Perspectivas de la encuesta sobre las pérdidas de la colonia de abejas durante 2015-2016 en Argentina

Varios países han llevado a cabo encuestas de colonias de abejas manejadas, cuyos resultados sugieren altas tasas de pérdida en todo el mundo. Si bien América Latina es un lugar apícola importante, faltan estimaciones de las pérdidas de las colonias de abejas
La pérdida de poblaciones de abejas preocupa a diferentes sectores de la sociedad debido a posibles perjuicios sociales, ambientales y económicos (Potts et al. 2010a). Por ejemplo, el colapso de las colonias de abejas melíferas (Apis mellifera L.) pone en riesgo la producción de miel de los apicultores. Además, una menor cantidad de colonias podría afectar el servicio de polinización con perjuicios sobre la producción agrícola. Este síndrome se observa claramente en Europa y Norteamérica, en donde cada año se pierde entre un tercio y la mitad de las colonias (Potts et al. 2010b, Seitz et al. 2016). Para entender mejor este fenómeno, muchos países en el mundo han comenzado a aplicar encuestas apícolas de escala nacional. Las encuestas apícolas generalmente registran la distribución de las pérdidas de colonias y el grado de infestación por plagas y patógenos. Estas encuestas se basan en la participación voluntaria de los apicultores (es decir, un enfoque de ciencia ciudadana), quienes responden a una serie de preguntas estandarizadas.
Las encuestas como parte del enfoque de ciencia ciudadana o de investigación participativa– implica la colaboración voluntaria de aficionados o especialistas para la recolección de grandes cantidades de datos a través de un protocolo que es preparado y/o validado por los científicos y ofrece beneficios tales como la posibilidad de abarcar grandes extensiones espaciales y temporales, la reducción de los tiempos y costos de recolección de datos, y ha conducido a un notable avance en el conocimiento científico.
Al día de hoy, varios son los países del mundo que han llevado adelante este tipo de encuestas (Figura 1), pero, las encuestas apícolas se expenden principalmente en los países del Norte. La primera encuesta nacional de Estados Unidos fue desarrollada en el año 2006 (vanEngelsdorp et al. 2007), iniciativa que aún se mantiene activa gracias a la creación del consorcio inter-institucional Bee Informed Partnership (vanEngelsdorp et al. 2012a). El éxito multianual de esta encuesta Americana (diez años) ha contribuido a que el método de encuesta Americana sea difundido fuera de los Estados Unidos, como por ejemplo en Sudamérica y África. Por su lado, muchos países de Europa han llevado adelante encuestas apícolas similares, las cuales estuvieron basadas en un cuestionario estandarizado desarrollado por el consorcio europeo COLOSS.
La posibilidad de realizar comparaciones entre países ha sido otro de los factores importantes para la difusión de este enfoque fuera de Europa, por ejemplo en Asia y Canadá.
Con un enfoque más activo en la interacción apicultores – científicos, el nuevo consorcio EPILOBEE (Programa paneuropeo de vigilancia de la mortalidad de colonias de abejas melíferas), permite mejorar los conocimientos sobre las pérdidas de colonias en Europa utilizando una combinación de cuestionario apícola (diferente del consorcio COLOSS) y muestreos sanitarios (Chauzat et al. 2016, Jacques et al. 2017).

Sudamérica: entre la necesidad y la oportunidad de las encuestas apícolas
Sudamérica es una de las pocas regiones en donde no existen encuestas apícolas de gran escala, a excepción de la reciente iniciativa realizada en Uruguay que representa menos del uno por ciento de la superficie de Sudamérica (Antúnez et al. 2016). Sin embargo, Sudamérica debería ser considerada un área prioritaria para el desarrollo de encuestas apícolas. Primero porque ello podría contribuir con el desarrollo regional. Segundo, porque Sudamérica cubre un importante gradiente climático (por ej. de temperatura y precipitaciones), ambiental (por ej. de hábitat, suelo, cubierta vegetal), manejo agrícola (sistema de cultivos, aplicación de agroquímicos) y dedicación apícola (por ej. profesional o hobbysta, con o sin educación apícola) los que podrían ser factores claves en la declinación de la abeja melífera.
En Sudamérica la preocupación por la disminución de la abeja melífera es compartida por varios sectores debido a que en esta región la apicultura brinda tanto beneficios sociales como económicos. Cuenta además con una importante cantidad de colmenas de la abeja melífera
(cerca de siete millones entre Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, y Venezuela) aportando una porción significativa de la producción y exportación mundial de miel (150.000 toneladas de miel en 2013, equivalente al 10% de la producción mundial) (FAOSTAT 2016).

Hacia una encuesta apícola de gran escala en Sudamérica
Para remediar la falta de conocimiento del estado de las colmenas de la abeja melífera en Sudamérica, en 2016 comenzamos con una iniciativa de una encuesta apícola de gran escala. Específicamente, la llevamos adelante en Argentina dónde la apicultura representa una de las actividades de producción primaria más importantes. Argentina cuenta con la mayor población de colonias de la abeja melífera bajo manejo de Sudamérica (Maggi et al. 2013) y este importante stock de colonias tiene un impacto directo en la producción de miel (en 2013 Argentina produjo 80.000 toneladas de miel, sólo superado por China y Turquía). Sin embargo, aunque la producción anual de miel en Argentina ha aumentado en un 400% entre 1960 y 2002 (más de 100.000 toneladas en el 2002), actualmente está experimentando un colapso que se refleja tanto en la producción a nivel nacional como en la producción por colmena.

OBAN: una encuesta nacional sobre la situación apícola en Argentina
El Observatorio Apícola Nacional (OBAN) fue desarrollado en 2016 y constituye una encuesta de gran escala sobre la sanidad y el manejo apícola en Argentina (Requier et al. 2016a). El objetivo general del OBAN es conocer la situación apícola del país a fin de identificar las dificultades socioeconómicas de los apicultores y ayudarlos a superarlas. La encuesta fue diseñada de acuerdo a métodos internacionalmente estandarizados (Van der Zee et al. 2013). La misma fue adaptada a las condiciones particulares del hemisferio Sur (por ej. su estacionalidad climática y el origen botánico de la miel) e incluye un cuestionario estandarizado que es de participación voluntaria. El cuestionario se construyó en base a los desarrollados a nivel global por la red COLOSS (van derZee et al. 2013), los cuales incluyen preguntas socioeconómicas diseñadas sobre la base de cuestionarios diseñados en Europa por el consorcio EPILOBEE (Chauzat et al. 2016, Jacques et al. 2017).
Nuestro cuestionario se compone de preguntas anónimas divididas en tres tópicos: (i) manejo apícola (por ej. número de colmenas, genética de abejas, paisaje circundante, económia), (ii) ocurrencia de patógenos (por ej. síntomas de enfermedades e identificación de las mismas), y (iii) tasa de pérdida de colonias (por ej. pérdida de colonias en verano y en invierno).
El establecimiento de programas de encuestas apícolas en Sudamérica se ha visto frustrado debido principalmente a la dificultad de conexión entre las instituciones y los ciudadanos (Maggi et al. 2016).
Teniendo esto en cuenta, construimos una red de apicultores a escala nacional mediante la creación de una coalición entre técnicos y gubernamentales, agencias de apicultura, asociaciones y los institutos de investigación, y se lo llamó el un Consorcio Apícola Nacional (CAN) a partir del cual conectar a las redes de apicultores locales a nivel nacional.

Resultados y discusión
Luego de que se tomó un paso de pos-validación para excluir las respuestas incompletas (12 encuestados), las respuestas de los 92 participantes que quedaban se usaron para estimar la tasa de pérdidas de colonias de abejas melíferas en Argentina durante la temporada 2015-2016. Las respuestas provinieron de apicultores de muchos puntos del país (Fig 2) y que tenían abejas en 16 de las 23 provincias de Argentina. Las provincias de las que no hubo participantes fueron Jujuy, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Luis y Tierra del Fuego. Sin embargo, estas provincias representan menos del 6% de la producción de colonias de abejas meleras nacional (RENAPA, 2017).

El bajo número de participantes que se logró confirmó las dificultades inherentes a la recolección de grandes cantidades de datos mediante Programas Científicos Ciudadanos en América del Sur, en comparación con, por ejemplo, Europa o Estados Unidos (Silvertown, 2009). Sin embargo, este nivel de participación en Argentina es comparable con el nivel alcanzado para otras encuestas realizadas en países en vías de desarrollo tales como China, Sudáfrica y Uruguay .
En general, el tamaño de nuestra muestra incluyó a 28.204 colonias de abejas melíferas, que representan desde 1 hasta 2,7% de la población total de colonias de abejas en Argentina. La diferencia en proporciones depende del origen de la estimación, es decir, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación o del Registro Nacional de Productores Apicultores de Argentina (información del 2016; RENAPA 2017), respectivamente. La tasa de respuesta representó aproximadamente al 23,3% de los apicultores de Argentina de acuerdo con el Registro Nacional de Productores Apicultores (RENAPA, 2017), pero esta proporción es claramente una sobreestimación porque no todos los apicultores argentinos están registrados. Estudios recientes sugieren que al menos 1% de los apicultores es una medición aceptada para que exista una representatividad adecuada (van der Zee et al., 2013; Brodschneider et al., 2016).

Un total del 15,5% (95% Intervalo de Confianza 14,0-16,9%) de las colonias de abejas melíferas se registraron como pérdida durante la temporada 2015-2016 en Argentina. Sin embargo, la estimación a nivel nacional es mucho más baja que la sugerencia de una tasa de pérdida de aproximadamente 30-35% por año que hizo Maggi et al. (2016). Las pérdidas totales invernales parecían ser mucho más altas que las pérdidas de verano (Figura 3). Este resultado contrasta con los resultados de Estados Unidos, donde las pérdidas de verano fueron similares a las pérdidas de invierno (Kulhanek et al., 2017) durante tres temporadas consecutivas (2013–2014 a 2015–2016). Tampoco se observaron cambios estacionales en las pérdidas de colonias de Uruguay durante 2013-2014 (Antúnez et al., 2017, lo que sugiere una variación en las tasas y causantes de las pérdidas entre los países de América Latina. Sin embargo, dado que no existen estimaciones simultáneas y estandarizadas de las pérdidas de colonias en América Latina, estas conclusiones son precipitadas. A la fecha, el único estudio que podemos realizar es hacer una comparación relativa con los resultados de la encuesta de Estados Unidos, que usó los mismos métodos de monitoreo para evaluar las pérdidas de colonias en los últimos nueve años. Con 28,5% (95% IC 22,4-34,5%) de pérdidas anuales registradas en Uruguay durante la temporada 2013-2014 (Antúnez et al., 2017), la tasa de pérdida relativa comparada con la de Estados Unidos (con 45.2, 95% IC: 44.58–45.75% para la misma temporada; Steinhauer et al., 2014) es de 0,63. Esto significa que se perdieron 6,3 colonias en Uruguay por cada 10 colonias perdidas en Estados Unidos. La tasa de pérdida relativa de 0,38 entre Argentina y Estados Unidos que se calculó para la temporada 2015-2016 (con 40,5% de pérdidas totales, 95% IC 39,8-41,1% para Estados Unidos Kulhanek et al., 2017)sugiere que tanto Argentina como Uruguay sufrieron tasas de pérdida más bajas que Estados Unidos en estos respectivos años. La diferencia en las metodologías aplicadas entre Uruguay y Argentina y el hecho de que las diferencias en las tasas de pérdidas entre los países pueden resultar de diferencias entre las condiciones climáticas anuales (que no necesariamente son las mismas a las condiciones climáticas en Estados Unidos) no nos permiten establecer comparaciones directas entre las tasas de pérdidas de Uruguay y Argentina.

La pérdida de colonias en invierno es la estimación más común que se ha registrado en muchos países y durante muchos años usando diferentes métodos de investigación tales como BIP (Kulhanek et al., 2017; vanEngelsdorp et al., 2008), COLOSS (Brodschneider et al., 2016; van der Zee et al., 2013) y EPILOBEE (Chauzat et al., 2016; Jacques et al., 2017). La tasa de pérdida de invierno en Argentina (es decir, 13,0% de pérdida total, 95% IC 11,7–14,3%; Gráfico 2) se ubicó entre las estimaciones europeas y estadounidenses de la misma temporada 2015-2016, y fue informada respectivamente como 12,0% (95% CI 11,8–12,2%; Brodschneider et al., 2016) y 26,9%(95% CI 26,4–27,4%; Kulhanek et al.,2017).
El número de colonias por apicultor varió ampliamente entre participantes de las dos provincias argentinas de Buenos Aires y Neuquén, con un promedio de 512,4 colonias por apicultor en Buenos Aires (rango desde 2 hasta 3.000 colonias) vs. 100,9 en Neuquén (rango desde 6 hasta 280 colonias). Las dos provincias de Buenos Aires y Neuquén fueron seleccionadas debido al gran tamaño de sus muestras, que eran 20 y 24 participantes, respectivamente. Estos tamaños de muestra incluyen 9.735 colonias de la provincia de Buenos Aires y 2.496 colonias de la provincia de Neuquén. La diferencia observada en las pérdidas totales de invierno entre estas dos provincias (es decir, 10,9, 95% CI 8,8–13,0% para Neuquén y 11,6, 95% CI 8,0–15,1% para Buenos Aires; sugiere que el efecto regional puede importar. Además, la diferencia en amplificación que se observó en las pérdidas invernales promedio comparadas con las pérdidas invernales totales (es decir, pérdida invernal promedio de 15,5, 95% IC 9,3–21,7% para Neuquén y 10,5, 95% IC 7,2–13,8% para Buenos Aires; sugiere que una combinación de los efectos de la región y del tamaño de la operación pueden influenciar las tasas de pérdida de colonias en invierno en Argentina. Esta tendencia coincide con las tendencias que se revelaron en muchos estudios realizados en todo el mundo, en los que el tamaño de la operación ha sido identificado como un factor establecido que afecta las pérdidas de las colonias de abejas melíferas (vea, por ejemplo, Brodschneider et al., 2016; Kulhanek et al., 2017; Jacques et al., 2017). Tenemos pensado informar los resultados de un análisis estadístico detallado de evaluación de riesgo de pérdidas argentinas en una publicación científica separada, incluyendo los resultados de un análisis de comparación de peso entre el tamaño de la operación y otras variables como factores de riesgo ambientales y climáticos.

Sorprendentemente, la opinión de los apicultores sobre los factores que causan la pérdida de colonias resaltó la falta de disponibilidad de flora como un factor dominante (es decir, 53,7% de coincidencia en las respuestas) seguido por problemas de salud (34,7% de coincidencia). A pesar de que ahora se reconoce que la falta de recursos florales afecta la pérdida de colonias de abejas melíferas en Europa (Requier, Odoux, Henry, & Bretagnolle, 2017), este factor no fue señalado por Maggi et al. (2016) en la última síntesis de salud de las abejas melíferas en América del Sur, en lugar de un gran desarrollo de problemas de salud que incluían la Varrosis, virus RNA y Nosemosis, por ejemplo. Investigaciones futuras deberían evaluar la relación entre las pérdidas de colonias de abejas melíferas y la falta de recursos florales, y su interacción con problemas de salud, también en América del Sur.
Puede existir variación entre países y dentro de los países de América Latina con respecto a las pérdidas de colonias; sin embargo, la falta de estimaciones simultáneas y estandarizadas nos impide llegar a conclusiones firmes
Autores: Fabrice Requier, Georg K. S. Andersson,Facundo J. Oddi, Lucas A. Garibaldi y Nancy García

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