En el año 2013 el Programa Nacional de Sanidad Apícola diseñó una Encuesta Sanitaria Apícola Nacional como estrategia de relevamiento de información directa con los actores primarios de esta cadena de valor en la que se incluyó un apartado específico para esta enfermedad.
Entre los datos más relevantes se destaca que el 25 por ciento de los productores declara haber detectado sintomatología clínica compatible con esta enfermedad y que el 18 por ciento utiliza antibióticos como estrategia de tratamiento.

Diagnóstico

Se sospechará la existencia de Loque Americana cuando se aprecien alteraciones en las larvas y aparezcan masas filamentosas y costras castañas oscuras o negruzcas en el piso de las celdas de crías.
El diagnóstico puede confirmarse en laboratorio. La técnica más utilizada en el país es la técnica de microscopía rápida a partir del material de las celdas, llamada de la gota pendiente (Hanging drop) que  emplea fucsina fenicada de Ziehl como colorante y una metodología específica para visualizar el movimiento Browniano de las esporas del patógeno, movimiento éste que las diferencia del resto de las especies bacterianas que pueden estar presentes en una muestra larval.
También se utilizan para el diagnóstico algunas tinciones tradicionales como Gram, Giemsa, Raquette, azul de metileno.  Pueden utilizarse antisueros específicos de conejo para la precipitación o aglutinación, bacteriófagos específicos y el test de IF.

Utilización de paquetes
Sobre este particular es pertinente recalcar la recomendación general de abstenerse de hacer uso de los antibióticos como estrategia terapéutica en esta enfermedad y limitar este recurso a los casos que excepcionalmente es conveniente utilizar los productos veterinarios aprobados para uso apícola en base a antibióticos. El manejo adecuado mediante paquetes sanitarios, desinfección de material, eliminación de genética susceptible, eliminación de colmenas por incineración, entre otros, ha demostrado ser la estrategia viable reemplazante del anacrónico método de la antibiótico-prevención.
La magnitud que representa que el 25 por ciento haya diagnosticado clínicamente esta enfermedad supone reforzar las instancias de difusión y capacitación que las diferentes instituciones llevan adelante a efectos de combatir eficazmente este problema sanitario.
En contraposición a esta manifestación se destaca el hecho de que no se han detectado signos clínicos de esta enfermedad bacteriana durante las tareas de vigilancia llevadas a cabo por los agentes de los Centros Regionales del Servicio durante los últimos cinco años, excepto en un par de casos que fueron controlados para evitar la dispersión de la bacteria causal.
Excepcionalmente los apicultores reportan focos o mortandades significativas de colmenas a causa de esta patología. Por lo general es detectada precozmente en los apiarios gracias al trabajo de formación y conocimiento que fueron adquiriendo durante los últimos veinte años. La afección de una o dos colmenas enfermas en un apiario, no representan un problema cuando son eliminadas por incineración o se practica correctamente un paqueteado como método de saneamiento.
Cabe agregar que Loque Americana, además de detectarse una importante reducción en su ocurrencia, podría considerarse ausente en algunas regiones del país. Conjuntamente con la provincia de Corrientes, desde hace cuatro años se recolectan muestras de abejas nodrizas que son sometidas a cultivos bacteriológicos para determinar la presencia de esporos viables de Paenibacilus larvae y hasta la fecha no han arrojado resultados positivos en ninguna oportunidad, lo que permitiría, con la consolidación de algunas medidas de prevención y vigilancia complementarias, pensar en la declaración de una zona libre de Loque Americana de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE). Los últimos dos años, al monitoreo realizado en la provincia de Corrientes, se agregó la provincia de Misiones y el norte de Entre Ríos con el mismo objeto.

Una experiencia satisfactoria

Se registró mortandad de las colmenas del Grupo de Cambio Rural “Río Salado” de Las Flores, provincia de Buenos Aires.  Se realizó el diagnóstico encontrando una prevalencia superior al 10 por ciento en el total del Grupo, y del 60 por ciento en uno de los apiarios.
De acuerdo a la problemática presentada, se realizó un plan de recupero de colmenas mediante la realización de paquetes sanitarios. En marzo se comenzó a desarrollar mediante la selección de colmenas en condiciones de ser recicladas en la próxima primavera, preparándolas para invernar.
Se seleccionaron cien colmenas a las que se les realizó el siguiente tratamiento:
• Monitoreo y cura de Varroa.
• Suministro de jarabe para producir bloqueo de la postura de la reina y asegurar las reservas.
• Invernada realizada en cámara de cría evitando estrés.
• Antibióticos para evitar la mortandad invernal.
Paralelamente se compraron cien reinas, se esterilizaron cien cámaras de cría, y adquirieron los elementos e insumos, azúcar, embudo, cien portapaquetes, y cien alimentadores.
Se realizó el reciclado de sesenta colmenas que se obtuvieron de cien paquetes. Las colmenas habían invernado en muy buenas condiciones y se encontraban con gran población. Como solo se disponía de cien reinas no se pudo cumplir con el objetivo de reciclar las cien colmenas.
Una vez realizados los cien paquetes de abejas, el material inerte fue levantado y llevado a esterilizar. Los cuadros con cría se quemaron, y el resto de la cera fue fundida.
Los paquetes sanitarios se realizaron de 1,400 kilos de abejas y fueron almacenados en oscuridad en un galpón durante 24 horas, previo a su instalación que se realizó al día siguiente en un mismo lugar. Una vez desarrollados y habiendo completado la cámara de cría (entre cuarenta y sesenta días) se trasladaron a otro campo distribuyéndolos en dos apiarios.
Para el desarrollo de los paquetes se utilizaron 9 litros de jarabe de azúcar en la relación 2:1 (2 kilos de azúcar y 1 litro de agua).
Las medias alzas se colocaron el 15 de diciembre y se obtuvieron 42 kilos por colmena en promedio.
Las colmenas que no se pudieron reciclar se trasladaron a otro campo para hacer el mismo trabajo durante el año siguiente. Esas colmenas no recicladas produjeron 25 kilos promedio y la mortandad al 30 de abril fue de diez colmenas, equivalente al 25 por ciento.

 

 

 

 

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