Preparación de la colmena para la primavera

Para llegar con colmenas fuertes al flujo de floración, son fundamentales las tareas desarrolladas durante el otoño-invierno.

im1DSC04706La cantidad de abejas que forman la población de la colonia varía en el transcurso del año, y esto es debido a que la misma está supeditada a las condiciones y características que presente el medio ambiente externo.  Las abejas viven, crecen y se desarrollan en base al néctar y el polen que producen las flores.  Es así, que en momentos de abundancia de flores, la colonia desarrolla su población y acopia alimentos.  En momentos de escasez de alimentos la población disminuye y consumen reservas.

Al observar el calendario conjuntamente con el desarrollo de las colonias, podremos ver que este crecimiento se produce al inicio de la primavera, cuando florecen la mayoría de los vegetales. A pesar de estar hablando del principio de la primavera como lo más común, no podremos atarnos al calendario sino que tendremos que conocer lo mejor posible el comportamiento de la flora en la zona donde tengamos nuestro colmenar, para de ésta forma obtener la mayor cantidad de provecho posible.  Esta etapa es de fundamental importancia para el apicultor que desea obtener los mayores rendimientos de sus colmenas, ya que del desarrollo que alcance esta colonia dependerá el número de abejas que estén disponibles para la recolección de alimentos en el campo. Si bien, la propia colonia de abejas irá creciendo y comportándose de acuerdo a como se vayan dando las condiciones del medio ambiente, existen una serie de tareas y manejos que el apicultor puede y debe realizar para que este crecimiento se vea reflejado en una mayor producción, señala un artículo técnico de Daniel Bazurro que El Apicultor presenta en versión periodística.

¿Qué es la preparación de la colmena para la primavera?

Se le llama así a todos los manejos y manipulaciones que el apicultor realiza en sus colmenas con el objetivo de que las mismas lleguen a la etapa productiva en las mejores condiciones.

¿Cuándo se realiza?

Como mencionamos anteriormente para responder a esto cada apicultor deberá tener un conocimiento profundo de las principales floraciones existentes en los alrededores de sus apiarios, para así saber cuando empezar los trabajos. Independientemente del calendario y de acuerdo a las características de las floraciones, lo más aconsejable sería comenzarlos unos 30 días antes de que comiencen las mismas.

Tareas a realizar

Las mismas se podrán dividir en dos grandes grupos: la preparación y acondicionamiento externo y la preparación interna de la colmena.

Preparación externa

 – Se deberá corroborar la firmeza de las bases. No nos podemos olvidar de que una colmena en época de cosecha  puede alcanzar  un peso considerable.

 – Al revisar lo anterior deberemos corroborar la inclinación hacia adelante de la colmena, a los efectos de evitar la acumulación de agua de lluvia en el piso de la misma.  Debemos tener cuidado de que la inclinación no sea tanta que al agregar alzas a la colmena estemos poniendo en peligro su estabilidad.

 – Se deberá en estos momentos aprovechar a cambiar y renovar el material en mal estado o roto y reponerlo por aquel que se retiro durante el otoño para acondicionar.

 – En caso de haber utilizado cubre piqueras, éste es el momento de retirarlos.

 – Deberá además realizarse una limpieza de los pastos frente a la piquera a los efectos de facilitar el tránsito de abejas.

Preparación interna

En la preparación interna de la colmena debemos corroborar fundamentalmente el alimento y el espacio interior.

Alimento: Que la colmena tenga suficiente alimento en esta época del año es de singular importancia, ya que es momento en que la población se prepara para crecer, no debemos olvidar de que cada panal de cría consume más o menos uno de miel en su desarrollo.  Debemos entonces procurar tener siempre alimento al alcance de la cría.
Tengamos presente de que cuando hablamos de reservas y de alimento nos estamos refiriendo tanto a miel como a polen. No olvidemos la importancia de éste último como aporte de proteínas en la alimentación de las larvas.

Hay apicultores que llegada esta época retiran el alimento existente y sobrante de la invernada pensando que la colonia si no lo consumió durante el invierno no lo necesita más.  Este es un grave error ya que es justamente en el desarrollo de la colonia en que se dan los mayores consumos.

Siempre será preferible dejar alimento de sobra que tener que alimentar artificialmente. Esta tarea siempre trae aparejado mayores costos y trabajo extra.  La evolución de la temporada nos marcará el momento en que el ingreso de néctar nos sustituye perfectamente la necesidad de reservas.  Debemos tener muy presente este momento, ya que si aquí no trabajamos la cámara de cría, dándole espacio y retirando la miel sobrante, es muy probable que la reina deba restringir su postura por encontrar la mayoría de las celdas con néctar.  Nunca debe de faltar el alimento cercano a la cría, pero debemos tener presente que al iniciarse el flujo de néctar la reina tenga espacio para desarrollar su postura.

Espacio interior: Si bien al iniciarse la invernada una de las tareas fundamentales era reducir el espacio interior de la colmena, en éstos momentos en que van a nacer más abejas de las que morirán y la población crecerá en número, se debe procurar que la reina no tenga limitaciones para su postura. Para esto será muy importante proporcionarle a la reina cuadros con buenas características a los efectos de que amplíe el nido de cría, y de esta forma estaremos evitando el bloqueo de la colmena y posible posterior enjambrazón en primaveras tempranas. Este bloqueo de la cámara de cría puede producirse por miel o en algunas zonas con gran aporte de polen.
Al respecto del espacio interior es importante considerar:

– Renovación de panales de la cámara de cría

Los cuadros de la cámara de cría se van oscureciendo con el tiempo debido al capullo que dejan las sucesivas generaciones de abejas que van naciendo.  Estos “panales negros” son un foco de infecciones permanente donde se ubican esporas, hongos y distintas formas de resistencia de patógenos de las abejas.  Al ampliar el nido de cría con el agregado de cuadros debemos proceder a realizar la “renovación de panales” viejos u oscurecidos de esta cámara de cría.

– ¿Cuántos panales renovar por año?

En este aspecto cabe mencionar que lo más aconsejable es renovar por lo menos el 30 por ciento de los cuadros por año.  De esta forma no existirán en nuestra cámara de cría cuadros de más de tres años de antigüedad.  Esta totalmente comprobado, además, que existe una mayor tendencia de la reina a poner en panales nuevos.

– ¿Láminas de cera o panales labrados?

A los efectos de esta renovación lo aconsejable es introducir panales nuevos estirados (labrados) o en su defecto láminas con cera estampada.  Hay apicultores que “estiran” las láminas el primer año en el alza y luego lo introducen ya labrado el segundo en la cámara de cría.  De acuerdo a lo dicho anteriormente los cuadros que renovaremos de la cámara de cría son los más viejos y oscurecidos.  Desde el punto de vista del manejo, lo que el apicultor debe realizar es ir corriendo los panales más viejos hacia los costados de la cámara de cría.  De esta forma al llegar el tercer año de utilización éstos estarán en los costados conteniendo fundamentalmente miel.  Así entonces, será fácil subirlos a las alzas para miel y luego de cosechados fundirlos.

– ¿Dónde colocamos los panales nuevos?

Al retirar los panales viejos y reponerlos con nuevos (labrados o con cera estampada) debemos tener siempre presente que al introducirlos se hará siempre entre la cría y el alimento y nunca entre dos cuadros de cría.   De esta forma evitaremos correr el riesgo de “dividir” el nido de cría con los consiguientes perjuicios.  En caso de que los panales que retiremos de la cámara de cría contengan postura, larvas o cría sellada, éstos se deberán ubicar en el medio de las alzas a los efectos de que esa cría reciba el mayor calor posible y evolucione normalmente. Con buen flujo de néctar las abejas irán depositando miel en las celdas a medida que esa cría vaya naciendo. En los casos en que introduzcamos cuadros con láminas de cera estampada debemos tener la precaución de introducirlos con el lado en que se fijó la cera (o sea el lado en que se ve el alambre) orientado hacia el centro del nido de cría, ya que de esta forma las propias abejas que comenzarán a labrarlo primeramente de ese lado, terminarán de fijar la lámina correctamente y evitaremos posibles desprendimientos de la misma.

– ¿Cuánto material agregamos?

Esto dependerá de la fortaleza de la colonia, la intensidad del flujo nectarífero en la zona y hasta de la propia disponibilidad de material y características de manejo de cada apicultor.
Desde el punto de vista del manejo se puede recomendar el uso de medias alzas al inicio y al fin de la temporada, cuando los flujos de néctar no son tan intensos o, cuando existen zonas con flujos cortos donde la colonia no sería capaz de llenar un alza entera.  El agregado de alzas enteras al inicio de la primavera es aconsejable en flujos de néctar importantes y prolongados, ya que de esta manera estamos incentivando a la reina a ampliar su nido de cría en el alza y así fomentar el desarrollo poblacional.  Las medias alzas sobre la cámara de cría son de buena utilidad a la hora de restringir la postura de la reina, ya que son fácilmente completadas con miel y se transforman en efectivas rejillas excluidoras.  Evidentemente lo ideal es no agregar más de un alza por vez y en la medida que la misma sea completada retirarla para cosechar y agregar otra.  Otro aspecto que debemos tener presente es que si bien lo ideal es introducir panales obrados en la colmena, éstos no siempre están disponibles, aconsejándose en tales casos intercalar panales obrados con láminas de cera.  Las abejas aceptan y “toman” las láminas de cera con mayor rapidez si éstas se encuentran entre dos panales con néctar o miel.

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