Trabajo en regiones para tipificar mieles

 

Como anunciamos hace ya un par de meses, tras una reunión desarrollada en el Ministerio de Agroindustria de la Nación, se resolvió trabajar en regiones buscando tipificar mieles de distintos puntos del país para darle valor agregado a la producción.

Al respecto y para tener mas precisiones, nuestro medio se comunicó con Cristina Costa (en la foto), investigadora de Córdoba presente en dicho encuentro quien remarcó que efectivamente se dividió al territorio nacional en cinco regiones con grupos de trabajo: NOA, NEA, Alta Montaña, centro y sur. “Se avanzó mucho porque hemos logrado trabajar mediante un foro colgando en esa página todos los papers que tenemos tanto en el aspecto polínico como también físico químico y sensorial, logrando además un entrecruzamiento de datos, que era la idea planteada en aquella reunión”. “La miel que está caracterizada y lista para arrancar con la comercialización es la miel de algarrobo, y se está avanzando principalmente acá en Córdoba con mieles de mistol y piquillín”, agregó.

Es importante remarcar que para caracterizar un tipo de miel hacen falta los análisis polínicos para certificar su origen botánico y geográfico, los análisis físico-químicos y los sensoriales y es en este último donde están trabajando principalmente porque es el que viene más atrasado en relación a los demás. “Estamos trabajando con los grupos regionales y como tenemos toda bibliografía actualizada los datos se cruzan”, enfatizó Costa.

Se establece que las mieles monoflorales deben tener más del 45 por ciento de una especie dominante, salvo por ejemplo la de eucalipto que debe tener 70 %, aunque vale la salvedad que hacen falta estudios más profundos porque el resultado polínico que aparece en la miel es el que ocurre de manera accidental. Es sabido que las abejas recolectan polen y las colocan en celdas y por otro lado néctar. En los aleteos para terminar de sacar la humedad de la miel es donde cae el polen que tenían pegado en el cuerpo y ese es el polen que en forma indirecta nos está dando la procedencia botánica exacta de donde libaron el néctar las abejas. Esto depende de la arquitectura floral de la especie, de la cantidad de estambres, si los mismos están cerca o no de los nectarios y demás. En consecuencia Costa aclaró “establecer exactamente el porcentaje de polen que debe tener una miel para ser considerada unifloral no es sencillo, implica analizar individualmente especie por especie o por lo menos arquitectura floral por arquitectura floral”.

Normas IRAM

Por otra parte, se planteó la necesidad de elaborar nuevas normas IRAM con respecto a distintos aspectos de la tipificación. “Todo esto se hace para darle valor agregado a la miel, vendiéndola fraccionada y con certificación de origen como ocurre en toda la comunidad europea”, profundizó Costa, quien agregó “Argentina prácticamente ha tirado la miel vendiéndola a granel durante todos estos años”. “Nosotros trabajamos muy unidos con los apicultores y esto es un beneficio directo para los productores. Es ciencia aplicada directamente a un beneficio social y natural por la conservación de la biodiversidad también”, concluyó la especialista.

Con respecto a este tema está trabajando una comisión especializada, aunque todavía se encuentra en proceso

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