Proyecto sobre envases nuevos y usados

El nuevo proyecto de tambores presentado está justificado en diferentes cuestiones, destacándose que se han constatado asimetrías en las características técnicas y de calidad de los tambores metálicos que atentan contra la adecuada comercialización de la miel, en perjuicio de su inocuidad y calidad, siempre tomando las palabras propias del proyecto.
Que más del noventa por ciento de la miel producida se exporta mayoritariamente en los mencionados tambores, debiendo cumplir la normativa de envases, materiales y objetos destinados a estar en contacto con los alimentos de los países de destino, enfocada a dar garantías de inocuidad de producto.
Que es oportuno actualizar las normativas que regulan la calidad higiénico-sanitaria y características técnicas de los envases, materiales y elementos destinados a estar en contacto directo e indirecto con la miel, a fin de adaptarla a los avances tecnológicos y a los requisitos normativos de calidad e inocuidad establecidos por los países importadores de miel argentina.
Que es preciso estandarizar y actualizar las características técnicas y de calidad de los envases contenedores de miel a efectos de garantizar su durabilidad y seguridad a lo largo del proceso de envasado, manipulación, transporte y depósito de la miel y durante toda su vida útil.
Que el sector exportador apícola ha planteado en numerosas oportunidades su preocupación por la calidad y procedencia de los envases metálicos reacondicionados y por la calidad de envases nuevos para su uso en miel.

Descripción del proyecto

Entre los puntos más importantes de la iniciativa planteada, se destaca la necesidad de certificar el proceso de fabricación o reciclado por parte de una entidad certificadora pública o privada, autorizada por el SENASA, como así también solicitar la aprobación del envase ante la Dirección General de Laboratorio y Control Técnico del SENASA.
Además, se debe llevar un registro de proveedores de insumos, de las etapas de fabricación y de aquellos que adquieran los envases, que permita que los mismos puedan ser recuperados si presentan defectos de fabricación, si constituyen un riesgo para la salud pública.
También se dispondrá el reemplazo del barniz por la laca que era uno de los pedidos de los exportadores. El tema de la laca la Unión Europea lo estaba reclamando y Argentina era el único país que no lo implementaba. El precio del tambor se incrementaría alrededor de dos dólares y medio debido a que la laca es más cara que el barniz.
Con respecto a los reacondicionados particularmente, se solicita que los mismos deban provenir exclusivamente de la industria alimenticia tanto en su primer uso como en los posteriores.
Por otra parte el fabricante de envases no metálicos para su uso con miel a granel debe fabricar envases de primer uso o nuevos, cumplir con los requisitos de identificación y rotulado, entre otros.
Además, salvo autorización de SENASA, el envase metálico (tambor) vacío para contener miel, no puede ser comercializado con ninguna identificación en sobre relieve, etiquetado u otra no autorizada por este organismo.8

1 Comentario está listo

  1. El productor NO DEBE pagar el costo del tambor, este debe ser absorbido incrementándose el valor de la miel

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