Una dieta desbalanceada, principal causa de la mortandad de abejas

 

Una investigación llevada adelante por investigadores israelíes busca establecer por qué cada vez mueren más abejas en distintas partes del mundo.
La existencia de menos flores silvestres reduce sus opciones para escoger una dieta balanceada. Si se le ofrece un “menú” a una abeja, escogerá instintivamente “platos” que le proporcionen un balance adecuado de nutrientes para la producción de miel: néctar azucarado y polen lleno de proteínas, ácidos grasos y micronutrientes.
Esta investigación descubrió que, al igual que los humanos, las abejas que consumen una proporción poco saludable entre ácidos grasos omega-6 y omega-3 desarrollan deficiencias cognitivas.
No pueden escoger el polen de las flores altas en omega-
3 porque la creciente urbanización en muchos países ha destruido varias clases de flores silvestres. El desequilibrio nutricional resultante es una de las principales razones por las cuales las abejas melíferas, responsables de la polinización de más de 90 tipos de cultivos destinados a la alimentación en todo el mundo, están muriendo a un ritmo alarmante, señalaron los especialistas.
Los apicultores pueden darles agua azucarada si no hay suficiente néctar, pero la falta de polen es un problema más grave por su complejidad. Hay aminoácidos esenciales que sólo pueden obtenerse del polen, y la cantidad de ácidos grasos esenciales –omega-3 y omega-6– varía según este.
Durante el proceso investigativo, se alimentó a colonias de abejas con polen artificial, algunas pobres en omega-3 y otras ricas en este ácido, que es graso. Luego se puso a prueba la capacidad de aprendizaje de las abejas aplicando el condicionamiento Pavloviano. Este condicionamiento es un tipo de aprendizaje asociativo que lleva el nombre del científico que lo demostró por primera vez, Iván Pavlov.
El experimento reveló que el 90% de las abejas criadas con dietas altas en omega-3 aprendieron a diferenciar entre azúcar y sal en tres ensayos. Pero sólo alrededor del
45% de las alimentadas con una dieta deficiente en omega- 3 pudieron hacerlo.
El balance correcto de omega-3 y omega-6 en humanos es de 1 a 1. La moderna dieta occidental típica (alta en maíz y sus derivados, y baja en carnes y pescados, aves de corral y huevos) proporciona una relación de omega-6 de 15 a 1 en relación al omega-3. Se estima que este desequilibrio contribuye a la aparición de disfunciones cognitivas como demencia, depresión y trastornos por déficit de atención e hiperactividad.
“Algunos médicos creen que el omega-6 será el problema de salud más importante del futuro”, manifestaron los especialistas. “En las abejas y otros invertebrados nadie ha visto este posible desequilibrio. Pero sucede que las abejas suelen alimentarse de polen con más omega-3 que omega-6. Cuando pueden se alimentan con una dieta mixta de polen”, redondearon.
Durante tres días se alimentó a una colonia de abejas con un tipo de polen que carecía de omega-6 y se suministró a otro grupo polen sin omega-3. Luego dejaron que las abejas obreras recolectoras de cada colonia escogieran entre tres “platos” de polen. El primero contenía exactamente lo que habían comido durante tres días. El segundo, polen de una flor diferente, pero con la misma carencia de ácido graso. Y el tercero, polen “complementario” rico en el ácido graso al que no habían tenido acceso durante tres días.
“En la colmena observada, pudimos ver que las abejas estaban entusiasmadas porque ejecutaban un baile de
‘reclutamiento”. “Grabamos los bailes y los analizamos, y comprobamos que el baile era más riguroso cuando encontraban el polen complementario. Así que vimos que las recolectoras individuales toman decisiones y las transmiten a toda la colonia”, explicaron.

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  1. Parece mentira la inteligencia de las abejas y no únicamente por la miel que nos dejan, sino por ser capaces de distinguir y organizarse, comunicarse y decantarse por lo mejor para su subsistencia.