Producción de cera

Los apicultores obtienen la cera de los panales viejos y de los opérculos resultantes de extraer la miel.

SONY DSC

Cuando ya están muy viejos los panales son fundidos. De un panal  Langstroth, se obtienen entre 120 y 180 gramos de cera virgen. Los panales Dadant y Layens rinden un poco más, entre 180 y 230 gramos, en tanto que de los opérculos se obtienen entre un kilo y un kilo y medio de cera por 100 kilos de miel extraída.

La cera de abeja, se extrae exclusivamente de los panales viejos de las colmenas y de los opérculos, con que las abejas tapan las celdillas llenas de miel. No es un producto de síntesis del petróleo, como otras ceras y parafinas.

La cera no es una producción vegetal, sino una secreción animal que las abejas voluntariamente segregan siempre que la necesitan a través de las glándulas ceríferas de las obreras jóvenes. Las escamas de cera salen de entre los anillos del abdomen, de donde, por medio de sus patas posteriores las llevan a su mandíbula y las mastican, impregnándolas de saliva y adicionando pequeñas cantidades de polen y propóleo, volviéndolas más maleables

¿Cuándo la producen?

La secreción de la cera está sometida a la acción conjunta de los cuatro siguientes factores:

– Tiene que haber una gran  población de abejas jóvenes.

-La temperatura en el interior de la colmena tiene que ser elevada, más concretamente de 33 a 36 grados en el racimo de obreras cereras.

– Alimentación copiosa, tienen que entrar en la colmena grandes cantidades de miel y polen.

– Necesidades de la colonia. En período de abundancia, la secreción de cera es muy alta, y en tiempo de carestía es nula. Sin embargo, las abejas pueden construir celdas y opercular sus larvas en ausencia de mielada, empleando cera procedente de los panales existentes.

Hay tres métodos principales para extraer la cera: cerificador solar, caldera a vapor y caldera de agua.

Certificador solar: Consiste en una caja bien aislada, con una tapa de cristal dirigida al sol. Contiene una cubeta cerrada por una malla fina.

Los panales viejos colocados sobre la malla sueltan, por exposición al sol, una cera de primera calidad aunque demasiado oscurecida.

Las materias extrañas: mudas de las crías, polen, restos diversos, se comportan como esponjas, empapándose  de cera fundida. Con este método, solo se recupera una pequeña parte de la cera contenida en los panales viejos.

Caldera de vapor: Los opérculos o los viejos panales son introducidos en un recipiente colocado encima de una caldera cuyo vapor los atraviesa. La cera fundida se desliza a los moldes. Los restos de la caldera, pasan a una prensa cuando aún están calientes liberando cera.

Caldera de agua: Se introducen los panales o los opérculos en una caldera con agua muy caliente (entre 80 y 90 grados), cuando el agua caliente ha arrastrado toda la cera que son capaces de liberar los panales, se vierte todo en espuertas (sacos de esparto), que se apilan sobre el plato de la prensa y se riegan con agua hirviendo durante el prensado.  El chorro resultante (mezcla de agua y cera), pasa a un depósito decantador, donde la cera fundida menos pesada que el agua sube a la superficie, después es bombeada a los moldes definitivos, donde se enfriará y solidificará.

Las prensas de cera

Las prensas manuales, de modelo grande o pequeño, tienen menos rendimiento que las prensas hidráulicas. Estos últimos aparatos, capaces de alcanzar presiones del orden de 100 a 300 kilos por centímetro cuadrado, extraen casi toda la cera de los panales.

La fundición de cera, trabajo largo, pesado y sucio, desanima a numerosos apicultores. Los profesionales y semiprofesionales, acuden con sus paneles viejos a las fábricas de cera, donde funden y limpian los cuadros que albergan el panal. Al mismo tiempo laminan la nueva cera que reemplazará a los viejos panales.

Las abejas almacenan en los panales de cera, la miel, el polen y crían a decenas de miles de larvas de obreras.

Diferentes experiencias

En líneas generales consultados por nuestro medio, apicultores de distintas zonas del país consideraron que habitualmente se inclinan a comprar cera siempre en las mismas empresas y que en general sean de conocida trayectoria, para evitar aquellas que vienen con mucha parafina, que se resquebraja con facilidad e incluso de un año para el otro suele desteñirse o tomar un color rosado.

Por lo general optan por colocarla en primavera en las cámaras de cría y en plena cosecha también en la primer alza melaria.

Al respecto desde la localidad bonaerense de Pergamino Lisandro Mogliatti expresó “al momento de la compra además de la calidad y el renombre de la empresa, analizamos el precio y el canje disponible” y con respecto a las deficiencias que pueden encontrarse resaltó “muchas veces observamos que no tiene buena consistencia o aparenta estar muy parafinada” y añadió que siempre se inclinan por las ceras que poseen mayor durabilidad y las más naturales.

Con respecto al canje por cera estampada, desde la costa de la Provincia de Buenos Aires, Marcos Fidanza, remarcó “es al 75 u 80 por ciento la de opérculo y al 70 por ciento la de recupero, y por lo general se devuelve la cera propia”.

Palabra de especialista…

Desde un importante laboratorio, la especialista Paula Lanzelotti dialogó con nuestro medio sobre la contaminación en la cera y la falta de regulación al respecto. “No existe ninguna reglamentación y debería existir. Sin dudas es algo pendiente en nuestro país”, y analizó los riesgos que se corren por la falta de análisis al respecto. “El peligro primero es que esté adulterada con parafina y la otra es la acumulación progresiva de residuos acaricidas”, y explicó “cuando una misma cera se usa en una o varias colmenas en la cual hay agregados no regulados de acaricidas y siempre del mismo se va acumulando y en consecuencia contaminandolá”, y añadió que el acaricida que más contamina es el cumafós.

Por último consideró que es importante comenzar a trabajar en panales de plásticos, porque a la larga no quedara otra en la medida que se sigan utilizando tantos acaricidas.

Desde las empresas

Desde Panales Arroyo, Julia Arroyo manifestó que su empresa cuenta con una lista confiable de proveedores que entregan cera de calidad, y a todos los clientes menos frecuentes o nuevos, se les muestrea la cera para su posterior análisis en el laboratorio. Una vez recibidos los resultados, se categoriza al proveedor y se clasifica la cera de acuerdo a su calidad, y la cera no apta se rechaza.

Por su parte desde Apiarios Fanoni Malvina agregó que al momento de elegir una buena cera se deben analizar distintas variables como color y textura y en caso de ser de recupero se debe comprobar que no tenga mucha suciedad y que no este quemada.

Con respecto al tema de estampados particulares, Arroyo explicó “una vez al año se produce orgánico, bajo certificación y también se han realizado procesamientos a algunos grupos de productores”, y añadió “la planta no está preparada para producir bajo esta modalidad pero con tiempo y organización, no resulta imposible. Nos hemos tenido que adaptar a las necesidades de nuestros clientes”.

Por su parte, Malvina señaló que en caso que el productor pretenda que le estampen su propia cera, el tiempo de demora es de aproximadamente quince días y agregó que generalmente no eligen esta opción recibiendo entrega inmediata.

En cuanto al canje ambas empresas trabajan con el 80 por ciento de devolución y Arroyo señaló que tienen planes especiales para proveedores y cooperativas.

Por último, referido a la necesidad de algún tipo de legislación, Arroyo expresó “en Argentina por el momento no existe legislación alguna, aunque tomamos como referencia todas las normas europeas que nos competen”.

 

¿Querés publicitar en nuestro portal?

Quiero Publicitar