Recomendaciones para la formación de núcleos

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Para la formación de nuevos núcleos siempre es conveniente que los actuales sean fuertes, es decir que posean tres cuadros de cría operculada y un cuadro de miel también operculado, y estén todos bien cubiertos de abejas.

Es fundamental que los cuadros de cría y abejas para formar los núcleos sean sacados de colonias sanas y en pleno vigor. Muchas veces se quieren aprovechar colonias débiles para dividirlas en núcleos porque total no aportará para la cosecha y eso es un error.

La operación debe ser realizada en el momento oportuno. Si de primavera a verano se trata, oportuno es el momento en que hay entrada de néctar y polen; cuanto mas abundante mejor. La mayoría  de los principiantes -y algunos que ya no lo son- sufren de impaciencia convencidos que adelantándose, digamos un mes, llevaran un mes de ventaja, y esto es muy relativo.

Los núcleos hechos en el momento oportuno, salen “caminando” y no se “paran” mas, hasta convertirse en populosas colonias. En cambio, si procedemos extemporáneamente, muy temprano en la primavera o en momento de escasez en el verano, los núcleos quedan parados y es muy difícil hacerlos arrancar de nuevo.

El único motivo con fundamento es cuando las colonias han empezado a hacer preparativos de enjambrazón, que por otra parte es  índice de momento ideal para hacer núcleos.

Los núcleos deben llevar una reina fecunda, no importa si comprada o criada por el mismo apicultor, o en su defecto una celda real madura. Es poco recomendable formar núcleos “ciegos” o sea dejar libradas a las abejas del núcleo la tarea de darse su propia reina. En núcleos formados en estas condiciones, suponiendo que todo marche bien, las primeras obreras hijas de la nueva reina aparecerán recién al cabo de unos cuarenta y cinco días, esto significa tener que volver a reforzar los núcleos con cuadros de cría, con el consiguiente gasto y trabajo adicional.

Si se utilizan celdas reales maduras, la fecha de aparición de las primeras obreras hijas de la nueva reina se acorta en doce días, lo cual tampoco nos ahorra tener que reforzar los núcleos. Aparte de esto, hay siempre un porcentaje de núcleos que fracasan en darse su reina y ha de volvérselos a organizar.

Empleando reinas fecundadas en la formación de núcleos, ya a los veinticinco días de formados, comenzaran a aparecer las nuevas abejas. Si  como dijimos han sido hechos en momento oportuno y se les ha dado un cuadro de miel operculada, será muy difícil que haya que volver a alimentarlos.

Una vez formados, por ningún motivo deben ser cerrados los núcleos, y siempre es mejor trasladarlos a otro colmenar. Se los instala en el lugar que ocuparan después siendo colmenas, y es cierto que las abejas voladoras regresarán a sus colmenas, pero justamente es eso lo que nos conviene. Para impedir que los núcleos se despueblen más de lo conveniente al formarlos, a cada uno se le agrega, por sacudido, las abejas de dos cuadros de cría. Este refuerzo extra de abejas jóvenes cubrirá el lugar que dejan las viejas en su regreso. Nos queda así un núcleo que podemos considerar ideal.

Si los núcleos serán llevados a otro apiario, han de permanecer en el que fueron hechos por lo menos por veinticuatro horas a fin de que se cumpla el proceso que acabamos de describir: el regreso a sus colmenas de las abejas viejas.

Indiscutiblemente, de un núcleo huérfano volverán a sus “casas” mas abejas que otro en el que se agregó una reina en su jaulita.

De todas maneras, encerrar las abejas, en todos los casos, es contrariarlas y ponerlas de mal humor.

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Formación de núcleos

Si se trata de núcleos con reina fecunda, se coloca ésta enjaulada en el momento de hacer el núcleo. Se le quita el tapón del lado del candy de la jaulita y se cubre esa zona de la cajita con una o dos vueltas de papel a fin de retardar en un día o dos la liberación de la reina.

En caso de utilizar celdas maduras hay que colocar estas en el núcleo, como mínimo veinticuatro horas después de establecido el mismo. De lo contrario, las obreras destruirán las celdas.

Si los núcleos van a quedar en el mismo colmenar donde fueron hechos, no hay necesidad de utilizar cajones núcleos: se instalan directamente en cámaras de cría. Si hay que trasladarlo a otro apiario se puede hacer en cajones núcleos para facilitar el transporte. No hay que perder de vista que en el término de diez  a doce días, una vez nacida la cría de los tres cuadros, la población del núcleo, si fue hecho correctamente, cubrirá entre siete u ocho cuadros. Ahí quedará estancado por quince a veinte días, para comenzar a crecer de nuevo y a necesitar el alza, entre los treinta y tres y treinta y cinco días de formado el núcleo.

Cuando la cantidad de núcleos que tenemos que hacer no es mucha y podemos terminar el trabajo en el día, procederemos de la siguiente manera: prepararemos tres cajones para recibir los núcleos, a cada uno le pondremos un panal de miel operculada contra un costado, abriremos la colmena elegida, buscamos la reina y la separaremos con el panal en que se encuentra. Acto seguido sacaremos tres cuadros de cría operculada con todas sus abejas adheridas y colocaremos cada uno de los cuadros en cada uno de los cajones núcleos. Además, en cada uno de los cajones sacudiremos las abejas que cubren otros dos cuadros de cría de la colmena. Volvemos la reina con su cuadro a su colonia, completamos la cámara con cuadros vacíos y cerramos la colmena.

Pasamos luego a otra, donde hacemos el mismo trabajo repartiendo un cuadro con cría sellada y abejas adheridas en cada uno de los cajones. Además, en el segundo cajón agregamos las abejas que cubren dos cuadros de cría de la segunda colmena.

Repetimos lo mismo con una tercera colmena y ya tenemos tres núcleos con tres cuadros formados cada núcleo con abejas y cría de tres colonias distintas. Después del tercer cuadro de cría agregamos dos cuadros vacíos y al resto del cajón lo rellenamos con pasto seco. Nunca con bolsas de arpillera que hayan contenido cereales por el peligro de un posible insecticida. Se coloca el guarda piquera con la abertura chica. Si el cajón quedara instalado al sol, es importante poner sobre el techo una horquillada de pasto verde.

Se repite todo el proceso indicado con otros tres grupos de colmenas y tres núcleos y así hasta terminar con lo que queremos hacer.

Si la cantidad de núcleos a formar excede al trabajo que puede hacerse en el día, usaremos una técnica distinta. Uno o dos días antes de tener las reinas en nuestro poder, o faltando tres o cuatro días para que las celdas que tenemos en preparación estén maduras, tomamos cuadros de cría de las colmenas elegidas para nuclear y, previa sacudida de las abejas que los cubren, los colocamos en el alza de la misma colmena separándola con rejilla excluidora para evitar que suba la reina, con peligro de que la llevemos al hacer los núcleos.

Al recibir las reinas, o faltando dos días para estar listas las celdas reales, trasladamos simplemente a los cajones donde irán los núcleos, los cuadros de cría cubiertos de abejas que pasaron a través de la rejilla (para seguir cuidando de las mismas el alza). El proceso de distribución de los cuadros con cría y con miel es el mismo descripto anteriormente.

De esta manera, la labor se agiliza grandemente porque nos ahorramos buscar las reinas, la tarea que más tiempo nos lleva.

Para facilitar la descripción del trabajo hemos supuesto retirar tres cuadros de cría operculada de cada colmena, lo cual no quiere decir que forzosamente tenga que ser así. Al contrario, habrá colonias a las cuales no será prudente sacarles más de un cuadro, pero por regla general se pueden sacar dos cuadros de cada colmena fuerte y aún tres de las muy fuertes.

 

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