Se extiende la sequía

Como ya adelantó oportunamente nuestro medio, el panorama complicado en materia de lluvias que viene registrándose desde el inicio de la primavera, es probable que continúe por el resto del verano.
En la zona núcleo, “en vez de las lluvias generalizadas que se esperaban el viernes 8 y sábado 9 de diciembre, se registró un pulso de calor que superó los 35 grados, advirtió la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Del mismo modo, la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) de la Nación indicó que, en la mayor parte de la región pampeana, los registros de precipitaciones fueron inferiores a 10 milímetros.
Debido a este panorama tan complejo, la (ORA) destacó que la mayor parte de las localidades donde se realiza seguimiento, presentan un riesgo de déficit muy alto de cara a lo que resta de Diciembre. Esto significa que, aún con lluvias normales en las próximas dos semanas, no se revertirían los niveles deficitarios actuales de humedad en el suelo.

Largo plazo

Pensando en los próximos meses, la ORA ratificó que se espera que se mantenga el enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial, con un 73 por ciento de chances que se desarrolle una fase La Niña; que traería precipitaciones normales o inferiores a lo normal en el centro-este del país; y temperaturas superiores a lo normal sobre Cuyo, sur de Córdoba y oeste de Buenos Aires; y normales o superiores a lo normal en el NOA, norte y este de Córdoba, sur de Santa Fe, centro – este de Buenos Aires y Patagonia.

Se evalúa, en promedio, para los meses de verano, que la probabilidad de lluvias inferiores a las normales sea del 40 por ciento. A la vez, la temperatura media se ubicaría por encima de la normal también con un 40 por ciento de probabilidad.
La conjunción de estos dos factores hace prever que, si bien pueden darse eventos aislados de precipitación abundante, el contexto general para lo que resta de la campaña estaría probablemente condicionado por una oferta de humedad escasa y un nivel de consumo hídrico superior al normal.
En sintonía Eduardo Sierra anunció que el efecto más duro de La Niña no se vería en la actual campaña, sino más bien a partir del ciclo 2018/19.
Si bien reconoce que ya hay campos en la zona núcleo que dan muestras de escasez de humedad, lo que dificulta la siembra y el arranque de los cultivos estivales, Sierra señala que la existencia de reservas hídricas altas, dejadas por las últimas campañas lluviosas, compensará en buena medida la reducción de las precipitaciones, mitigando los posibles daños en los cultivos.
Para finalizar, el especialista remarcó que Sudamérica está ante un cambio de fase positiva en materia de precipitaciones a un período negativo, que podría extenderse durante varias campañas, lo que obligará a repensar las estrategias productivas y, por ejemplo, centrarse en siembras tardías que aprovechen los meses más húmedos del verano.