Mal del Río en abejas melíferas

Introducción

El Mal del Río (MDR) es el nombre con el que se denomina en Uruguay, a la mortalidad masiva de larvas que ocurre en colonias cercanas a curso de agua con abundante vegetación. Las colonias afectadas se van despoblando al no existir reemplazos, y finalmente muere.

El cuadro se ha podido detectar desde mediados de noviembre, pero en los seguimientos que realizados en las últimas 2 temporadas (2015 y 2016), el mismo se ha presentado a partir de la primera semana de diciembre.

El MDR, fue inicialmente denominado el “Mal de Santa Lucía”, pues los primeros casos que fueron reportados, ocurrieron en apiarios cercanos a ese río. En el año 1951 el Diario La Mañana trataba el tema, mencionando que se venía presentando desde hacía varias temporadas, y que los apicultores de la zona habían perdido el 90% de las colmenas.

Desde entonces el MDR tuvo apariciones esporádicas, sin embargo a partir del año 2000, comienza a detectarse con mayor frecuencia, afectando inicialmente a apiarios en el Litoral del País, y en las últimas temporadas a apiarios del Centro del País. En los mapas A, B y C , muestran en rojo el acumulado de los Departamentos en los cuales se ha diagnosticado el MDR.

 

Pérdidas económicas ocasionadas por el MDR

Las pérdidas que venían sufriendo los apicultores por el MDR se suponían importantes. A efectos de poder lograr información precisa, se sistematizaron y cuantificaron las pérdidas que tuvieron un grupo de productores de la Cooperativa CALAY de Young (Dpto. Río Negro). Estos 16 productores, manejaban un total de 6.040 colmenas, y en las temporadas 2012 – 2014 las pérdidas fueron de U$ 19,90 por colonia en explotación por año, correspondiendo a 1) pérdidas de producción: 51,8 %, 2) pérdidas de colonias: 36,5 %, 3) manejos extra: 10,3 %, y 4) otras pérdidas: 1,4%.

Los productores con los que se trabajó en el análisis de pérdidas, tenían en promedio 22 años de experiencia apícola y 378 colmenas, estaban nucleados en una Cooperativa, familiarizados con el cuadro de la enfermedad y llevaban registros, de forma que estaban en mejores condiciones que la mayoría de los apicultores para detectar la enfermedad en etapas iniciales y tomar medidas como el traslado a zonas seguras, reduciendo así las pérdidas de colonias y de producción. Es de suponer entonces que apicultores en escenarios menos favorables, puedan tener pérdidas más importantes.

 

Agente Etiológico

La marcada estacionalidad de la enfermedad, y el hecho de que las colonias que eran trasladadas en las etapas iniciales del cuadro clínico, se recuperaran espontáneamente, sugería que se trataba de una intoxicación por alguno de los recursos que las abejas estaban explotando en la vegetación asociada a los cursos de agua, de forma que se realizaron ensayos en carpas , a efectos de establecer por qué vía ingresaba el agente causal del MDR a la colonia.  Estas carpas estaban cubiertas por un tul, que impedía que las abejas pudieran obtener recursos del medio, y de esta forma debían utilizar la miel y el polen que les ofertábamos. Se dispusieron 4 núcleos en cada carpa, en 3 repeticiones, y en los mismos se ofertaron las combinaciones posibles de miel y polen de colmenas normales y afectadas por el MDR.

A cada núcleo se le retiraron todos los cuadros con cría, y se le ofertó un cuadro con huevos provenientes de colmenas sanas. Este cuadro con huevos, previo a ofertarlo se le saca una fotografía, en un bastidor diseñado a tales efectos  y a los 9 días se vuelve a fotografiar.

De esta forma, mediante análisis de imágenes, es posible ver qué cantidad de larvas sobrevivía y era operculada (imagen inferior), de acuerdo a la dieta ofertada. El resultado es bien claro de que el agente se encuentra en la miel.

Los análisis palinológicos que se le realizaron a esta miel orientaban a un mielato. En la siguiente temporada se buscó localizar el origen de ese mielato, encontrándose en la vegetación asociada al río, a un flátido (Hemíptera, Flatidae). Estos insectos si bien estaban en distintas especies de plantas, eran particularmente abundantes en árboles de Sarandí (Sebastiania schottiana) y las abejas estaban explotando sus secreciones.

Luego, utilizando la técnica de cría artificial de larvas, fue posible reproducir la mortalidad larvaria con las secreciones de los Flátidos, y con la miel de colmenas afectadas por el MDR.

Es posible pensar que un hay un componente del floema del Sarandí que es tóxico para las larvas de las abejas. El floema es succionado por el Flátido, y este libera sus secreciones al medio, y las abejas colectan estas secreciones y las llevan a la colonia, y cuando las larvas son alimentadas, se intoxican y mueren. Actualmente se trata de determinar que substancia química es la que ocasiona el MDR.

A nivel histológico fue posible ver cambios patológicos en los oenocitos y en los trofocitos (células de detoxificación) de las larvas afectadas.

 

Signos Clínicos

Ha sido posible documentar cuadros de MDR leves, moderados y graves, así como cuadros subclínicos. Los cuadros leves y subclínicos pueden confundirse con otros problemas como por ejemplo un déficit nutricional. En los cuadros moderados no mueren todas las larvas, de forma que hay un padrón de cría salteada, que es común a otros problemas de la cría. En todos los casos están afectadas todas las colonias del apiario, y suelen ser más visibles en las colonias más grandes.

Es posible que estos cuadros respondan a que las abejas disponen de diferentes recursos, con lo que hay una cierta disolución del tóxico que ingresa, como cuando se tratan cuadros graves ofertándoles con frecuencia jarabe. En todos los casos termina existiendo una acumulación más o menos notoria de polen en la cámara de cría  y la colonia no logra el grado de desarrollo que se podía esperar.

 

En las últimas 3 temporadas fue posible ver cuadros graves.

El diagnóstico de estos cuadros es relativamente sencillo, ya que están todas las colonias del apiario afectadas, y la ausencia total de larvas,  lo diferencia de otras enfermedades de la cría.

En un primer momento hay huevos, ausencia de estadios larvarios y cría operculada normal. Luego a medida que van naciendo las abejas, se pasan a ver solo huevos, y una cantidad creciente de polen en la cámara de cría, que va a terminar ocupando varios marcos. Es posible ver celdas con mucha jalea real y sin larvas.

Los huevos de estas colonias si se introducen en una colonia sana se crían sin problema, de forma que el embrión no está afectado.

 

En los cuadros graves, la aparición del problema es muy rápida. Se documentó la evolución del área de cría de colonias sanas y afectadas por el MDR mediante análisis de imágenes. Para este trabajo, se utilizaron 20 núcleos con similar base genética y estado de desarrollo, 10 permanecieron en el Campo Experimental de Libertad (Campo Seguro), y 10 fueron trasladados al Dpto. de Durazno (Campo Problema). Se realizaron 5 sesiones de fotografía, y en la tercer sesión (inicios de diciembre), ya no habían larvas vivas en Durazno. Al final del ensayo, en el mes de enero las colonias que permanecieron en el Campo de Libertad se habían desarrollado a colmenas bien pobladas, y las que estaban en Durazno, estaban a poco de morir (Cuadro 2)

 

Manejos

Desde las primeras apariciones del MDR, el único manejo que resultó efectivo, fue el traslado de las colonias a campos seguros. Si se detectaban en forma temprana, las colonias se recuperaban sin necesidad de otro manejo.

El problema surge cuando hay cuadros graves, o cuando se detecta el problema en etapas más avanzadas. En estos casos, el objetivo es que la colonia logre rápidamente criar nuevas abejas a efectos de llegar con un buen desarrollo para la invernada. En estos casos se recomienda

1) Retirar toda la miel y néctar que pueda tener la colonia,

2) Si no hay un flujo de néctar, administrar de 4 a 6 litros de jarabe de sacarosa 1/1,

3) Aportar un cuadro de cría por nacer de colonias sanas.

Es muy importante el retiro de todos los cuadros con miel y néctar a efectos de que no sigan utilizando ese recurso para alimentar las larvas, y por otra parte, estas colonias pueden ser pilladas por colonias cercanas, que podrían desarrollar el cuadro del MDR aunque estén en campos seguros. El aporte de abejas por nacer es fundamental para que la colonia retome rápidamente  la cría, pues las colonias se van a encontrar con distintos grados de despoblamiento, y las abejas presentes van a tener un tiempo de nacidas que les reduce la capacidad para ser buenas nodrizas.

En la temporada 2016/17, se realizaron ensayos para evaluar la posibilidad de permanencia de las colonias afectadas en un campo problema, ya que no todos los productores tienen la posibilidad de retirar sus colonias a campos seguros. Se pudo comprobar que es posible mantener a las colonias vivas y productivas, en la medida que periódicamente se cosechen y se les aporte cuadros con cría por nacer. A mediados de Febrero ya no hay más secreciones de los Flátidos, de forma que las colonias se recuperan rápidamente, y no se pierden ni colonias ni cosecha.

Las colonias ubicadas en un campo problema, pueden manifestar el MDR año tras año, y luego este deja de ocurrir. Ahora que entendemos el problema, eso se explica por la dinámica de las poblaciones de los Flátidos. De igual forma, el MDR puede aparecer en zonas donde no había antecedentes, y tomar por sorpresa a los apicultores.

 

Grupo de Trabajo

Para poder entender el MDR fueron necesarios varios años de trabajo, y la movilización de casi todos los recursos con que contamos en Uruguay para investigar en abejas: Universidad de la República (Facultades de Veterinaria y de Ciencias), Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE), y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). En ese marco se realizaron varios seguimientos de apiarios afectados, y decenas de ensayos de campo y de laboratorio.

 

Artículo escrito por el Veterinario Enrique Nogueira y  por Pablo Juri, pertenecientes a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República de Uruguay.

 

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