Polen

Hoy el artículo no estará dedicado a la miel sino a otros productos de la colmena, tan benéficos y perfectos como sus productoras: las abejas.

La polinización es la función más importante y vital que las plantas realizan para fecundarse y reproducirse. En este proceso, el polen (elemento masculino de las flores) es conducido a los ovarios de las plantas femeninas. Su función es la de generar nuevos frutos y semillas y es precisamente allí donde radican sus extraordinarias virtudes nutrientes y terapéuticas.
El polen es recogido por las abejas y transportado desde las flores hasta el panal en una bolsita que tienen en sus patas traseras. Un gramo de polen está formado por 125 partículas casi invisibles: eso significa que en un kilo hay 12,5 millones de partículas. Para llevar ese kilo al panal en un solo día se necesita el trabajo de unas 3.000 abejas obreras, siempre y cuando cada una realice 20 viajes.
El polen es una de esas milagrosas dádivas que el mundo animal brinda generosamente a sus hermanos mayores. Nadie que sea honesto puede afirmar que el polen cura todo, pero está demostrado que actúa espléndidamente sobre buena parte de las enfermedades más graves, al igual que la miel y la jalea real, eslabones de una cadena a través de la cual la naturaleza procura aferrar al hombre a la salud y al bienestar.
La miel que consume el ser humano puede tener cantidades variables de polen puro, al que los expertos definen como un alimento vivo y un superconcentrado que no tiene igual en la naturaleza. Consumido en estado puro o incluido en la miel que las abejas procesan, tiene efectos sorprendentes sobre la salud, la fuerza física y todas las funciones orgánicas.

Su Definición

El Código Alimentario Argentino lo define como el elemento masculino de las flores, recogido por las abejas obreras depositado en la colmena y aglutinado en granos por una sustancia elaborada por las mismas abejas.

La Composición

Contiene proteínas y es la mayor fuente conocida hasta hoy de vitaminas, minerales e hidratos de carbono. Posee vitaminas A,B,C,D,E y K, aminas, esterol, lecitina, nucleínas y en general, todos los aminoácidos indispensables. Contiene potasio, magnesio, calcio, silicio, fósforo, manganeso, azufre, cobre, hierro y cloro. Es rico en vitamina P que aumenta la resistencia vasocapilar y previene la embolia. Posee agentes antibióticos muy poderosos y una provitamina llamada caroteno que el organismo transforma en vitamina A.

El polen, de acuerdo al Código Alimentario, deberá responder a las siguientes características de composición:

Concepto Límites
Humedad Máximo 8%
Cenizas Máximo 4%
Proteínas 15-28 %
Hidratos de carbono 45-55%
PH 4-6

Las Propiedades

Un extracto del polen, la cernitina, se usa contra la gripe, los trastornos urinarios y el sarampión.
El polen puede curar la anemia en los niños y los estreñimientos en los adultos.
Es reconstituyente, tónico y energizante.
Equilibra y regula las funciones orgánicas
Combate la diarrea
Es desintoxicante
Cubre deficiencias en la alimentación: aporta minerales y proteínas
Se utiliza para combatir el reumatismo, la falta de apetito y el desgano sexual.
Es útil para combatir la pérdida de peso, la calvicie y la resequedad y fragilidad de la piel.
Fortalece los vasos sanguíneos
Se utiliza para tratar la neurastenia, los estados depresivos y el insonmio.
Es un buen remedio contra la arteriosclerosis, la pérdida de memoria y la anemia.
Combate la fatiga ocular

El polen en estado puro puede obtenerse en las tiendas especializadas y en los consultorios médicos. Se comercializa en la forma de pelotitas de diferentes colores, entre los que predominan el amarillo y el naranja.

Al igual que la miel, el polen contiene antibióticos naturales y no pierde sus propiedades durante el tiempo que está almacenado.

Como se puede observar es un maravilloso producto natural que puede constituir parte de nuestra dieta diaria. Como se mencionó en el primer artículo, SOMOS LO QUE COMEMOS, y eso no debemos olvidarlo nunca.

Código Alimentario Argentino  –  Capítulo X

Polen

Art. 785 – (Res 1550, 12.12.90) “Con la denominación de Polen se entiende el elemento masculino de las flores, recogido por las abejas obreras depositado en la colmena y aglutinado en granos por una substancias elaborada por las mismas abejas.

El polen debe estar limpio, seco, sin restos de insectos, larvas o huevos, ni exceso de propóleos, y presentar un olor característico de acuerdo a la especie floral que provenga.

Este producto puede ser secado artificialmente, siempre que el proceso elegido no exponga los granos a la luz solar directa, ni la temperatura de la corriente de aire usada para el secado sea mayor de 55°C.

El polen deberá responder a las siguientes características analíticas de composición:

  1. Humedad:
  2. secado al vacío 45 mm Hg y 65°C, máx 8%
  3. Cenizas:
  4. en base seca 600°C, máx 4%
  5. Proteínas:
  6. en base seca (Nx6,25 Kjeldahl), 15-28%
  7. pH 4 – 6
  8. Hidratos de carbono
  9. totales en base seca. 45-55%

Este producto deberá responder a las siguientes características microbiológicas:

  1. Gérmenes aerobios no patógenos,. máx 150 x 10^3 UFC/g
  2. Hongos, máx 10^2 UFC/g
  3. Ausencia de gérmenes patógenos

El polen se envasará en recipientes bromatológicamente aptos de hasta 250 g, con cierre que impida que el producto absorba humedad, los envases serán de vidrio o plástico rígido transparente, a fin de poder observar su contenido.

Se considera polen no apto para el consumo, aquel que presente una o más de las siguientes características:

  1. Caracteres organolépticos anormales
  2. Exceso de polvillo o de propóleos
  3. Anormalidades en la observación microscópica
  4. Composición analítica diferente a la consignada anteriormente
  5. Características microbiológicas superiores a los límites establecidos
  6. Ataque de insectos, parásitos o sus larvas
  7. Residuos de plaguicidas
  8. Substancias conservadoras
  9. Impurezas no retenidas por un tamiz IRAM 500 µ (N° 35) más de 5 por 1000.

Este producto se rotulará: Polen, en lugar y con caracteres bien visibles deberá figurar el peso neto, día, mes y año de envasamiento.

En el rótulo deben consignarse las leyendas:

“Personas Alérgicas No Consumir” o “Alérgicos al Polen Abstenerse”, “Conservar en Lugar Seco y Fresco”, y “Consumir preferentemente dentro de los 180 días de la fecha de elaboración”.

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  1. gracias a estos artículos me informo de muchas cosa que con respecto a la apicultura que yo recién me estoy interiorizando, decidí poner apiarios , se que es duro pero no es imposible.
    Espero muchos artículos de esta índole para ir aprendiendo mucho mas.
    gracias
    saludos

  2. me gustaria saber si el polen se puede exportar

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